Arbol Genealogico para Ninos: Plantillas Divertidas y Educativas
Crear un arbol genealogico es una de las actividades mas enriquecedoras que pueden realizar los ninos en casa o en el colegio. No solo aprenden sobre su historia familiar, sino que desarrollan habilidades de investigacion, organizacion y expresion creativa. En esta guia te mostramos como convertir este proyecto en una experiencia divertida y educativa con plantillas gratuitas listas para usar.
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La genealogia para ninos va mucho mas alla de dibujar un arbol con nombres. Se trata de conectar con la propia identidad y comprender de donde venimos. Los psicologos infantiles coinciden en que los ninos que conocen su historia familiar tienen mayor autoestima y sentido de pertenencia. Cuando un niño descubre que su bisabuela emigro de otro pais o que su abuelo fue carpintero, empieza a entender que forma parte de una cadena de personas con historias, esfuerzos y logros.
Ademas, este tipo de proyectos fomenta la comunicacion intergeneracional. Los abuelos disfrutan compartiendo recuerdos y anecdotas, y los ninos practican la escucha activa y la formulacion de preguntas. Es una oportunidad unica para fortalecer los vinculos familiares mientras se aprende.
Tipos de arboles genealogicos para ninos
Existen diferentes formatos de arboles genealogicos adaptados a la edad y al contexto educativo. El arbol genealogico ascendente es el mas comun: parte del niño en la base y sube hacia padres, abuelos y bisabuelos. Es ideal para los mas pequeños porque comienza con lo que ya conocen. El arbol genealogico descendente parte de un antepasado comun y muestra todas las ramas de descendientes. Este formato es mas apropiado para ninos mayores que quieran investigar varias generaciones.
Tambien existe el arbol genealogico circular, donde el niño ocupa el centro y los familiares se distribuyen en anillos concentricos. Este formato es visualmente muy atractivo y funciona especialmente bien como poster decorativo para la habitacion. Nuestras plantillas de arbol genealogico incluyen todos estos formatos listos para imprimir y completar.
Como investigar la historia familiar con ninos
Convertir la investigacion genealogica en un juego es la clave para mantener el interes de los ninos. Empieza por lo mas cercano: pide al niño que dibuje o escriba lo que sabe sobre sus padres y abuelos. Luego, organiza entrevistas familiares. Prepara una lista de preguntas sencillas: donde naciste, cual era tu comida favorita de pequeño, a que jugabas, como conociste al abuelo o a la abuela.
Las fotografias antiguas son un recurso fantastico. Organiza una sesion de explorar albumes familiares y pide al niño que seleccione las fotos que mas le llamen la atencion. Puede pegarlas en el arbol genealogico o hacer copias para decorar las ramas. Los objetos familiares tambien cuentan historias: un reloj heredado, una receta de la bisabuela o una medalla antigua pueden desencadenar relatos sorprendentes.
Actividades creativas para completar el arbol
Una vez recopilada la informacion, llega el momento de plasmarla de forma creativa. Para los ninos de preescolar, un arbol con huellas dactilares como hojas es perfecto: cada huella representa a un familiar y se puede pintar de un color diferente. Los ninos de primaria pueden crear un mural en cartulina grande, recortando hojas de papel de colores y escribiendo en cada una el nombre, la fecha de nacimiento y un dato curioso de cada familiar.
Para proyectos escolares mas elaborados, considera crear un arbol genealogico tridimensional usando ramas reales pegadas sobre una base de carton, con tarjetas colgantes para cada familiar. Otra opcion creativa es el arbol genealogico digital: los ninos mayores pueden utilizar programas de presentaciones para crear un arbol interactivo con fotos y enlaces a historias familiares.
El arbol genealogico como proyecto escolar
Los profesores suelen asignar el arbol genealogico como proyecto de ciencias sociales, conocimiento del medio o tutoria. Para que el resultado sea sobresaliente, ayuda al niño a incluir elementos que lo diferencien: un mapa señalando los lugares de origen de la familia, una linea temporal con los eventos historicos que vivieron los antepasados, o un pequeño texto narrativo sobre la historia familiar mas significativa.
Es importante respetar la diversidad familiar. No todas las familias siguen la estructura tradicional, y el arbol genealogico debe reflejar la realidad de cada niño. Las familias monoparentales, reconstituidas, adoptivas o con dos padres o dos madres tienen historias igualmente valiosas. Las plantillas flexibles permiten adaptar las ramas segun la estructura de cada familia.
Recursos adicionales para la genealogia infantil
Complementa el proyecto del arbol genealogico con otros recursos educativos. Los libros infantiles sobre familias y origenes son un buen punto de partida. Visitar el pueblo o la ciudad de donde procede la familia convierte el aprendizaje en una aventura real. Explorar registros civiles o parroquiales con los ninos mayores puede revelar descubrimientos sorprendentes. Y no olvides documentar todo el proceso: el viaje de descubrimiento es tan valioso como el resultado final. Visita nuestra seccion de recursos educativos para encontrar mas materiales complementarios para proyectos escolares.
Qué plantilla de árbol genealógico para niños elegir según la edad
Respuesta directa: para niños de 3 a 5 años usa una plantilla de tres casillas (el niño, papá y mamá) con huecos grandes para pegar fotos; de 6 a 8 años, una plantilla de tres generaciones con siete casillas (niño, dos progenitores y cuatro abuelos); y de 9 a 12 años, una de cuatro generaciones con quince casillas donde ya caben nombre completo, fecha y lugar de nacimiento. La regla es sencilla: cada generación que subes multiplica por dos el número de casillas, así que una plantilla de cinco generaciones se va a 31 recuadros y suele quedar grande para primaria. Rellenar la de infantil lleva unos 20 minutos, la de primaria una tarde de 45-60 minutos y la de 9-12 años, con entrevista a los abuelos incluida, entre dos y tres sesiones repartidas en una semana.
Esa proporción explica por qué tantos deberes de árbol genealógico acaban en llanto a las diez de la noche: el niño recibe una hoja con veinte huecos y en casa nadie recuerda cómo se llamaba de segundo apellido la bisabuela materna. Elegir bien el número de generaciones desde el principio evita el 90% del problema. Si la profesora no ha marcado un mínimo, quédate en tres generaciones y añade una cuarta solo con los datos que salgan sin esfuerzo.
Infantil (3-5 años): fotos, colores y muy pocas palabras
A esta edad el niño todavía no escribe con soltura y el concepto de "abuelo de papá" le queda lejos. La plantilla ideal tiene marcos redondos u ovalados de 6-7 cm de diámetro para pegar fotos impresas, y debajo un renglón corto donde escribir solo el nombre de pila con letra mayúscula: MARTA, LUIS, YAYA PILAR. Funciona muy bien usar el nombre con el que el niño llama de verdad a cada persona, aunque sea "Tata" o "Abu Kiko"; el objetivo no es la exactitud registral, es que reconozca las caras y las coloque en su sitio.
Trucos que funcionan en esta franja: pintar cada rama de un color (la de papá en verde, la de mamá en naranja) para que el niño vea de un vistazo que hay dos líneas; usar pegatinas en lugar de escribir; y montar el árbol tumbado en el suelo antes de pegar nada, moviendo las fotos como si fueran piezas de un puzle. Si el peque se cansa, para. Una plantilla de infantil terminada en dos ratos de diez minutos vale mucho más que una perfecta hecha por el padre a las once de la noche.
Primaria (6-8 años): tres generaciones y primeros datos
Aquí entra en juego la plantilla clásica de siete casillas. El niño ya escribe, así que puede rellenar nombre y primer apellido de cada familiar, y añadir un dato curioso: "le gusta pescar", "nació en Lugo", "hace las mejores croquetas". Ese campo de dato curioso es el que convierte un ejercicio de rellenar huecos en una conversación familiar de verdad, y es lo primero que mira el profesorado cuando corrige.
A partir de los siete años conviene introducir la fecha de nacimiento, aunque sea solo el año. Es la puerta de entrada a nociones de tiempo histórico: si el abuelo nació en 1955 y el niño en 2018, entre ellos hay 63 años, y ahí puedes colgar preguntas del tipo "¿había móviles cuando eras pequeño?". No hace falta que las fechas sean exactas al día en esta etapa; si la familia no las recuerda, apunta el año aproximado con la palabra "hacia" delante (hacia 1955) y sigue adelante.
De 9 a 12 años: cuatro generaciones, fechas y lugares
Al final de primaria el proyecto ya se parece a una investigación pequeña. La plantilla de cuatro generaciones incorpora quince casillas y, en cada una, cuatro campos: nombre y dos apellidos, fecha de nacimiento, lugar de nacimiento y, cuando proceda, fecha de fallecimiento. Con eso el niño puede dibujar además un mapa con los pueblos de origen y una línea temporal con acontecimientos que vivieron sus bisabuelos.
A esta edad ya tiene sentido enseñarle a distinguir entre lo que sabe y lo que cree saber. Una columna de "fuente" al lado de cada dato (me lo dijo la abuela / lo vi en el libro de familia / lo encontré en el registro) le enseña a citar de dónde viene la información, que es exactamente lo que hace un genealogista profesional. Nuestras plantillas de árbol genealógico traen esa columna en la versión de cuatro generaciones.
| Formato | Edad recomendada | Casillas | Tiempo estimado | Materiales |
|---|---|---|---|---|
| Árbol de fotos (3 casillas) | 3-5 años | 3 | 20 min | Folio A4, fotos impresas, pegamento de barra |
| Árbol de huellas dactilares | 3-6 años | 5-9 | 30 min + secado | Cartulina A3, témpera lavable, toallitas |
| Árbol clásico 3 generaciones | 6-8 años | 7 | 45-60 min | Plantilla A4 o A3, rotuladores, fotos carné |
| Manzano con frutos | 5-9 años | 7-11 | 1 h 30 min | Cartulina, papel de colores, tijeras, lana |
| Casa de la familia (por plantas) | 6-10 años | 7-15 | 1 h | Plantilla A3, lápices de color, regla |
| Círculos concéntricos | 9-12 años | 15-31 | 2 h en dos sesiones | Plantilla A3, compás opcional, bolígrafo fino |
| Árbol clásico 4 generaciones | 9-12 años | 15 | 2-3 sesiones | Plantilla A3, fotos escaneadas, libro de familia |
| Mural colectivo de aula | 6-12 años | Variable | 3-4 sesiones de clase | Papel continuo, cinta de carrocero, fotocopias |
Los cinco formatos que mejor funcionan en clase
Un mismo contenido cambia por completo según el envoltorio. Estos cinco formatos cubren prácticamente todo lo que piden los colegios españoles de infantil y primaria, y todos admiten la misma información de base.
1. Árbol clásico de ramas ascendentes
El niño va abajo, en el tronco, y las ramas se abren hacia arriba: primero los dos progenitores, luego los cuatro abuelos, después los ocho bisabuelos. Es el formato que espera la mayoría del profesorado y el que mejor deja ver la estructura binaria de la ascendencia. Su punto débil es el espacio: en un A4 vertical, cuatro generaciones obligan a escribir con letra minúscula. Si vas a cuatro generaciones, imprime en A3 o coloca el A4 en horizontal.
2. Manzano con un fruto por familiar
La variante más querida en infantil y primer ciclo. Cada manzana lleva el nombre de un familiar y se pega sobre la copa. Ventaja pedagógica: al no haber líneas rígidas, el niño puede añadir tíos, primos o incluso a la perra sin romper el diseño, y las familias que no encajan en el esquema binario respiran. Ventaja práctica: si te equivocas, despegas la manzana y pones otra. Recorta las manzanas en cartulina de 5 cm y deja que el niño escriba con rotulador de punta gruesa.
3. La casa de la familia
Una casa con tres plantas y ventanas: en la planta baja el niño y sus hermanos, en la primera los padres, en la segunda los abuelos, y en el desván los bisabuelos. Es una metáfora que los niños entienden a la primera y evita la confusión típica del árbol clásico, donde algunos peques creen que "arriba" significa "más importante". Sirve muy bien cuando hay hermanastros o hermanos de distintas parejas, porque la planta baja admite tantas ventanas como haga falta.
4. Círculos concéntricos
El niño ocupa el centro y cada anillo es una generación, dividido en tantos sectores como antepasados. Es el formato que más información mete en menos papel: en un A3 caben cinco generaciones sin agobio. Se lo recomiendo a partir de nueve años porque exige leer en circular y entender la simetría. Queda espectacular enmarcado, y es el que mejor funciona si el proyecto va a colgarse en el pasillo del colegio.
5. Mural colectivo de aula
En lugar de un árbol por niño, un papel continuo con el árbol de cada uno en su parcela y, en el centro, un mapa de España y del mundo con hilos de lana que unen a cada alumno con los lugares de origen de su familia. Es la actividad que más conversación genera y la que mejor integra a los niños de familias migrantes, porque su historia deja de ser la excepción y pasa a ser una línea más de lana en el mapa. Necesita tres o cuatro sesiones, así que conviene planificarla con la tutora.
"El árbol genealógico no evalúa cuántos apellidos recuerda una familia, sino la capacidad del niño de ordenar información, preguntar y contarla. Un árbol de tres casillas bien explicado vale más que uno de treinta rellenado por sus padres."
Cómo rellenar el árbol genealógico paso a paso
Este es el orden que evita tachones y rehacer la lámina entera. Sigue los pasos con el niño, no por él.
Paso 1: empieza siempre por el niño
La casilla del centro o de la base es suya: nombre, dos apellidos y fecha de nacimiento. Que la escriba él, aunque le salga torcida. Ese anclaje le da la lógica de todo lo demás: cada persona que añada estará conectada con él por un camino que puede explicar en voz alta ("esta es la madre de mi padre").
Paso 2: sube generación a generación, nunca en zigzag
Completa entera la fila de los progenitores antes de tocar la de los abuelos. Si saltas de la abuela paterna a un tío abuelo materno porque su historia es más divertida, el niño pierde el hilo y acaba colocando gente donde no toca. Termina cada fila, revísala en voz alta y solo entonces sube.
Paso 3: haz un borrador a lápiz
Imprime dos copias de la plantilla: una para trabajar a lápiz y otra para la versión final. Casi siempre aparece un dato nuevo a mitad de camino (una segunda pareja del abuelo, un hermano que había fallecido de bebé) y con borrador no hay drama. Pasa a limpio cuando ya no queden dudas.
Paso 4: nombres completos y fechas con formato fijo
A partir de siete años, acostumbra al niño a escribir nombre + primer apellido + segundo apellido, y las fechas siempre igual (día/mes/año, por ejemplo 14/03/1958). Si solo se conoce el año, se escribe "h. 1958" (hacia 1958). Si el familiar ha fallecido, se añade la fecha detrás con un guion. Mantener un formato constante es lo que después permite pasar los datos a un programa sin volver a teclearlo todo.
Paso 5: revisa, colorea y firma
La última media hora es para lo bonito: colorear, pegar las fotos, añadir el título y la fecha de elaboración, y firmar abajo con el nombre y la clase. Un árbol firmado y fechado es un documento familiar que dentro de veinte años alguien agradecerá. Guarda además una foto del resultado en el móvil antes de entregarlo al colegio; las láminas vuelven a casa dobladas o no vuelven.
Los apellidos en España: por qué confunden a los niños
En España cada persona lleva dos apellidos, y ese detalle, que a un adulto le parece obvio, es el que más preguntas genera cuando un niño rellena su primer árbol. Hasta 1999 el primer apellido era por defecto el del padre y el segundo el de la madre. Desde entonces los progenitores pueden elegir el orden de común acuerdo, y con la reforma del Registro Civil que entró en vigor en 2021 el criterio para los casos sin acuerdo es el interés del menor, no la primacía del apellido paterno. Resultado práctico: en un aula de 2026 conviven niños con el orden clásico, niños con el apellido materno primero y niños con un solo apellido.
Lo que hay que explicarle al niño es la mecánica: cada persona recibe un apellido de cada progenitor, y por eso su segundo apellido es el primero de su madre (o de su padre, según el orden elegido). Cuando lo entiende, el árbol se convierte en un juego de detectives: puede deducir apellidos hacia arriba antes de preguntarlos. Si el abuelo materno se llama José Ferrer Puig, el segundo apellido de mamá tiene que ser Ferrer. Acertar esa deducción produce una satisfacción enorme a los diez años.
Dos avisos. Primero: en muchos países hispanoamericanos el sistema es igual, pero en Portugal el orden se invierte con frecuencia y en el mundo anglosajón solo hay un apellido, así que en familias mixtas conviene anotar el nombre tal y como aparece en el documento oficial de cada persona y no "españolizarlo". Segundo: en España la mujer no cambia de apellido al casarse; si el niño ha visto en películas que la abuela pasó a llamarse "señora de", aclara que aquí no funciona así y que el apellido de nacimiento se mantiene toda la vida.
Vocabulario de parentesco explicado para peques
Estas son las palabras que aparecen sí o sí y que casi ningún niño domina antes de hacer su árbol. Explícalas con la lámina delante, señalando con el dedo:
- Tío abuelo o tía abuela: el hermano o la hermana de un abuelo. Truco para recordarlo: es tío de tu padre, y por eso lleva "abuelo" detrás.
- Primo hermano (o primo carnal): el hijo de un tío tuyo. Compartís abuelos.
- Primo segundo: el nieto de un tío abuelo. Compartís bisabuelos, pero no abuelos. Es la palabra que más se confunde: mucha gente llama primo segundo a lo que en realidad es un "primo hermano una vez removido".
- Sobrino nieto: el nieto de tu hermano. Aparece cuando el árbol se dibuja desde el punto de vista de la abuela.
- Cuñado y concuñado: el hermano de tu pareja y el marido de la hermana de tu pareja. Son parentescos por afinidad, no de sangre, y en el árbol se marcan con línea discontinua.
- Generación: cada escalón del árbol. Tú y tus primos sois una; tus padres y tus tíos, otra.
Un juego de dos minutos que ancla el vocabulario: pregúntale "¿qué es tuyo el hermano de tu abuela?" y deja que lo recorra con el dedo sobre la lámina hasta llegar a la respuesta. Cuando lo resuelve solo, ya no se le olvida.
Cómo entrevistar a los abuelos (y qué preguntar exactamente)
La entrevista es la parte que convierte los deberes en un recuerdo. Funciona mejor si la tratas como una visita, no como un interrogatorio: media hora, merienda de por medio, el niño con su cuaderno y el móvil grabando audio con permiso del abuelo. Grabar es la mejor decisión que vas a tomar en todo el proyecto; dentro de quince años esa voz vale más que la lámina.
Preguntas para arrancar (datos)
- ¿Cómo te llamas de nombre completo, con los dos apellidos?
- ¿Dónde y cuándo naciste? ¿En el pueblo o en el hospital de la capital?
- ¿Cómo se llamaban tus padres? ¿Y tus abuelos, los llegaste a conocer?
- ¿Cuántos hermanos erais y en qué lugar estabas tú?
- ¿Dónde y en qué año os casasteis la abuela y tú?
Preguntas para que la cosa se ponga interesante (historias)
- ¿A qué jugabais en la calle? ¿Quién era el que mejor jugaba?
- ¿Cuál fue el primer trabajo por el que te pagaron y cuánto cobraste?
- ¿Qué se comía en tu casa un día normal de invierno?
- ¿Te acuerdas del día que llegó la tele o el primer coche a la familia?
- ¿Alguien de la familia se fue a vivir a otro sitio? ¿Por qué?
- ¿Hay algún objeto de casa que venga de tus padres o de tus abuelos?
- ¿Qué es lo que más te gustaría que yo supiera de la familia?
Esa última pregunta abre puertas que las demás no abren. Déjala para el final, cuando ya haya confianza. Y una advertencia de sentido común: hay familias con episodios dolorosos, y no todos los abuelos quieren hablar de la guerra, de un hijo fallecido o de por qué se marcharon del pueblo. Si notas que la conversación se cierra, cambia de tema sin insistir y avisa al niño antes de la visita de que hay preguntas que quizá no tengan respuesta y que eso también está bien.
"Graba la entrevista. Los nombres y las fechas los puedes buscar en un registro dentro de veinte años; la manera en que tu abuela dice el nombre de su madre, no."
Dónde buscar los datos que la familia no recuerda
Cuando la memoria familiar se agota (suele pasar a la altura de los bisabuelos), hay cuatro fuentes que resuelven casi todo sin salir de casa ni gastar dinero. No hace falta contratar a nadie para un proyecto de primaria; lo que sigue lo puede hacer un adulto en un par de tardes.
El libro de familia (si lo hay en casa)
Es la primera parada: en dos páginas tienes nombres completos, fechas y lugares de nacimiento de los progenitores y de todos los hijos. Ojo con un detalle que sorprende a mucha gente: desde abril de 2021 el libro de familia dejó de expedirse en España, sustituido por certificaciones del registro individual electrónico de cada persona. Si tus padres o tus abuelos conservan el suyo, es oro puro para el proyecto; si eres una familia joven, esos datos los tienes en las certificaciones de nacimiento.
El Registro Civil
El Registro Civil español arranca el 1 de enero de 1871, así que cubre desde tus bisabuelos hacia acá en la mayoría de familias. Puedes solicitar certificaciones de nacimiento, matrimonio y defunción de forma gratuita en la sede electrónica del Ministerio de Justicia o presencialmente en el registro de la localidad donde ocurrió el hecho. La entrega no es inmediata: cuenta con varias semanas según la carga del registro correspondiente. Hay límites de acceso a datos de personas vivas por protección de la privacidad, algo lógico y que conviene explicarle también al niño.
Archivos parroquiales y diocesanos
Para lo anterior a 1871, los libros de bautismos, matrimonios y defunciones de las parroquias son la fuente clásica. Muchos se remontan al siglo XVI, cuando el Concilio de Trento obligó a llevar esos registros. Hoy buena parte está depositada en archivos diocesanos y bastantes están digitalizados. Suelen atender consultas por correo electrónico y algunos cobran una tasa pequeña por búsqueda o por copia. Para un trabajo escolar rara vez hace falta llegar aquí, pero si la familia tiene raíces claras en un pueblo concreto puede ser un descubrimiento memorable.
Censos, padrones y portales digitalizados
Los padrones municipales antiguos, conservados en archivos municipales, cuentan quién vivía en cada casa y con quién. A escala nacional, el Portal de Archivos Españoles (PARES) del Ministerio de Cultura ofrece millones de imágenes digitalizadas de acceso libre, y FamilySearch mantiene un buscador gratuito con registros españoles indexados que se consulta creando una cuenta sin coste. Si aparece un antepasado que emigró a América, los archivos de pasajeros suelen estar ahí.
| Fuente | Qué encuentras | Periodo que cubre | Coste | Plazo orientativo |
|---|---|---|---|---|
| Libro de familia en casa | Padres, hijos, fechas y lugares | Hasta abril de 2021 | 0 € | Inmediato |
| Registro Civil (sede electrónica) | Nacimiento, matrimonio, defunción | Desde 1871 | Gratuito | Semanas, según registro |
| Archivo diocesano o parroquial | Bautismos, bodas, entierros | Siglo XVI en adelante | Gratis o tasa pequeña | De días a meses |
| Archivo municipal (padrones) | Quién vivía en cada domicilio | Siglos XVIII-XX | Normalmente gratuito | Cita previa habitual |
| PARES (archivos estatales) | Documentación digitalizada | Muy amplio | Gratuito | Consulta online inmediata |
| FamilySearch | Índices y copias de registros | Siglos XVI-XX | Gratuito con cuenta | Inmediato |
Una precaución con los datos personales: si el proyecto se va a colgar en el pasillo del colegio o subir a la web del centro, evita incluir fechas de nacimiento completas y direcciones de personas vivas. Con el nombre y el año basta para que el trabajo luzca, y así nadie expone información sensible de la familia sin querer.
Fotos antiguas: escanear sin estropear nada
Las fotos son lo que hace que un árbol se mire dos veces. La regla número uno: no pegues nunca el original en la cartulina. Ni con pegamento de barra, ni con celo, ni "solo por una esquinita". Trabaja siempre con copias.
Si tienes escáner, digitaliza a 600 ppp las fotos pequeñas (así puedes ampliarlas sin que se vean los píxeles) y a 300 ppp las que ya son grandes; guarda en JPG de calidad alta o en PNG. Si no tienes escáner, el móvil sirve de sobra: coloca la foto sobre una superficie lisa junto a una ventana, sin sol directo, sin flash, y dispara desde arriba con las manos apoyadas. Hay apps gratuitas de escaneo que corrigen la perspectiva y quitan reflejos en un par de toques.
Aprovecha el momento para hacer lo que casi nadie hace: darle la vuelta a cada foto y fotografiar también el reverso. Ahí suele estar escrito a lápiz el nombre, el lugar y el año, y esa información desaparece en cuanto la foto cambia de manos. Nombra los archivos con un patrón fijo del tipo 1958_boda_abuelos_Ferrer.jpg y guárdalos en una carpeta compartida con el resto de la familia. Para imprimir en el árbol, un tamaño de 3x4 cm por familiar funciona bien en A4 y de 5x6 cm en A3.
Materiales y manualidades: qué comprar y qué tienes ya en casa
Un árbol genealógico escolar completo se monta con menos de 10 € de material, y con frecuencia con cero euros si tienes el cajón de las manualidades medio surtido. Esta es la lista corta que cubre todos los formatos de la tabla anterior:
- Base: cartulina A3 (unos 0,50 € la unidad en papelería) o folio A4 de 160 g si el árbol es pequeño. El papel de fotocopia normal se ondula al pegar fotos.
- Pegamento: barra de pegamento para papel y cinta de doble cara para las fotos, que no arruga.
- Rotuladores de punta fina para los nombres y punta gruesa para el título. Los de punta de pincel quedan bonitos pero se corren.
- Témperas lavables si vas a hacer el árbol de huellas dactilares con los pequeños, más una toallita húmeda por cada dedo pintado.
- Extras que suben la nota: lana o cordel para unir generaciones, washi tape para los marcos, papel kraft para simular el tronco, hojas secas de verdad prensadas dos días entre libros.
Tres manualidades que funcionan siempre
El árbol de la mano. El niño apoya el antebrazo y la mano abierta sobre la cartulina y alguien repasa el contorno: el brazo es el tronco y los dedos las ramas principales. Sale un árbol con proporciones perfectas y con una gracia añadida, porque es literalmente su mano. En infantil es un éxito garantizado.
El árbol con solapas. Cada casilla lleva pegada por arriba una pestaña de papel que se levanta. Fuera se ve el nombre; debajo, escondido, el dato curioso o la foto. Convierte la lámina en algo que los compañeros quieren tocar, y en una exposición de aula marca la diferencia.
El árbol tridimensional. Una rama seca recogida en el parque, clavada en un tiesto pequeño con plastilina o yeso, y tarjetitas colgadas con hilo. Requiere una hora más de montaje, pero se queda en casa como objeto decorativo y aguanta años. Si vas a llevarlo al colegio, mételo en una caja de zapatos para el transporte.
Familias diversas: adaptar el árbol sin dejar a nadie fuera
Aquí es donde una actividad bonita puede convertirse en un mal rato si se plantea con rigidez. En un aula española media hay niños adoptados, niños en familias monoparentales, en familias reconstituidas, con dos madres o dos padres, en acogimiento, y niños que han perdido a alguien cercano. La plantilla tiene que adaptarse al niño, nunca al revés. Estas son las adaptaciones que mejor funcionan.
Adopción y acogimiento
El árbol se rellena con la familia que cría, porque es la familia del niño. Si él quiere reservar un espacio para su historia previa o su país de origen, se le da ese espacio con naturalidad y sin convertirlo en el centro del trabajo. Muchas familias adoptivas usan el formato "casa" o el manzano precisamente porque no obligan a la simetría de dos ramas. Y una recomendación para el profesorado: avisar a las familias con una semana de antelación permite que en casa preparen la conversación antes de que el niño llegue con la lámina en blanco.
Familias monoparentales
Una plantilla con dos huecos obligatorios en la fila de progenitores manda un mensaje que no queremos mandar. Usa versiones con casillas móviles o con un solo hueco central, y amplía a lo ancho: hermanos, tíos, abuelos, la vecina de toda la vida si es parte de la familia real del niño. El árbol gana en verdad y en riqueza.
Familias reconstituidas
Cuando hay padrastros, madrastras y hermanos de distintas parejas, la solución elegante es el código de líneas: línea continua para el vínculo biológico, línea discontinua para el vínculo de crianza o afinidad, y una leyenda pequeña abajo que lo explique. Así todo el mundo aparece y nadie queda en un limbo. La casa por plantas también resuelve bien estos casos porque admite dos hogares dibujados uno al lado del otro.
Dos madres o dos padres
La fila de progenitores admite perfectamente dos madres o dos padres, y desde ahí suben las dos ramas de abuelos exactamente igual que en cualquier otro árbol. Evita las plantillas que traen impresas las palabras "papá" y "mamá" en cada casilla; elige las que dicen simplemente "progenitor" o, mejor aún, las que dejan el renglón en blanco para que el niño escriba cómo llama él a cada persona.
Fallecimientos y ausencias
Las personas que han fallecido tienen su sitio en el árbol; borrarlas no protege a nadie. La convención genealógica es sencilla: se escribe la fecha de nacimiento y la de fallecimiento separadas por un guion, y algunas familias añaden un pequeño símbolo. Si la pérdida es reciente y el niño está sensible, deja que sea él quien decida cuánto quiere escribir. Y si el duelo está afectando de forma sostenida a su día a día, lo razonable es hablarlo con el tutor y, si hace falta, con un profesional de la psicología infantil; una actividad escolar no debería convertirse en el detonante de nada que la familia no pueda acompañar.
"Antes de repartir plantillas, mira a quién tienes delante. Un árbol con dos huecos obligatorios para papá y mamá deja fuera a más niños de los que imaginas, y arreglarlo cuesta lo mismo que imprimir otra versión."
Versión digital con herramientas gratuitas
A partir de nueve o diez años, montar el árbol en el ordenador añade una capa de competencia digital que el profesorado valora. Y tiene una ventaja práctica enorme: se corrige sin borrar y se puede ampliar cada año sin volver a empezar.
Con procesador de textos o presentaciones
La vía más rápida es un documento en blanco en horizontal con cuadros de texto y líneas. En Word tienes además los diagramas SmartArt con jerarquías ya montadas: insertas el gráfico, escribes los nombres en el panel lateral y las cajas se colocan solas. En una presentación es todavía más cómodo, porque cada diapositiva puede ser una rama y puedes enlazar unas con otras con hipervínculos, de modo que al hacer clic en el abuelo se abre su ficha con foto y biografía. Si necesitas partir de una base ya diseñada, echa un vistazo a nuestras plantillas de Word y de PowerPoint.
Con una hoja de cálculo como base de datos
Poco vistoso pero muy útil: una fila por persona con las columnas nombre, apellidos, fecha y lugar de nacimiento, fecha de fallecimiento, padre, madre y fuente del dato. Esa tabla es la memoria del proyecto y permite reconstruir cualquier lámina en cinco minutos. Además es el formato que aceptan casi todos los programas de genealogía si algún día la familia quiere dar el salto. En nuestra sección de plantillas de Excel encontrarás hojas base que puedes adaptar sin saber fórmulas.
Programas y webs de genealogía
Existen programas gratuitos de escritorio que generan el árbol automáticamente y exportan en el formato estándar GEDCOM, y portales web con plan gratuito limitado que después piden suscripción para ver registros históricos. Para un trabajo de colegio no necesitas ninguno, y hay un motivo de peso para pensárselo dos veces: subir datos de familiares vivos a una plataforma comercial implica ceder información personal de terceros que no te han dado permiso. Si vas a usar una web, hazlo con los antepasados fallecidos y deja fuera a los vivos, o usa un programa que guarde los datos solo en tu ordenador.
Cómo presentarlo y exponerlo en clase
La mitad de la nota suele estar en la exposición oral, y ahí muchos niños se bloquean porque no saben por dónde empezar. Dale una estructura de tres minutos que pueda ensayar dos veces en casa:
- Presentación (20 segundos): "Este es mi árbol genealógico. He recogido X generaciones y he entrevistado a mi abuela Pilar."
- Recorrido (1 minuto): señalar con el dedo desde su casilla hacia arriba, nombrando a cada persona y su parentesco.
- La historia (1 minuto): contar la anécdota mejor de todas las que recogió. Una sola, la buena.
- Lo aprendido (30 segundos): qué le ha sorprendido y qué le gustaría investigar todavía.
Consejos de puesta en escena que se notan: sujetar la lámina por arriba con las dos manos y no delante de la cara; llevar un objeto real si lo hay (una foto enmarcada, una medalla, una receta manuscrita) porque los compañeros se enganchan; y hablar mirando a la clase, no al cartón. Si el niño es muy tímido, grabarle en casa con el móvil y verlo juntos hace más por su seguridad que veinte ensayos a ciegas.
Para el aula entera, dos ideas que funcionan de maravilla: montar un "museo de la familia" colocando todos los árboles por las paredes y dejando diez minutos para pasearse entre ellos; y el mapa de orígenes con lana que comentábamos antes, que en cualquier clase de España termina cruzando media docena de provincias y unos cuantos países. Encontrarás más ideas de este tipo en nuestra sección de plantillas educativas y en la guía de lapbooks y recursos imprimibles.
Siete errores que arruinan un árbol genealógico infantil
- Empezar por los bisabuelos. Siempre desde el niño hacia arriba, o se pierde.
- Pasar a limpio sin borrador. Casi siempre aparece un dato tarde, y entonces toca rehacerlo todo.
- Que lo haga el adulto. Se nota a un kilómetro y el niño no aprende nada del proceso.
- Pegar fotos originales. Irrecuperables. Copias, siempre copias.
- Mezclar formatos de fecha. Unas con año, otras con día y mes, otras a ojo: el resultado no se puede consultar después.
- No anotar de dónde salió cada dato. A los seis meses nadie recuerda si aquello lo dijo la abuela o se dedujo.
- Forzar la plantilla estándar. Si la familia no encaja en el molde, se cambia el molde.
Preguntas frecuentes sobre plantillas de árbol genealógico para niños
¿A qué edad se puede empezar a hacer un árbol genealógico?
Desde los tres años con una versión de fotos y tres casillas. La noción de "abuelo" ya la maneja un niño de esa edad; lo que todavía no maneja es la de generación, así que a esa edad el árbol es un juego de reconocer caras. La comprensión completa de la estructura, con ramas paterna y materna diferenciadas, llega alrededor de los siete u ocho años.
¿Cuántas generaciones debe tener el árbol de un niño de primaria?
Tres es el estándar razonable: el niño, sus progenitores y sus abuelos, siete casillas en total. En el tercer ciclo de primaria puedes subir a cuatro generaciones (quince casillas) si la familia dispone de los datos. Más allá deja de ser un ejercicio escolar y se convierte en investigación genealógica de adultos.
¿Se pone primero el apellido del padre o el de la madre?
Se pone el orden que figura en el documento oficial de cada persona. Desde 1999 los progenitores pueden decidir el orden de los apellidos de sus hijos, y la normativa posterior ha reforzado que no existe una prioridad automática del apellido paterno. En el árbol, copia siempre lo que dice el DNI o la certificación de nacimiento.
¿Qué hago si no conocemos los datos de algún abuelo?
Se deja la casilla con lo que se sepa (aunque sea solo un nombre de pila) y se añade un interrogante o la palabra "por confirmar". Un árbol con huecos es un árbol honesto y refleja cómo trabaja de verdad la genealogía. Inventar un nombre para que quede bonito es el peor consejo posible, porque ese dato falso se copiará durante años.
¿Cómo represento a una familia adoptiva o reconstituida?
Con la familia real del niño, la que le cría, y con un código de líneas si quieres distinguir vínculos: continua para lo biológico, discontinua para la crianza o la afinidad, más una leyenda pequeña. Los formatos manzano y casa por plantas son los más flexibles, porque no imponen la simetría de dos ramas.
¿Qué tamaño de papel es mejor?
A4 para tres generaciones y A3 a partir de cuatro. Si el árbol lleva fotos, sube directamente a A3 aunque sean tres generaciones: con imágenes de 3x4 cm y texto debajo, el A4 se queda corto y el resultado se ve apretado.
¿Cuánto tiempo hay que dedicarle?
Entre 20 minutos en infantil y dos o tres sesiones de una hora en el tercer ciclo de primaria, sin contar la entrevista a los abuelos. Reparte el trabajo en varios días: recogida de datos un día, borrador otro, versión final y decoración el tercero. Concentrado en una sola tarde acaba mal casi siempre.
¿Se puede hacer sin fotos?
Perfectamente. Sustituye cada foto por un retrato dibujado por el niño, por una silueta de color o por un símbolo que represente a esa persona (unas gafas, una pelota, una cuchara de palo). En muchos casos queda más personal que con fotografías, y resuelve la situación de las familias que no conservan imágenes de sus mayores.
¿Dónde consigo el nombre completo de un bisabuelo?
Por este orden: preguntando en casa, mirando el libro de familia de los abuelos, pidiendo una certificación de nacimiento o matrimonio al Registro Civil (gratuita, desde 1871) y, si hay que ir más atrás, consultando el archivo diocesano de la parroquia del pueblo. PARES y FamilySearch permiten buscar desde el sofá y sin coste.
¿Es seguro subir el árbol a una web de genealogía?
Con antepasados fallecidos, sí. Con familiares vivos, piénsalo: estarías cediendo datos personales de terceros que no han dado su consentimiento. Para un trabajo escolar no hace falta ninguna plataforma; un documento guardado en tu ordenador o en la nube familiar cumple igual y no expone a nadie.
¿Qué diferencia hay entre árbol ascendente y descendente?
El ascendente parte del niño y sube hacia sus antepasados: es el que piden los colegios. El descendente parte de un antepasado (por ejemplo, el bisabuelo) y baja mostrando todos sus descendientes, incluidos tíos y primos. El descendente es el que se usa en las reuniones familiares grandes, porque permite ver quién es quién en una comida de cuarenta personas.
¿Cómo se conserva el árbol para que dure?
Fotografíalo o escanéalo en cuanto esté terminado y guarda el archivo con la tabla de datos en la misma carpeta. Para el original, plastificar es cómodo pero irreversible; si quieres que aguante décadas, mejor un marco con cristal y lejos de la luz directa del sol. Y anota en el reverso quién lo hizo y en qué curso: dentro de treinta años esa nota valdrá tanto como el árbol.
Checklist rápida antes de entregar
- El nombre del niño y su clase, escritos y visibles.
- Todos los nombres legibles y sin faltas de ortografía.
- Formato de fechas idéntico en todas las casillas.
- Ningún dato inventado; los dudosos, marcados.
- Fotos pegadas con copias, nunca originales.
- Una anécdota preparada para la exposición oral.
- Foto del resultado guardada en el móvil.
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