Más Plantillas de esta Categoría
Carta Renuncia
Carta Queja
Carta Recomendación
- Formato: un único archivo .docx (Word 2007 en adelante). Se abre también en LibreOffice Writer, Google Docs y Pages.
- Contenido: una carta base con bloque de remitente, fecha, bloque de destinatario, línea de asunto, tres párrafos de cuerpo, fórmula de despedida y firma.
- Campos editables: todo lo que aparece entre corchetes se sustituye escribiendo encima.
- Lo que no incluye: ilustraciones de elfos, tipografías navideñas, versión en Excel y versión en PDF rellenable.
- Descarga: se abre una ventana que pide nombre, correo y aceptar la política de privacidad. Tres descargas gratuitas por navegador.
Respuesta rápida: la plantilla de carta del elfo travieso es una carta base en Word que rellenas con el mensaje que el elfo deja junto a su trastada de esa noche. Lo que se descarga es un único archivo .docx con la estructura ya montada y campos entre corchetes; el tono navideño lo pones tú al escribir. Debajo tienes las 24 travesuras ordenadas por tiempo de montaje, la versión de dos minutos de cada una, el reparto por materiales que ya tienes en casa, las ideas por edades y el texto exacto de la nota para los días en que se te olvide.
Qué descargas exactamente (y qué no)
Empiezo por lo que suele decepcionar cuando no se avisa. El botón de arriba te entrega un solo documento de Word, no un pack de cuatro modelos ni una colección en varios formatos. Es una carta base: encabezado del remitente, fecha, bloque del destinatario, línea de asunto, tres párrafos de cuerpo, fórmula de despedida y firma. Todo lo que aparece entre corchetes está pensado para que escribas encima.
Tampoco lleva dibujos de elfos, ni bordes de acebo, ni una tipografía manuscrita ya aplicada. Es un esqueleto neutro. Eso, que suena a poco, tiene una ventaja práctica: puedes escribir con él las veinticuatro cartas de diciembre sin repetir diseño, cambiando solo la tipografía y el papel. Y como es .docx, se abre en Word, en LibreOffice Writer, en Google Docs y en Pages sin tener que convertir nada.
Si buscabas una carta ya ilustrada y lista para imprimir tal cual, este archivo no lo es. Si buscabas una base que te ahorre montar la estructura a las once de la noche, sí.
Cómo convertirla en carta de elfo en cuatro pasos
- Cambia el bloque del remitente. Donde pone tu nombre y tu cargo, escribe algo tipo «Departamento de Travesuras · Turno de noche». Ocupa lo mismo y ya has ganado la mitad del efecto.
- Reescribe el asunto. Sustituye «Asunto: Carta Aceptación» por «Asunto: lo de la harina» o «Asunto: no fue culpa mía». El asunto es lo primero que lee un niño que ya sabe leer y es lo que le hace reírse.
- Deja un solo párrafo, no tres. Los tres párrafos de la plantilla están pensados para una carta formal. Para el elfo, borra dos y quédate con cuatro o cinco líneas.
- Ajusta el papel. Configura la página en A5 o imprime dos cartas por hoja A4 y córtalas. Una nota pequeña parece escrita por alguien pequeño; un folio entero, no.
Si prefieres escribirla a mano
Funciona igual de bien, y en muchas casas mejor. Usa la plantilla como guion: te marca el orden (saludo, qué pasó, por qué, qué propone el elfo, despedida) para que no te quedes en blanco cuando ya estás en pijama. Escribe con la mano no dominante, o inclina mucho la letra, o pasa a mayúsculas irregulares. Lo importante es que la letra no sea la tuya de la lista de la compra, porque los niños de siete años en adelante la reconocen al vuelo.
La carta no está para justificar la travesura. Está para que la travesura tenga voz: sin nota, lo que hay en la cocina es un muñeco tirado; con nota, hay una historia.
Las 24 travesuras, ordenadas por tiempo de montaje
Aquí tienes el listado completo. Están numeradas del 1 al 24 a propósito, no atadas a un día concreto: colócalas en el orden que te encaje con tu semana. Si en tu casa el elfo llega el 1 de diciembre, ese día toca la carta de llegada y las normas del elfo, y las travesuras arrancan el día 2.
La columna de montaje es tiempo real de un adulto con sueño, contando desde que coges el muñeco hasta que apagas la luz. La de limpieza indica lo que te espera al día siguiente.
| Nº | Travesura | Montaje | Limpieza |
|---|---|---|---|
| 1 | Huellas de harina desde la ventana hasta el árbol | 3 min | Media |
| 2 | Atrapado dentro del bote de galletas, con una galleta mordida | 1 min | Ninguna |
| 3 | Guirnalda de papel higiénico entre dos sillas | 4 min | Baja (se reutiliza) |
| 4 | Pescando cereales desde la estantería con un cordón | 3 min | Baja |
| 5 | Bigotes dibujados en una fotocopia de la foto familiar | 5 min | Ninguna |
| 6 | Tirolina de hilo de bramante entre la lámpara y la estantería | 5 min | Ninguna |
| 7 | Calcetines de toda la familia tendidos con pinzas por el pasillo | 4 min | Ninguna |
| 8 | Se ha metido en la nevera «porque hacía calor» | 1 min | Ninguna |
| 9 | Torre de rollos de papel de cocina con el elfo en lo alto | 3 min | Ninguna |
| 10 | Mensaje en el espejo del baño con tiza líquida | 3 min | Baja |
| 11 | Sentado en un bol de palomitas frente a la tele | 2 min | Baja |
| 12 | Ha envuelto el pomo de la puerta con papel de regalo | 4 min | Baja |
| 13 | Notas adhesivas con corazones por la puerta de la habitación | 4 min | Ninguna |
| 14 | Día de spa: mascarilla de papel y rodajas de pepino | 3 min | Baja |
| 15 | Clase de yoga con los peluches puestos en fila | 5 min | Ninguna |
| 16 | Dentro de la caja de cereales, cuchara en mano | 1 min | Ninguna |
| 17 | Ha emparejado mal todos los zapatos de la entrada | 3 min | Ninguna |
| 18 | Puente de vasos de plástico entre dos sillas | 5 min | Baja |
| 19 | Todas las fotos de los marcos, giradas del revés | 3 min | Ninguna |
| 20 | Escondido dentro de una bota de agua | 1 min | Ninguna |
| 21 | Carrera contra los peluches, con banda de campeón de papel | 4 min | Ninguna |
| 22 | Camuflado en el árbol con un cartel de «búscame» | 2 min | Ninguna |
| 23 | Campamento con servilletas, un vaso y una linterna apagada | 4 min | Baja |
| 24 | Cereales colocados en forma de estrella en la mesa del desayuno | 4 min | Baja |
Cómo repartirlas según cómo sea tu semana
El error clásico es empezar por las más espectaculares. Diciembre es largo y el 12 ya no te quedan ganas. Reparte al revés: las de uno y dos minutos van a los días laborables con cena tardía, y las de cuatro y cinco minutos a los viernes, sábados y a los días de puente. Si sabes que un martes tienes cena de empresa, ese día está reservado de antemano para la número 8 o la 20.
Otro reparto que funciona: alterna una travesura de desorden con una de ternura. Después de la harina, la de las notas con corazones. El juego se sostiene mejor cuando el elfo no es solo el que lía, sino también el que deja mensajes bonitos.
Las tres reglas del calendario
- Una travesura por noche, y ya está. Escalar cada día lleva a montajes de veinte minutos que acabas odiando.
- El elfo repite escenario poco. Cocina, salón, baño, entrada, habitación: ir rotando mantiene la sorpresa sin pedirte más ideas.
- Todo lo que monta el elfo se recoge esa misma mañana. Si acumulas, el 20 de diciembre la casa parece un almacén y la gracia se ha ido.
Travesuras de dos minutos para noches en las que no puedes más
Estas son las que salvan diciembre. Todas se montan con el muñeco y un objeto que ya está en la habitación, sin preparar nada antes y sin dejar rastro que limpiar. Ninguna necesita tijeras, cinta ni harina.
| Travesura exprés | Lo que necesitas | Tiempo | Texto de la nota |
|---|---|---|---|
| Dentro del bote de galletas | El bote y una galleta mordida | 1 min | «Solo iba a mirar» |
| En la nevera, sobre el yogur | Nada | 1 min | «Aquí se está mejor» |
| Colgado del tirador del microondas | Una goma del pelo | 1 min | «Me quedé atrapado a las tres» |
| Sentado en el cepillo de dientes | El vaso del baño | 1 min | «Ya me he lavado los dientes, ¿y tú?» |
| Con las gafas de alguien de la casa | Unas gafas de repuesto | 1 min | «No veo nada, no sé cómo lo hacéis» |
| Dentro de una zapatilla | Una zapatilla | 1 min | «Buscaba un saco de dormir» |
| Encima del mando de la tele | El mando | 1 min | «He visto dibujos hasta tarde» |
| Envuelto en papel de cocina como una momia | Dos hojas de papel | 2 min | «Tenía frío, no preguntéis» |
El truco de montar donde ya hay lío
Si estás agotada, no busques un rincón limpio para montar la escena: monta donde ya hay desorden. La cesta de la ropa, el escurreplatos, la caja de los juguetes, el revistero. Colocar el elfo dentro de algo que ya está desordenado no te obliga a recoger después y, visualmente, la escena tiene más gracia porque el muñeco aparece «escondido». La foto de la mañana siguiente sale igual de bien.
Un elfo que aparece dentro de la caja de los cereales a la una de la madrugada da exactamente la misma alegría que uno con una escena de veinte minutos. La diferencia la nota el adulto, no el niño.
Travesuras por material: lo que ya tienes en casa
No hace falta comprar nada. Todas las escenas de esta guía salen de cinco materiales que tienes en la cocina o en el cajón de las manualidades. Aquí va cada uno con lo que permite hacer y lo que conviene tener presente.
Harina y azúcar glas
Sirven para huellas, para «accidentes de cocina» y para dejar el rastro de la ventana al árbol. La forma de usarlos sin arruinarte la mañana es tenerlos siempre dentro de un contenedor: una bandeja de horno, un mantel individual de papel o un trozo de papel de horno. Una cucharada aplicada con un colador pequeño da para diez huellas; un puñado da para media hora de fregona.
Para las huellas, moja ligeramente la base del muñeco o usa el mango de una cuchara pequeña presionando sobre el polvo. Y ojo con el azúcar glas cerca de aparatos eléctricos y de tomas de corriente: mancha igual pero además se pega.
Papel higiénico y papel de cocina
Es el material estrella porque el resultado es aparatoso y la limpieza es nula: enrollas, y a la mañana siguiente se vuelve a enrollar en el rollo o se usa normal. Guirnaldas entre sillas, telarañas en el pasamanos, momias, nidos, paracaídas. Un solo rollo da para tres travesuras distintas a lo largo del mes.
Un aviso práctico: no lo cuelgues de cortinas, de la barra de la ducha ni de nada que un niño pueda tirar de golpe al levantarse. Sillas, patas de mesa y respaldos aguantan bien.
Rotulador lavable y tiza líquida
Solo sobre superficies no porosas: espejo del baño, azulejo, cristal de la ventana, puerta de la nevera, pizarra. Prueba antes en una esquina que no se vea y limpia esa misma mañana, porque cuanto más tiempo pasa, más cuesta. Sobre pared pintada, madera sin barnizar, papel pintado o tela no lo hagas: ahí el rotulador lavable tampoco se va.
Si quieres que el elfo «pinte» a alguien, hazlo sobre una fotocopia de la foto familiar, no sobre la foto original ni sobre la cara de los peluches. La gracia es la misma y no se estropea nada.
Muñecos, peluches y figuras
Los peluches son los mejores compañeros de reparto: clase de yoga, público de una carrera, cola en el cine, asamblea de vecinos. Todo se monta en cuatro minutos y no genera ni una mota de suciedad. La regla es no ridiculizar al peluche favorito del niño: colgarlo, atarlo o dejarlo en una postura humillante es exactamente lo que hace que un niño de cinco años se enfade con el elfo en vez de reírse.
Hilo, pinzas y cinta de carrocero
El hilo de bramante hace tirolinas y telarañas; las pinzas de la ropa tienden calcetines por el pasillo; la cinta de carrocero pega sin arrancar pintura cuando se retira el mismo día. Evita la cinta americana y la cinta de embalar sobre paredes, marcos y muebles lacados: se llevan el color.
Aviso de seguridad si hay peques en casa
Con menores de tres años, retira de la escena cualquier pieza pequeña suelta (botones, cuentas, tapones, rodajas de comida, gorros diminutos) por riesgo de atragantamiento, y no dejes hilos, cordones ni cintas al alcance. Nada de velas encendidas, luces de guirnalda enredadas al muñeco ni escenas montadas en escaleras, encimeras altas o encima de la cuna. Si el elfo va a aparecer sobre un mueble, que sea uno estable y a una altura desde la que nadie tenga que subirse a nada para verlo.
Déjalo preparado la noche anterior (o el domingo, para toda la semana)
La diferencia entre disfrutar diciembre y arrastrarlo está en preparar por lotes. Media hora un domingo por la tarde te resuelve siete noches, y cada noche se queda en abrir un sobre y colocar el muñeco.
La caja del elfo
Una caja de zapatos guardada arriba del armario con todo lo que se repite: el rollo de papel higiénico de repuesto, el hilo, las pinzas, la cinta de carrocero, unas tijeras pequeñas, el rotulador lavable, un taco de notas adhesivas y las cartas ya impresas. Que esté todo en el mismo sitio evita el paseo nocturno por la casa buscando el celo, que es exactamente el momento en el que alguien se despierta.
El sistema de los sobres numerados
Prepara siete sobres, uno por noche. Dentro de cada uno: la carta ya impresa y recortada, y una nota tuya de una línea con el montaje («elfo en la nevera, sobre el yogur»). Numéralos y guárdalos con la caja. La ventaja no es solo el tiempo: es que decides las travesuras con la cabeza despejada, en vez de improvisar a medianoche, que es cuando salen las ideas que luego hay que fregar.
Si te va más el papel, puedes montar el plan del mes sobre una plantilla de calendario de adviento y escribir en cada casilla el número de travesura que le toca.
| Modo de organizarte | Tiempo de preparación | Tiempo cada noche | Para quién va bien |
|---|---|---|---|
| Improvisar cada noche | 0 min | 5-15 min | Quien disfruta montándolo y tiene margen |
| Sobres semanales | 30 min el domingo | 2 min | Semanas con horarios largos |
| Todo el mes de golpe | 2 h a finales de noviembre | 1-2 min | Quien sabe que en diciembre no tendrá hueco |
| Solo tres días por semana | 15 min | 2-4 min | Primer año, o varios turnos en casa |
Se te ha olvidado: la nota de disculpa del elfo
Va a pasar. Alguna noche te dormirás en el sofá y a las siete y media un niño estará recorriendo la casa buscando al elfo que sigue exactamente donde lo dejaste ayer. La solución no es inventar una excusa a medio despertar: es tener dos o tres notas ya impresas en el cajón.
La nota funciona porque convierte el olvido en parte del juego. El elfo también tiene malos días, también se queda dormido y también le toca turno de noche. Estos tres textos los puedes copiar tal cual en la plantilla:
«Ayer volví tardísimo del Polo Norte y me quedé frito en el mismo sitio de siempre. Ni una travesura. Prometo compensarlo esta noche, aunque no prometo que os vaya a gustar. Vuestro elfo.»
«Hoy me han puesto turno doble de envolver regalos y no me ha dado tiempo a nada. Guardadme un trozo de desayuno y mañana seguimos.»
«He intentado montar algo, de verdad. Me ha salido tan mal que lo he recogido yo mismo antes de que os levantarais. Hacedme el favor de no preguntar.»
Cómo recuperar el ritmo después de un olvido
Dos cosas ayudan. La primera, que la travesura siguiente sea de las de un minuto: si te obligas a compensar con una escena espectacular, lo más probable es que vuelvas a fallar. La segunda, no encadenar disculpas: si necesitas la nota tres días seguidos, es la señal de que el ritmo diario no te encaja este año y de que conviene pasar a tres días por semana. Anunciarlo dentro del juego («el elfo solo puede venir los martes, jueves y sábados») lo arregla en una frase.
Cómo evitar el desastre de limpieza
La mayoría de las travesuras que circulan por ahí son fáciles de montar y horribles de limpiar. Con cuatro criterios se evita casi todo.
- Contén siempre lo que se derrama. Bandeja de horno, mantel de papel, papel de horno o una tabla de cortar debajo de la escena. Recoges levantando la bandeja.
- Prohibido lo que tiñe. Purpurina, pintura, colorante alimentario, sirope, chocolate fundido y espuma de afeitar de color. Todo eso acaba en el sofá, en las juntas de los azulejos o en el pijama.
- Nada sobre textiles. Sofá, alfombra, cortinas, edredón y ropa quedan fuera. Si la escena necesita apoyarse en algo blando, pon una toalla vieja debajo.
- Lo que se monta, se recoge por la mañana. Y que lo recojan también los niños: forma parte del juego y evita que la casa se convierta en un almacén de escenas a medio desmontar.
El otro criterio, menos evidente, es el del valor: nada de escenas montadas con las figuras del belén de la abuela, con el portátil de trabajo, con las gafas buenas o con adornos de cristal. Un elfo travieso que rompe algo irremplazable deja de tener gracia en el mismo segundo.
Ideas por edades: lo que funciona a cada uno
La misma travesura no vale para un niño de tres años y para uno de nueve. Al pequeño le gusta lo visual y lo inmediato; al mayor, el reto y el ingenio. Aquí va el reparto que suele encajar.
| Edad | Qué funciona | Ejemplos de la lista | Qué evitar |
|---|---|---|---|
| 2-4 años | Escenas grandes y simples, sin piezas sueltas | 3, 7, 9, 16 | Objetos pequeños, hilos, penumbra |
| 5-7 años | Escenas con historia y una nota corta | 1, 8, 11, 14, 15 | Bromas que se rían de ellos |
| 8-10 años | Retos, acertijos y búsquedas | 5, 6, 18, 21, 22 | Repetir la misma idea dos veces |
| 11 años o más | Ser cómplice: montar el elfo de los pequeños | Cualquiera, montada por ellos | Insistir en que se lo crean |
Cuando en casa hay hermanos de edades distintas
Lo que mejor funciona es una escena única con dos capas: la parte visual para el pequeño (el elfo dentro del bote de galletas) y un detalle extra para el mayor (una nota con un acertijo o un mensaje escrito al revés que solo se lee con el espejo). Así no hay que montar dos travesuras ni dejar a nadie fuera.
Si el mayor ya lo sabe
Ascenderlo. Pasa de público a ayudante del elfo y se encarga de montar la escena de su hermano. Suele funcionar mejor que insistir en la versión de siempre, y de paso te quita una tarea de encima. Basta con dejarle claras las mismas reglas: nada que asuste, nada que se rompa, nada que haya que fregar.
Travesuras que conviene evitar
Circulan muchas ideas por ahí que se ven muy bien en foto y funcionan fatal en una casa con niños. Estas son las que más problemas dan.
- Las que asustan. El elfo junto a la almohada al despertarse, mirando desde el pasillo a oscuras, dentro de la ducha con la cortina medio corrida o con la cabeza girada del revés. Para un niño de cuatro años eso no es humor.
- Las que rompen algo del niño. Cortar un dibujo suyo, desarmar la construcción que le costó dos tardes, «secuestrar» el peluche con el que duerme.
- Las que ensucian de verdad. Purpurina en la alfombra, sirope en la encimera, pintura de dedos en la pared, espuma de afeitar en el espejo del salón.
- Las que se ríen de alguien de la casa. Chistes sobre el peso, sobre los ronquidos, sobre las notas del colegio o sobre cualquier tema que en esa casa sea sensible.
- Las que hacen de policía. Notas del tipo «te estoy vigilando, pórtate bien o no hay regalos». Convierten un juego en un chantaje y no hacen falta para que funcione.
- Las que dejan riesgo montado. Escenas en escaleras, en encimeras altas, con velas, con luces enchufadas enredadas o con cordones colgando cerca de una cuna.
Y una última que no es de seguridad sino de convivencia: evita las que obligan a otra persona de la casa a limpiar algo que no ha decidido. Si el elfo llena el baño de espuma, alguien lo va a fregar. Que esa persona esté de acuerdo antes.
Cómo escribir la carta traviesa para que suene a elfo
La carta es lo que separa un muñeco tirado de una historia. Y escribirla bien lleva dos minutos si sigues cuatro reglas.
- Corta. Entre cuatro y seis líneas. Un niño de seis años no lee un párrafo denso a las siete y media de la mañana.
- En primera persona y en presente. «Me he metido», «no encuentro la salida», «esto no ha salido como esperaba».
- Con una pizca de descaro. El elfo travieso pide perdón a medias. Reconoce el lío, da una excusa mala y anuncia que mañana probablemente vuelva a pasar.
- Sin condicionar los regalos. Ni amenazas, ni listas de buenos y malos, ni recordatorios de lo que se está portando mal. La carta es para reírse.
Cuatro textos que puedes copiar en la plantilla
- Confesión: «Vale. He sido yo. La harina, las huellas, el desastre entero. En mi defensa diré que estaba intentando hacer galletas y que cocinar es mucho más difícil de lo que parece desde el Polo Norte.»
- Excusa mala: «Yo no he tocado el papel higiénico. Se desenrolló solo. Estaba ahí, me vio pasar y se desenrolló. Cosas que pasan en esta casa.»
- Reto: «Os he escondido siete cosas que no estaban ahí ayer. Si las encontráis todas antes del desayuno, mañana os dejo elegir la travesura. Si no, la elijo yo, y avisados quedáis.»
- Promesa dudosa: «Prometo portarme bien mañana. Lo prometo de verdad. Bueno, lo prometo bastante. Digamos que lo voy a intentar entre las tres y las cuatro de la madrugada.»
Los cuatro caben en el cuerpo de la plantilla sustituyendo los tres párrafos por uno. Cambia el asunto en cada uno y ya tienes cuatro cartas distintas del mismo archivo.
Detalles que hacen que la carta parezca del elfo
- Papel pequeño. A5 o media cuartilla. Una nota diminuta parece escrita por alguien diminuto.
- Tipografía manuscrita o mayúsculas irregulares. Word trae varias fuentes de este tipo; cualquiera vale mientras no sea la de tus documentos habituales.
- Una falta de ortografía a propósito, solo una. Suele hacer gracia. Dos o tres ya parecen descuido tuyo.
- Firma corta y siempre la misma. El nombre del elfo y una rúbrica torcida. La repetición es lo que crea el personaje.
- Un poco de desgaste. Arrugar la nota y volver a estirarla, o doblarla en cuatro, la hace más creíble que un folio recién salido de la impresora.
Errores que rompen el juego
El primero, escribir demasiado. El segundo, explicar la travesura en la carta: si la escena ya se ve, contarla de nuevo la desactiva. El tercero, cambiar de voz a mitad de mes, pasar del elfo gamberro al elfo que da lecciones. Y el cuarto, imprimir todas las notas con la misma fuente y el mismo tamaño y que se note que salieron de la misma tacada: alterna dos o tres estilos y el efecto se sostiene.
Mantener la magia sin quedarte atrapada en ella
Este juego lo montan los adultos, y conviene decidir de antemano hasta dónde. Lo que suele funcionar es tratarlo como lo que es, un juego compartido, y no como una verdad que hay que defender cuando alguien pregunta. Cuando llega la pregunta directa, devolverla («¿tú qué crees?») deja al niño llevar el ritmo, y quien quiere seguir jugando, sigue.
La otra decisión es cuándo parar. No hay una edad marcada. Hay una señal bastante clara: cuando el niño empieza a montar las escenas él mismo por su cuenta, el juego ya ha cambiado de manos y lo que toca es dejarle el mando.
Y hay una tercera, la más práctica de todas: parar si te agobia. Diciembre trae bastantes cosas encima. Un elfo que viene tres días por semana con una nota bien escrita deja mejor recuerdo que uno que viene veinticuatro noches con una madre agotada detrás.
Preguntas frecuentes sobre la carta del elfo travieso
¿Qué archivo se descarga exactamente en esta página?
Un único documento de Word en formato .docx. Es una carta base con la estructura ya montada (remitente, fecha, destinatario, asunto, tres párrafos y despedida) y campos entre corchetes que sustituyes por tu texto. No es un pack de varios modelos, no incluye versión en Excel ni en PDF, y no lleva dibujos de elfos: el tema navideño lo pones tú al rellenarla.
¿Hay que registrarse para descargar la plantilla?
Sí. Al pulsar el botón se abre una ventana que pide nombre, correo electrónico y marcar la casilla de aceptación de la política de privacidad. Sin esos tres datos la descarga no se inicia. Las tres primeras descargas son gratuitas; a partir de ahí el sitio ofrece las opciones de pago.
¿Cuándo empieza y cuándo acaba el juego del elfo travieso?
Cada familia lo decide. Lo más cómodo es arrancar el 1 de diciembre y terminar en Nochebuena, porque son 24 noches y encaja con el calendario de adviento. Si te parece demasiado, funciona igual de bien hacerlo dos o tres días por semana y decirlo desde el principio: el elfo solo viene algunos días.
¿Qué hago si una noche se me olvida montar la travesura?
Usa la nota de disculpa: una carta breve en la que el elfo explica que se quedó dormido, que se le hizo tarde en el Polo Norte o que le tocó turno de noche. Se coloca en el mismo sitio donde suele aparecer y resuelve el día sin montar nada. Tener dos o tres notas ya impresas en el cajón evita el agobio de las siete de la mañana.
¿Cómo escribo la carta para que suene creíble?
Frases cortas, entre cuatro y seis líneas, primera persona y tono de quien se ha metido en un lío y no se arrepiente del todo. Una letra distinta a la tuya, papel pequeño y una firma corta que se repita siempre. Evita amenazas y evita condicionar los regalos al comportamiento.
¿Qué travesuras hay que evitar?
Las que asustan (aparecer junto a la cama, escenas a oscuras, muñecos en posturas inquietantes), las que estropean algo que el niño quiere, las que ensucian textiles, paredes pintadas o madera, las que se ríen de alguien de la casa y las que dejan piezas pequeñas al alcance de menores de tres años. Si al montarla piensas que puede acabar en llanto, cámbiala.
¿La harina no deja la cocina hecha un desastre?
Solo si la sueltas directamente sobre la encimera. Monta la escena dentro de una bandeja de horno o sobre un mantel de papel: las huellas se ven igual y la limpieza es levantar la bandeja. Usa una cucharada, no un puñado, y aplícala con un colador pequeño para controlar la cantidad.
¿Con qué rotulador puede pintar el elfo sin estropear nada?
Con rotulador lavable de uso escolar o con tiza líquida, y siempre sobre superficies no porosas: espejo, azulejo, cristal o pizarra. Prueba antes en una esquina poco visible y limpia en las horas siguientes. Sobre pared pintada, madera, tela o papel pintado no lo hagas: ahí el rotulador lavable tampoco sale bien.
¿Cuánto tiempo se tarda en montar una travesura?
Las de esta página van de uno a cinco minutos. Las de un minuto consisten en cambiar el elfo de sitio y dejar la nota. Si dedicas media hora un domingo a preparar los sobres de la semana, cada noche se queda en abrir el sobre y colocar el muñeco.
¿Sirve la misma travesura para un niño de tres años y para uno de nueve?
Rara vez. Hasta los cuatro años funciona lo visual y sin piezas sueltas; de cinco a siete, las escenas con historia; de ocho a diez, los retos, los acertijos y los mensajes cifrados; a partir de once suele funcionar mejor darles el papel de encargados de montar la travesura de los hermanos pequeños.
¿Puedo escribir la carta a mano en lugar de imprimirla?
Sí, y a menudo queda mejor. La plantilla te sirve igual como guion: te marca el orden (saludo, qué pasó, por qué, qué propone el elfo, despedida) para no quedarte en blanco a las once de la noche. Escribe con la mano no dominante o cambia la inclinación para que la letra no sea la tuya.
¿Qué hago cuando un niño mayor descubre que el elfo lo montamos nosotros?
Reconocerlo con naturalidad y ofrecerle el ascenso: pasa de público a ayudante del elfo y se encarga de montar la travesura de los pequeños. Suele funcionar mejor que insistir en la versión anterior, y de paso te quita trabajo a ti.
Por dónde seguir
Esta página cubre las travesuras. Lo demás del juego está repartido en otras plantillas del sitio, para que cada una vaya a lo suyo:
- Carta del elfo de Navidad: la de llegada, la presentación, las normas de la casa y la despedida del 24.
- Plantilla de calendario de adviento: para repartir las 24 travesuras por días antes de que empiece diciembre.
- Carta a los Reyes Magos: el siguiente paso del calendario navideño.
- Invitación de Navidad: por si el elfo acaba montando una fiesta.
- Todas las plantillas de carta: el resto del catálogo, de lo formal a lo familiar.
Recursos de consulta
- FundéuRAE — Fundación del Español Urgente: recomendaciones de redacción y estilo
- RAE · Diccionario panhispánico de dudas — consultas sobre el uso correcto del idioma
Sobre esta guía: la ha escrito el equipo editorial de PlantillaGratis a partir del contenido real del archivo que se descarga en esta página. No incluye reseñas de usuarios, pruebas de laboratorio ni recomendaciones de productos de terceros, porque no las tenemos. Las travesuras son propuestas caseras: adáptalas a tu casa y a la edad de tus hijos.