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Cartas

Cartas para Reyes Magos y Elfo Navideno: Plantillas Magicas

Carta a los Reyes Magos plantilla infantil
20 de marzo de 2025 Equipo PlantillaGratis 30 min de lectura

La carta a los Reyes Magos es, para mucha gente, el primer texto que escribe en su vida con verdadera intención. Y la del elfo navideño se ha colado en diciembre en bastantes casas españolas como antesala de esa misma ilusión. Esta guía no es una página de descarga: es el manual de cómo plantear ambas cosas para que salgan bien, con qué escribir a cada edad, cómo entregar la carta en España, cómo evitar que acabe siendo una lista de la compra y cómo acompañar el día en que tu hijo empieza a sospechar. Si vienes solo a por el papel, tienes los enlaces justo debajo.

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La tradición de la carta a los Reyes Magos en España

En España, la tradición de escribir la carta a los Reyes Magos está muy arraigada. Melchor, Gaspar y Baltasar llegan la noche del 5 de enero cargados de regalos para los niños que se han portado bien durante el año. La carta es el medio oficial para comunicarles los deseos, y su redacción se convierte en un ritual familiar que reúne a padres e hijos en torno a la mesa.

Tradicionalmente, las cartas se depositan en los buzones reales instalados en centros comerciales, plazas y ayuntamientos durante el mes de diciembre. También se entregan directamente a los pajes reales en los días previos y durante la Cabalgata de Reyes. Hoy muchas familias combinan la carta física con versiones digitales, pero el gesto de escribir a mano sobre una plantilla bonita sigue teniendo un peso distinto: se guarda, se relee y se enseña años después.

El elfo navideño: una tradición reciente que cada casa adapta

El elfo navideño es un muñeco que aparece en casa durante diciembre y que, cada mañana, amanece en un sitio distinto. No hay un reglamento oficial ni una versión canónica en España: cada familia se inventa la suya. Conviene saber que la variante más conocida internacionalmente corresponde a una marca registrada estadounidense, con su propio libro y su propio muñeco; lo mencionamos solo como referencia de origen. En estas páginas hablamos del elfo navideño o elfo travieso como tradición genérica adaptada, con textos redactados por nosotros, y no reproducimos ni sugerimos copiar los materiales de esa marca.

Las cartas del elfo de Navidad funcionan en dos direcciones: los niños pueden escribirle para contarle cómo va su diciembre, y el elfo puede dejarles notas cortas de ánimo o de despedida. Nuestro consejo es que el elfo hable en tono cariñoso y juguetón, no vigilante: una tradición que se plantea como sistema de premios y castigos se convierte en un mes de tensión, y ese no es el objetivo.

Elementos de una carta a los Reyes Magos

Una carta completa a los Reyes Magos puede incluir un saludo dirigido a Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente, una breve valoración del comportamiento durante el año, la lista de deseos ordenada por prioridad (enseñando al niño que no se puede pedir todo), un agradecimiento por los regalos del año anterior, y un espacio para dibujar o decorar la carta.

Para los más pequeños que aún no saben escribir, las plantillas con secciones para dibujar los regalos deseados funcionan mejor que las de renglones. Pueden recortar imágenes de catálogos y pegarlas, creando un collage visual de sus deseos. Nuestras plantillas de carta a los Reyes Magos incluyen diseños para todas las edades.

Diseños que despiertan la ilusión

Una plantilla navideña para niños funciona mejor si es colorida, con ilustraciones temáticas como estrellas, camellos, coronas, regalos envueltos y escenas navideñas. Los bordes decorados enmarcan el contenido y le dan un aspecto festivo. Incluir espacios para que el niño coloree o decore la carta la convierte en una manualidad que disfrutan tanto como el resultado final.

Para el elfo navideño, los diseños suelen tirar de rayas rojas y blancas, gorros de duende, bastones de caramelo y copos de nieve. Las notas del elfo quedan bien en formato pequeño, con una tipografía de trazo irregular y algún sello dibujado: el efecto de "esto no lo ha escrito papá" viene más del tamaño y del papel que de la ilustración.

Consejos para padres

Convierte la escritura de la carta en un momento familiar. Pon música navideña, prepara chocolate caliente y sentaos juntos a escribir. Aprovecha para hablar del valor de los regalos, de la generosidad y de pensar en los demás. Hay familias que añaden a la tradición escribir una carta para otro niño o apartar juguetes en buen estado para donar junto con la carta a los Reyes. Y hay familias que no siguen ninguna de estas tradiciones, lo cual es igual de respetable: si en tu casa no hay Reyes ni elfo, buena parte de lo que viene abajo te sirve igual para plantear los regalos de invierno con cabeza.

Plantillas navideñas gratuitas

Cartas para Reyes Magos y Elfo de Navidad listas para imprimir.

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Qué significa la carta para el niño (y qué te enseña a ti)

Pocas tradiciones navideñas tienen tanta carga emocional como la de escribir la carta a los Reyes Magos. Para los niños, es el momento en que sus deseos toman forma en papel; para los padres, es una ventana privilegiada a lo que realmente importa en el corazón de sus hijos. La carta a los Reyes Magos es, antes que un catálogo de regalos, un ritual de esperanza y de confianza mágica.

En España, la tradición de los Reyes Magos es especialmente arraigada. Melchor, Gaspar y Baltasar llegan en la noche del 5 al 6 de enero con sus camellos cargados de regalos para todos los niños que se han portado bien durante el año. La carta es el canal oficial de comunicación con Sus Majestades... y también con el elfo navideño que cada vez más familias incorporan a su tradición desde diciembre.

Cómo ayudar a los niños a escribir su carta a los Reyes Magos

Escribir la carta a los Reyes Magos es una actividad que desarrolla múltiples habilidades: expresión escrita, pensamiento reflexivo (¿qué quiero realmente?), gratitud y consideración hacia los demás (¿se han portado bien?). Con algo de guía, puede convertirse en un momento memorable más allá del simple listado de regalos.

  1. Saludo a Sus Majestades: empieza con un saludo respetuoso y afectuoso. "Queridos Reyes Magos de Oriente" o "Apreciados Melchor, Gaspar y Baltasar" son fórmulas tradicionales que los niños suelen adoptar con naturalidad.
  2. Presentación y valoración del comportamiento: el niño se identifica, dice cuántos años tiene y reflexiona sobre cómo se ha portado durante el año. Este momento es perfecto para trabajar la honestidad y la autocrítica positiva: "He intentado portarme bien, aunque a veces he discutido con mi hermano".
  3. Lista de regalos (razonable y ordenada): acuerda de antemano con tus hijos un número máximo de peticiones —dos o tres— para que aprendan a priorizar. También es bonito que el primer regalo de la lista sea algo para otro (un hermano, un amigo, los padres) antes que para uno mismo.
  4. Ofrenda para los camellos: la tradición incluye dejar agua y hierba para los camellos en el balcón o terraza. Mencionarlo en la carta añade un toque mágico.
  5. Firma y fecha: la carta debe estar firmada con el nombre del niño y la fecha. Algunos añaden también la ciudad para que los Reyes sepan exactamente dónde viven.

La carta de llegada del elfo: qué tiene que decir

El elfo navideño se ha integrado en bastantes casas españolas en los últimos años como una tradición propia de diciembre, adaptada libremente y sin reglas fijas. La versión que cada familia monta suele ser distinta: en unas es emisario de los Reyes, en otras acompaña a Papá Noel y en muchas es simplemente un personaje juguetón que pasa el mes en casa.

El elfo cambia de sitio cada noche mientras los niños duermen —lo que hace pensar que ha estado de aventuras— y a veces deja notas cortas o montajes divertidos que se descubren por la mañana.

La carta de llegada es su presentación. Va escrita en primera persona del elfo, en tono alegre, y conviene que establezca desde el principio las reglas de vuestra casa: cuánto se queda, qué hace y qué no hace. Las que más funcionan incluyen algún detalle personal (el nombre del niño, una afición suya) y evitan cualquier promesa que luego no puedas cumplir. Si vas a usar nuestra plantilla de carta del elfo, cámbiale el nombre y una frase: con eso ya deja de parecer un texto de catálogo.

Ideas para personalizar la carta de los Reyes Magos

  • Papel especial: imprime la carta en papel envejecido, con bordes dorados o en papel con motivos navideños. El soporte físico contribuye a la magia.
  • Sello de lacre: cierra el sobre con lacre rojo o dorado. Los niños pequeños quedan fascinados con este detalle de autenticidad.
  • Carta manuscrita vs. impresa: para niños que ya saben escribir, la carta manuscrita es más auténtica y significativa. Para los más pequeños, una plantilla impresa que rellenan con su nombre y dibujos tiene el mismo efecto emocional.
  • Incluir un dibujo: anima a los niños a incluir un dibujo para los Reyes o para los camellos. Añade un toque personal que ninguna carta genérica puede tener.
  • Fotografía familiar: algunas familias incluyen una foto familiar reciente para que "los Reyes puedan reconocerlos".

Dónde está cada plantilla

Esta guía no incluye descargas: las tres páginas que las alojan son estas, y cada una cubre un momento distinto de diciembre.

Si en tu casa también pasa Papá Noel, ahí tienes la carta correspondiente. Lo que sigue en esta guía es lo que ninguna plantilla te resuelve: qué poner dentro, cuánto pedir y cómo llevar las conversaciones incómodas.

Calendario de la carta: cuándo se escribe, cómo se entrega y qué pasa después

La pregunta más repetida de todo diciembre es de logística pura: ¿cuándo hay que escribirla y dónde se echa? La respuesta corta es que la carta se escribe cuando el niño ya ha visto suficiente Navidad alrededor como para tener una idea propia —normalmente a partir del puente de diciembre— y se entrega en cualquier momento antes de la noche del 5 de enero. La respuesta larga tiene matices que ahorran disgustos.

Escribirla pronto tiene una ventaja práctica

Cuanto antes esté la carta, más margen tienen los adultos de la casa para organizarse: comparar, repartir peticiones entre padres, abuelos, tíos y padrinos, y evitar el clásico regalo duplicado. Escribirla la primera o segunda semana de diciembre es cómodo. Escribirla el 4 de enero por la noche es una carrera. El único inconveniente de adelantarla mucho es que la lista de deseos de un niño de seis años en noviembre puede no parecerse a la de diciembre, así que un repaso a mitad de mes viene bien.

Las tres vías de entrega en España

Hay tres formas habituales, y no son excluyentes: muchas familias hacen dos copias y usan dos.

  • Buzón real. Los ayuntamientos, los centros comerciales y muchas bibliotecas y colegios instalan buzones durante diciembre. Correos también suele habilitar cada campaña un servicio para las cartas navideñas; como las condiciones y las fechas cambian de un año a otro, conviene mirar la campaña vigente en su web o preguntar en la oficina antes de contar con ella.
  • Paje real. En los días previos al 5 de enero, los pajes reciben a los niños en dependencias municipales, plazas y centros comerciales. Es la vía que más impresiona a los pequeños, porque hay alguien delante que coge la carta y contesta. Suele haber colas largas y horario limitado.
  • Cabalgata del 5 de enero. La entrega en mano durante el recorrido es emocionante pero poco fiable como sistema: hay empujones, caramelos y prisa. Si la cabalgata es vuestro plan, lleva una copia y da por entregada la buena en otro sitio.

¿Y la respuesta?

Aquí conviene ser honesto contigo mismo antes de prometer nada. Algunos ayuntamientos y asociaciones locales organizan respuestas a las cartas que reciben en sus buzones, y algunas campañas postales incluyen una contestación; otras no. Si tu hijo espera carta de vuelta y no llega, la ilusión se rompe por el lado tonto. La solución que mejor funciona es no depender de terceros: si quieres que haya respuesta, escríbela tú y déjala aparecer donde toque. Y si el niño pregunta por qué los Reyes no le han contestado, la salida sensata es que los Reyes contestan con los regalos, no con cartas.

MomentoQué tocaDetalle que suele fallar
Finales de noviembreConversación previa: cuántos regalos y qué presupuesto haySaltarse este paso y negociar la lista ya escrita
Primera quincena de diciembreEscribir la carta y decidir la vía de entregaDejarlo para después de las vacaciones escolares
Diciembre enteroTradición del elfo navideño, si la seguísEmpezar con travesuras muy elaboradas y no poder sostenerlas
24 y 25 de diciembrePapá Noel, en las casas donde también vieneQue Papá Noel traiga tanto que Reyes quede deslucido
Del 2 al 4 de eneroVisita a los pajes realesIr sin mirar horarios; las colas se cortan antes del cierre
5 de eneroCabalgata y noche de ReyesCena tardía y niños agotados antes de abrir nada
6 de eneroApertura de regalosAbrir todo en diez minutos sin mirar qué es cada cosa
Una carta escrita en diciembre con calma vale más que una carta perfecta escrita el día 4 con el abrigo puesto.

Qué escribir a cada edad (y cómo ayudar al que aún no escribe)

La carta que emociona a un niño de cuatro años y la que le sirve a uno de once no se parecen en nada. Forzar el mismo formato para todos es lo que convierte el rato en una tarea escolar. Estas son las diferencias que importan.

De 2 a 4 años: la carta se dibuja, no se escribe

A esta edad el niño no distingue bien entre pedir y desear, y la lista puede cambiar tres veces en la misma tarde. Lo que funciona: una hoja con recuadros grandes donde él dibuja o pega recortes, y tú escribes debajo lo que te va diciendo, con sus palabras exactas. Nada de reformular. Si dice "el coche que hace ruuum", eso es lo que se escribe. Esa carta, veinte años después, es la que se guarda.

De 5 a 7 años: dictado y copia

Ya escriben, pero despacio y con esfuerzo. Si les pides una carta larga, se cansan a la tercera línea y acaba escribiendo un adulto. Mejor: una plantilla con huecos cortos (nombre, edad, cómo me he portado, tres deseos) y letras grandes. Aprovecha para que revisen la ortografía de su propio nombre, que a esta edad les llena de orgullo. Deja que decoren todo lo que quieran: el dibujo del margen les importa más que el texto.

De 8 a 10 años: la edad de la negociación

Aquí aparecen las peticiones caras y las marcas concretas. También la capacidad de razonar sobre el precio, lo cual es una oportunidad. Es buen momento para introducir una fórmula de contención (las verás más abajo) y para pedir que expliquen por qué quieren cada cosa. Una carta con justificación breve por deseo es más útil para ti y más honesta para él.

De 11 años en adelante: la carta que ya sabe

Muchos preadolescentes escriben la carta sabiendo perfectamente quién la lee. Y está bien: se convierte en un juego compartido, casi en un guiño. La carta se vuelve más breve, más práctica, a veces con enlaces o tallas anotadas al margen. No hace falta forzar el tono infantil. Lo que sí conviene mantener es el gesto: escribirla, entregarla y conservarla.

Niños con dificultades de escritura o con necesidades específicas

Si escribir supone un esfuerzo desproporcionado —por edad, por disgrafía, por cualquier otra razón—, la carta se puede grabar en audio y transcribirla tú, hacerla con pictogramas, o montarla como collage. La tradición no exige caligrafía. Si tienes dudas sobre cómo adaptarla en un caso concreto, quien mejor te va a orientar es el equipo del colegio o el profesional que ya conozca al niño.

EdadFormato que funcionaNº de peticiones razonableQué trabajar
2-4 añosDibujo y recortes, texto dictado a un adulto1 o 2, y cambiantesNombrar lo que le gusta
5-7 añosPlantilla con huecos cortos y espacio para decorar2 o 3Priorizar y dar las gracias
8-10 añosCarta escrita por él, con una línea de motivo por deseo3, con una fórmula de contenciónEntender el coste y elegir
11 años o másCarta libre, breve, a veces con detalles técnicos2 o 3 concretosPensar en los demás y en lo no material

Cómo evitar que la carta sea una lista de la compra

El problema no es que el niño pida juguetes. El problema es cuando la carta se escribe con el folleto de una juguetería al lado y acaba siendo una transcripción de referencias. Se soluciona antes de coger el bolígrafo, no después.

Pedir menos y mejor

Fija el número de peticiones antes de escribir, no cuando ya hay quince cosas apuntadas y toca tachar. Dos o tres deseos bien elegidos dan más alegría que diez regalos abiertos en cadena, porque cada uno se mira, se estrena y se usa. Cuando se abren muchos a la vez, la mitad no llega a salir de la caja el primer día y algunos no salen nunca.

Un truco que funciona bien con niños de siete años en adelante: haz que escriban primero todo lo que se les ocurra en un papel borrador, sin límite. Luego que elijan de esa lista lo que va a la carta. Elegir uno mismo duele menos que ser censurado, y el ejercicio de descartar es justo el aprendizaje que buscas.

Incluir un deseo que no se compre

Pídele que añada un deseo que no se pueda envolver: pasar un día entero con los abuelos, ir a ver algo, que alguien se ponga bueno, aprender a montar en bici sin ruedines. Aparte de lo bonito, tiene un efecto colateral útil: le obliga a pensar qué quiere de verdad, más allá de lo que ha visto anunciado. Y a ti te da una pista valiosísima sobre lo que le falta y no te ha dicho.

Agradecer lo del año pasado

Una línea basta: "el año pasado me trajisteis la bici y la uso todos los días". Obliga a mirar atrás, a recordar qué le duró y qué no, y suaviza el tono de reclamación que a veces tienen estas cartas. Si el año pasado hubo algún regalo que fue un fiasco, también es información: pregúntale por qué.

Pedir algo para otro

Hay familias que reservan la primera petición de la carta para otra persona: un hermano, un amigo, alguien de la familia. No hace falta convertirlo en una lección de moral; funciona mejor si se plantea con naturalidad, como una casilla más de la carta.

Cuando un niño abre tres regalos, se acuerda de los tres. Cuando abre doce, se acuerda del que le gustó y de la pila que quedó en el suelo.

La regla de los cuatro regalos y otras fórmulas de contención

La fórmula de los cuatro regalos es una idea popular que circula desde hace años entre familias: se pide algo que quieras, algo que necesites, algo que ponerte y algo que leer. No es una norma de nadie ni tiene respaldo oficial; es simplemente un marco que le da al niño cuatro casillas concretas en vez de una lista abierta. Y ahí está su gracia: el límite deja de ser una imposición tuya y pasa a ser "cómo se hace la carta".

Variantes que también funcionan

  • Tres regalos, como los Reyes. Uno por Majestad. Es la que mejor encaja en España porque se justifica sola y el niño la entiende a la primera.
  • Uno grande y dos pequeños. Concentra el presupuesto en la petición principal y deja margen para dos sorpresas baratas. Evita el efecto de "todo mediano y nada memorable".
  • Un regalo y una experiencia. Un juguete más una entrada, una excursión o un curso. Funciona muy bien a partir de los ocho años y con familias que ya tienen la casa llena de cosas.
  • Regalo colectivo. Cuando hay hermanos, una petición común y grande (una tienda de campaña, una consola familiar, un juego de mesa bueno) rinde más que dos regalos individuales del mismo importe.
  • Presupuesto explícito. Con preadolescentes, decir la cifra directamente y dejar que la administren enseña más que cualquier fórmula. Muchos eligen mejor de lo que esperabas.
FórmulaCómo se explica al niñoLe va bien aPunto débil
Cuatro regalos (quieres, necesitas, ponerte, leer)"En la carta hay cuatro huecos, uno de cada tipo"Familias con varios niños y presupuesto ajustadoDos de los cuatro son cosas que ibas a comprar igual (ropa, libro)
Tres regalos, uno por Rey"Cada Majestad trae uno"Cualquier edad; encaja con la tradición españolaSi abuelos y tíos regalan aparte, el límite se desborda
Uno grande y dos pequeños"Uno gordo y dos sorpresas"Niños con una petición estrella muy claraSi el grande falla, el año entero se resiente
Regalo más experiencia"Una cosa y un plan"De 8 años en adelanteLa experiencia no se abre el día 6 y puede saber a poco
Presupuesto cerrado"Tienes esta cantidad, elige"Preadolescentes y adolescentesRompe la ficción mágica; solo sirve si ya no la sostiene

Coordina el límite con el resto de la familia

Una fórmula de contención en casa no sirve de nada si abuelos, tíos y padrinos aportan cinco paquetes más cada uno. La conversación con el resto de la familia es la parte incómoda pero decisiva, y hay que tenerla en noviembre, no el 4 de enero. Una salida que suele aceptarse bien: proponerles una petición concreta de la lista, o un fondo común para el regalo grande. La mayoría de la gente agradece que le digas qué comprar.

Cuando pide algo imposible, carísimo o que no vas a comprar

Un perro. Un móvil a los siete años. Una consola que cuesta más que todo el presupuesto navideño junto. O algo que sencillamente no existe. Pasa todos los años y es el momento en que la magia y la realidad chocan de frente.

Lo que hay que hacer es hablarlo antes

La mejor prevención es una conversación previa a escribir la carta, con una frase del tipo: "los Reyes traen lo que pueden y reparten entre todos los niños, así que se piden cosas razonables". Esto instala el límite dentro del relato en vez de enfrentarlo. Si el límite llega después, cuando la carta ya está echada, el niño lo vive como una traición.

Si la carta ya está entregada

Tienes tres salidas y ninguna es perfecta:

  1. El aplazamiento. "Eso te lo traerán cuando seas un poco mayor". Funciona con peticiones que son cuestión de edad (un móvil, una bici grande) y no de dinero. Cúmplelo cuando llegue el momento o pierdes la baza para siempre.
  2. La nota de los Reyes. Una nota breve dentro del regalo explicando que este año no ha podido ser y por qué, en tono cariñoso. Muy útil con peticiones que implican a otros seres vivos: un animal no se regala por sorpresa, ni el 6 de enero ni ningún otro día, y decirlo así en la nota es honesto y educativo.
  3. La alternativa cercana. Buscar algo del mismo universo pero asumible. Con niños pequeños suele colar; con niños de nueve años que sabían el modelo exacto, prepárate para una cara larga y no lo tomes como un fracaso.

Lo que no recomendamos es la vía del castigo encubierto ("no te lo traen porque te has portado mal"). Vincular el regalo al comportamiento suena eficaz en diciembre y deja mal sabor en enero, sobre todo cuando el niño ve que a otro que se portó peor sí le trajeron.

El límite hay que ponerlo antes de que la carta salga de casa. Después ya no es un límite: es una decepción con fecha.

Dos casas, abuelos y familias separadas: cómo coordinarlo

Cuando el niño duerme en dos casas, la carta se complica por un motivo muy simple: hay dos adultos organizando la misma noche sin verse. Y el resultado típico son regalos duplicados, una casa que se pasa y otra que se queda corta, o un niño que aprende rápido que puede pedir lo mismo dos veces.

Una sola carta y una sola lista

La regla que más problemas evita es que haya una única carta, con una única lista, y que ambos progenitores tengan una foto de ella. A partir de ahí se reparte: quién trae qué. No hace falta que la relación sea buena para esto; basta con un mensaje al año con dos líneas. Si escribir dos cartas es inevitable porque el niño quiere hacerla en cada casa, que las peticiones sean las mismas y el reparto se acuerde igual.

Dónde amanecen los regalos

Los Reyes van a la casa donde el niño duerme esa noche: es la explicación más limpia y no genera agravio. Si al día siguiente se cambia de casa, allí puede haber "lo que dejaron para cuando llegara". Muchos niños lo aceptan sin pestañear porque no cuestionan la logística de los Reyes tanto como los adultos temen. Lo que sí notan, y mucho, es el desequilibrio: si una casa entrega tres cosas y la otra diez, la comparación es inmediata y desagradable.

Abuelos, padrinos y el efecto acumulación

Con familias extensas, el problema no es el límite de cada uno sino la suma. Una lista compartida por mensajería, con las peticiones y quién se encarga de cada una, resuelve el noventa por ciento de los duplicados. Y deja constancia, que es lo que evita el "yo pensaba que lo comprabas tú" del 5 de enero por la tarde.

Cuándo dejan de creer y cómo acompañar esa conversación

No hay una edad fija ni conviene que la haya. Cada niño llega por su cuenta, y lo normal es que primero sospeche y siga jugando durante un tiempo, porque le compensa. Ese periodo intermedio, en el que ya lo intuye pero prefiere no confirmarlo, puede durar más de una Navidad y no hay ninguna prisa por cerrarlo.

Señales de que ya lo sospecha

  • Pregunta por detalles logísticos: cómo entran, cómo caben, por qué el papel es igual que el del armario.
  • Compara con lo que le han dicho en el colegio y te lo cuenta mirándote fijamente.
  • Pide algo muy concreto y caro "por si acaso", con una precisión sospechosa.
  • Deja de emocionarse con la carta pero insiste en escribirla igual.

Qué decir cuando pregunta de verdad

La pregunta directa —"papá, ¿los Reyes sois vosotros?"— merece una respuesta honesta, pero honesta no significa brusca. Una forma que funciona bien es devolver la pregunta primero ("¿tú qué crees?") para saber en qué punto está, y luego contarle la versión que convierte el final en un ascenso, no en una pérdida: la ilusión la mantienen las personas que quieren, y ahora que lo sabe puede pasar al otro lado y ser él quien la cree para los pequeños de la casa. Encargarle un papel concreto —esconder algo, escribir la nota, montar los regalos— transforma el momento.

Lo que conviene evitar

Negarlo con vehemencia cuando el niño ya tiene claro que le estás mintiendo: eso sí genera enfado, más que la revelación en sí. Reírse de que se lo haya creído tanto tiempo. Y adelantarse a contarlo porque a ti te incomoda sostenerlo. También conviene pactar con él el silencio con los hermanos pequeños o con los primos, presentándolo como responsabilidad y no como orden. La mayoría de los niños se toman ese encargo muy en serio.

Cuando se entera por otro niño

Pasa a menudo en el patio y suele llegar a casa en forma de enfado. Aquí lo importante no es el dato, sino la sensación de haber sido el último en enterarse. Reconocer que le has estado siguiendo el juego, explicar por qué, y darle inmediatamente el nuevo papel de cómplice suele reconducirlo en la misma tarde.

El elfo navideño en diciembre: montarlo sin acabar agotado

Antes de meterte, ten claro el compromiso real: son unas cuatro semanas de acordarte cada noche. La tradición del elfo se abandona a mitad de mes con más frecuencia de la que se admite, y un elfo que deja de moverse el día 12 es peor que no haber empezado. Si decides seguirla, arráncala con reglas que puedas sostener un martes a la una de la madrugada.

Cómo empezar

El elfo llega un día señalado —el 1 de diciembre es lo más común, aunque cualquier fecha vale— con una carta de presentación. En esa carta se establece todo lo que después te va a salvar: cuánto tiempo se queda, que no habla, que se mueve solo de noche, y las normas de vuestra casa. Si añades una regla de "no tocarlo", te ahorras que aparezca desmontado el día 3. Si prefieres que sí se pueda tocar, dilo desde el principio y no cambies de criterio a mitad.

Una decisión que conviene tomar el primer día: si el elfo es o no un vigilante. Nuestra recomendación es que no lo sea. Un personaje que informa de todo lo que haces mal convierte diciembre en un mes de control, y hay niños a los que directamente les angustia. Un elfo juguetón, que se mete en líos y deja notas cariñosas, da el mismo juego sin ese peaje.

Travesuras sencillas que puedes montar en dos minutos

Olvídate de los montajes espectaculares. Lo que hace ilusión es encontrarlo, no la producción. Todas estas se hacen con lo que ya tienes en casa y no generan basura:

  • Sentado dentro de una taza, con una bufanda de papel de cocina.
  • Colgado del tirador del frigorífico con un cordón de zapato.
  • Escondido entre los rollos de papel higiénico, asomando la cabeza.
  • Con las gafas de alguien de la casa puestas y un libro abierto delante.
  • Metido en el frutero, entre las mandarinas, con una a medio pelar al lado.
  • En el lavabo, "pescando" con un hilo y un clip.
  • Haciendo un ángel de nieve con harina sobre la encimera (poca harina; te toca limpiarla a ti).
  • Dentro de una zapatilla, tapado con un calcetín a modo de manta.
  • Sujetando una nota de tres palabras en la puerta de la habitación.
  • Sentado sobre el mando de la tele, como si lo hubiera confiscado.

Evita las travesuras que ensucian de verdad, las que rompen algo y las que le dan permiso implícito para hacer lo mismo. Si el elfo pinta la pared, alguien va a pintar la pared.

Si un día se te olvida

Va a pasar. Ten preparada la explicación antes de necesitarla, que a las siete de la mañana no se improvisa bien:

  • Se ha quedado dormido. La más simple y la que mejor cuela una vez. Sirve tal cual si el elfo quedó en un sitio cómodo.
  • Le ha gustado tanto ese rincón que ha repetido. Funciona si el escondite del día anterior era bueno.
  • Nota de disculpa. Cuatro palabras escritas a toda prisa: "anoche había mucha niebla". Los niños aceptan explicaciones meteorológicas con una generosidad enorme.
  • Estaba de viaje. Útil también para los fines de semana fuera de casa, cuando el elfo no viaja con vosotros.

Y si el olvido se repite varios días, cierra la tradición con dignidad en vez de arrastrarla: una carta de despedida anticipada es mejor que un muñeco quieto en la estantería hasta febrero.

Cómo se termina

El elfo se va con una carta de despedida, y hay dos momentos lógicos según cómo lo hayáis planteado: la noche del 24 de diciembre, si acompaña a Papá Noel, o la noche del 5 de enero, si es emisario de los Reyes. La despedida se agradece breve y sin dramatismo: que ha sido un mes estupendo, que se lleva las cartas, y que el año que viene vuelve. Muchas familias la acompañan de un detalle mínimo —una galleta, un dibujo— y con eso queda cerrado. Guarda al elfo donde no aparezca en marzo dentro de una caja de zapatos: reaparecer fuera de temporada estropea el efecto del año siguiente.

Papá Noel y los Reyes en la misma casa

Convivir, conviven sin problema; lo que hace falta es repartir papeles para que ninguno de los dos quede deslucido. El reparto que mejor resultado da es asimétrico y claro: uno de los dos trae el regalo principal y el otro trae menos, o cosas de otra categoría. Si Papá Noel descarga toda la artillería el 25, el 6 de enero llega en desventaja; y al revés.

Fórmulas habituales: Papá Noel trae un regalo y los Reyes traen la lista completa; o Papá Noel trae lo de jugar y los Reyes lo de ropa, libros y material; o cada uno trae la mitad de las peticiones. Explicárselo al niño no requiere ninguna teología complicada, basta un "en esta casa vienen los dos y cada uno trae lo suyo". El caos aparece cuando la familia extensa reparte además por su cuenta y el 25 hay tantos paquetes que la carta a los Reyes pierde sentido.

Sobres, manualidades y cómo guardar las cartas como recuerdo

La carta se escribe en veinte minutos y se guarda veinte años, si alguien se ocupa de guardarla. Esta parte es la que casi nadie planifica y la que más se agradece después.

El sobre casero, en cinco minutos

Un folio doblado en tres, con los laterales pegados y la solapa recortada en pico, da un sobre perfectamente válido y mucho más bonito que uno comprado. Para el cierre: lacre de barra si lo tienes, o una gota de cera de una vela y un sello improvisado con el extremo de un tapón de corcho. Se puede envejecer el papel pasándole una bolsita de té usada y dejándolo secar; queda con un tono cálido irregular que a los niños les encanta. El destinatario se escribe entero, con ciudad incluida: "Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente".

Manualidades que acompañan bien a la carta

  • Buzón real de casa. Una caja de zapatos forrada con papel rojo y una ranura. Sirve para la carta a los Reyes y, durante diciembre, para las notas del elfo.
  • Corona de cartulina para escribir la carta ya vestido de rey. Los pequeños entran mucho más al trapo si hay disfraz.
  • Huella de camello. Un poco de harina en el balcón la noche del 5 y una plantilla recortada en cartón. Es de las cosas que más recuerdan de mayores.
  • Sellos dibujados. Un rectángulo con borde dentado hecho con tijeras de zigzag, pegado en la esquina del sobre.
  • Cuenco para los camellos. Agua y algo de comida en el balcón; se prepara mientras se dobla la carta y cierra el ritual.

El archivo de cartas

Antes de echarla al buzón, hazle una foto o un escaneo. Es el paso que se olvida siempre y el único que garantiza que quede algo. Después, una carpeta física por hijo, con una carta por año y la fecha anotada al dorso: la evolución de la letra y de lo que pedía es un documento familiar de primer orden. Si prefieres el formato digital, una carpeta con el nombre del año y la foto dentro basta; lo que no funciona es dejarlas sueltas en el carrete del móvil.

Hay familias que añaden una línea suya al dorso de cada carta: qué pasó ese año, qué le hizo ilusión, qué edad tenía cada hermano. Cuesta dos minutos y convierte una carpeta de papeles en algo que se lee.

Cuatro modelos de carta que puedes copiar

Los cuatro textos que siguen están redactados por nosotros como ejemplos de muestra: no son cartas reales de nadie ni transcripciones de ninguna publicación. Están pensados para copiarlos y cambiarles lo que haga falta. Todo lo que va entre corchetes se sustituye.

Modelo 1 · Carta a los Reyes Magos, de 5 a 7 años

Queridos Melchor, Gaspar y Baltasar:

Me llamo [nombre] y tengo [edad] años. Vivo en [ciudad], en la calle [calle], en el piso [piso]. Os escribo con la ayuda de [papá / mamá / mi hermana] porque todavía escribo despacio.

Este año creo que me he portado bien. He aprendido a [algo que ha aprendido] y ayudo en casa a [tarea]. También me he enfadado algunas veces con [hermano / compañero], pero luego hicimos las paces.

Este año me haría mucha ilusión que me trajerais:

1. [Primer deseo]
2. [Segundo deseo]
3. Un deseo que no se compra: [por ejemplo, ir a la playa con los abuelos]

Muchas gracias por [regalo del año pasado], todavía juego con él.

Os dejaré agua y comida para los camellos en [el balcón / la ventana]. Os quiero mucho.

[Nombre], [ciudad], [fecha]

Modelo 2 · Carta a los Reyes Magos, de 8 a 10 años

Queridos Reyes Magos de Oriente:

Soy [nombre], tengo [edad] años y este año estoy en [curso] del colegio [colegio], en [ciudad].

Antes de pediros nada quiero contaros cómo me ha ido el año. Lo mejor ha sido [algo bueno del año]. Lo que peor llevo es [asignatura o costumbre que le cuesta], y estoy intentando mejorarlo. En casa me encargo de [responsabilidad].

He hecho una lista larga y luego he elegido solo tres cosas, porque sé que tenéis que repartir entre muchos niños:

1. [Deseo principal]. Lo pido porque [motivo].
2. [Segundo deseo]. Lo pido porque [motivo].
3. [Algo para leer o para ponerse].

Y una cuarta cosa que no se compra: me gustaría [deseo no material]. También me haría ilusión que [persona] recibiera [algo para otro].

Gracias por lo del año pasado. [Regalo] me ha durado todo el año y lo uso mucho.

Un abrazo muy grande,
[Nombre] · [ciudad], [fecha]

Modelo 3 · Carta de un preadolescente (11 años o más)

Majestades:

Un año más por aquí. Soy [nombre], [edad] años, y este curso me está costando bastante [asignatura], aunque en [asignatura que le gusta] voy bien.

Voy a ser práctico, que sé que tenéis mucho reparto. Estas son mis peticiones, por orden:

1. [Petición principal, con el detalle que haga falta: talla, color, modelo o versión].
2. [Segunda petición].
3. Si de las dos anteriores solo entra una, prefiero la [primera / segunda].

También pediría un plan en vez de un objeto: [una excursión, un concierto, un día con alguien]. Y si podéis, algo para [hermano o persona de la familia], que este año le vendría bien.

Gracias por seguir viniendo. En casa nos gusta mucho esta noche.

[Nombre] · [ciudad], [fecha]

Modelo 4 · Carta de llegada del elfo navideño

¡Hola, [nombre]!

Me llamo [nombre del elfo] y acabo de llegar a tu casa. He viajado toda la noche y he entrado por [la ventana de la cocina / debajo de la puerta], así que estoy un poco despeinado.

Me quedaré contigo hasta [el 24 de diciembre / la noche del 5 de enero]. Durante el día me quedo quieto, porque los elfos no nos movemos delante de las personas. Pero por la noche me despierto, doy una vuelta por la casa y a veces me meto en algún lío. Búscame cada mañana: nunca estaré dos días en el mismo sitio.

Tres cosas que tienes que saber de mí:

1. No hablo. Cuando quiera decirte algo, te dejaré una nota.
2. [Puedes cogerme con cuidado / Mejor no me toques, que se me va la energía].
3. Me encanta [algo que le gusta al niño], porque ya sé que a ti también.

Voy a pasármelo muy bien contigo este diciembre. Y no te preocupes: no vengo a apuntar lo que haces mal. Vengo a acompañarte hasta que lleguen [los Reyes / Papá Noel].

Hasta mañana,
[Nombre del elfo]

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