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Facturas

Como Hacer un Albaran: Guia Completa con Plantillas Gratis

| Equipo PlantillaGratis
albaran y documentos de entrega en una empresa

El albarán constituye uno de los documentos comerciales más habituales en la compraventa de mercancías en España. Aunque a menudo lo confunden con la factura, su función es distinta: acredita que los bienes han sido entregados. Para autónomos, comercios y empresas que manejan productos físicos, saber cómo elaborar un albarán correcto te ahorra discusiones y dinero. En esta guía te lo contamos todo.

Que es un albaran y para que sirve

El otro día alguien me preguntó qué era exactamente un albarán, así que te lo explico: también se le llama nota de entrega o nota de remisión y sirve como prueba de que la mercancía llegó al comprador o al transportista. En otras palabras, justifica que la entrega física del producto se completó, aunque el pago todavía no se haya hecho.

Ten en cuenta que el albarán juega un papel clave en la logística: te permite comprobar que lo recibido coincide con lo pedido, tanto en cantidad como en tipo. Cuando firmas el albarán, confirmas haber recibido la mercancía bajo las condiciones pactadas, lo que puede ser importante legalmente si surge alguna reclamación.

Tipos de albaranes: valorado y sin valorar

El otro día un cliente me preguntó cuál le convendría más y te cuento: la diferencia está en lo que muestran. Uno indica solo la cantidad y descripción de lo entregado, sin precios.

  • Albarán sin valorar: muestra únicamente la cantidad y la descripción de los productos entregados, sin incluir precios. Es el más usado y sirve cuando la factura se emitirá por separado.
  • Albarán valorado: incluye precios unitarios y el total de la mercancía, lo que permite usarlo como base directa para la factura posterior.

Fíjate, la elección depende de tu relación comercial y del proceso de facturación. Si sueles agrupar varios albaranes y facturas al final del mes, el albarán sin valorar resulta la opción lógica. En cambio, si facturas cada entrega por separado, el albarán valorado acelera todo. Para profundizar, consulta nuestro artículo sobre las diferencias entre factura, albarán y recibo.

Que datos debe incluir un albaran

El otro día alguien me preguntó qué información era indispensable en un albarán y, la verdad es que, la respuesta es bastante directa: un albarán profesional debe incluir, al menos, los siguientes datos.

  • Numero de albaran: una referencia única que te permita identificarlo y asociarlo a la factura posterior.
  • Fecha de emision: el día en que preparas la mercancía para enviarla.
  • Fecha de entrega: si difiere de la fecha de emisión.
  • Datos del emisor: nombre, dirección y NIF de la empresa que envía la mercancía.
  • Datos del receptor: nombre, dirección y datos de contacto del destinatario.
  • Descripcion de la mercancia: detalle de cada producto, referencia, cantidad y unidad de medida.
  • Observaciones: cualquier nota relevante (condiciones de transporte, lote, caducidad, etc.).
  • Espacio para firma: tanto del emisor como del receptor, para acreditar la entrega.

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Como hacer un albaran paso a paso

La verdad es que el otro día un cliente me preguntó cómo montar un albarán impecable, y le conté que con unas herramientas básicas basta para lograrlo.

Paso 1: Elige una plantilla. Usa una de nuestras plantillas profesionales diseñadas para albaranes, o crea tu propio diseño en Word o Excel; lo que importa es que resulte claro y fácil de leer.

Paso 2: Asigna un número de albarán. Mantén una numeración consecutiva para tus albaranes. Puedes optar por una serie distinta a la de las facturas, por ejemplo, ALB-001, ALB-002, etc.

Paso 3: Completa los datos del pedido. Detalla con precisión cada producto, su cantidad y referencia. Si decides usar un albarán valorado, incluye también los precios.

Paso 4: Imprime por duplicado. Genera dos copias: una para el receptor, que firmará al recibir, y otra que conservarás como justificante.

Paso 5: Recoge la firma del receptor. Cuando entregues la mercancía, el destinatario debe firmar el albarán confirmando la recepción conforme. Si nota alguna incidencia (producto dañado, faltante), deberá anotarla en el propio albarán.

Relacion entre albaran y factura

El otro día un cliente me preguntó cómo vinculaba el albarán con la factura; la verdad es que el albarán certifica la entrega física, mientras que la factura formaliza la obligación de pago. En la práctica, normalmente sigues este proceso:

  • Emites el albarán cada vez que entregas mercancía.
  • Al terminar el periodo pactado (semana, quincena o mes), generas una factura que agrupa uno o varios albaranes.
  • La factura menciona los números de albarán que incluye.

Fijate en que debes guardar los albaranes firmados por el cliente como justificante de las entregas. Si surge una disputa sobre la entrega, el albarán con firma será tu principal prueba. Para crear las facturas vinculadas a tus albaranes, puedes usar nuestras plantillas Word con formato profesional.

Albaran digital: ventajas y herramientas

El otro día alguien me preguntó cómo evitar que los albaranes se pierdan, y la respuesta fue pasar al formato digital. Así, reduces el riesgo de extravío, aceleras la facturación al enlazar albaranes con facturas de forma electrónica, ahorras papel y tinta, y encuentras rápidamente cualquier albarán histórico.

Si gestionas muchas entregas, puedes aprovechar plantillas Excel con macros que crean albaranes al instante desde una base de datos de pedidos. Cuando la operación es más compleja, existen programas de gestión comercial que integran pedidos, albaranes y facturas en un único flujo. Con la próxima aplicación de la factura electrónica obligatoria, ahora es el momento perfecto para digitalizar también tus albaranes.

Descarga tu plantilla gratuita

En mi experiencia, el otro día alguien me preguntó cómo conseguir una plantilla sin complicaciones; la respuesta es visitar nuestra sección de plantillas de facturas y descargar gratis la que mejor se ajuste a lo que necesitas. Todas nuestras plantillas son profesionales y puedes editarlas a tu gusto.

Albaranes: Qué Son, Cómo Hacerlos y Por Qué Son Imprescindibles en tu Negocio

En mi experiencia, una vez un cliente me preguntó por qué su factura no coincidía con la entrega; resultó que faltaba el albarán. Muchas empresas facturan sin usar albaranes y después se encuentran con problemas cuando surgen disputas sobre la entrega. El albarán protege al vendedor y brinda certeza al comprador de que la operación se realizó correctamente. Esta guía te muestra cómo utilizarlos de forma eficaz.

Qué es un albarán y para qué sirve

El otro día un cliente me preguntó qué era exactamente un albarán. En mi experiencia, el albarán (también llamado nota de entrega o remito en algunos países latinoamericanos) acompaña a la entrega de mercancías o a la prestación de un servicio, confirmando que lo pactado en el pedido o presupuesto se ha entregado, indicando la cantidad y el estado.

Mira, el receptor firma el albarán al recibir la mercancía, y esa firma sirve como prueba de la entrega. Si después surge una reclamación, como “faltaron unidades” o “el producto llegó dañado”, el albarán firmado resulta ser el documento clave para solucionar el problema.

Diferencias entre albarán, factura y presupuesto

Datos que debe incluir un albarán correcto

Te cuento, el otro día un cliente me preguntó qué debía contener exactamente un albarán y, la verdad es que, la respuesta es bastante directa.

Tipos de albaranes según el sector

Te cuento una anécdota: el otro día un cliente de logística me preguntó cómo debía manejar los albaranes en su empresa. La verdad es que el uso del albarán cambia bastante según la industria. En el comercio y la distribución, el albarán se entrega junto con la mercancía y se firma al recibo. En los servicios profesionales, como consultoría o mantenimiento, el albarán o “parte de trabajo” indica qué servicio se realizó, cuánto tiempo tomó y quién lo ejecutó. En el sector de la construcción, el parte de obra recoge los materiales empleados y las horas trabajadas en cada fase del proyecto.

El albarán digital: ventajas sobre el papel

Te cuento una anécdota: el otro día un cliente me preguntó si el albarán digital era tan fiable como el papel. La verdad es que cada vez más empresas optan por albaranes digitales con firma electrónica. No se pierden, siempre están accesibles, los firmas desde el móvil y se archivan al instante. Además, puedes enviarlos al cliente por email al momento. Herramientas como Sign Now, DocuSign o los módulos integrados en los ERPs facilitan la gestión totalmente digital con validez legal.

¿El albarán tiene valor fiscal como la factura?

No, el albarán no constituye un documento fiscal y no sirve para deducir el IVA. Sólo la factura posee ese valor. El albarán funciona como documento de gestión y prueba de entrega.

¿Cuánto tiempo debo guardar los albaranes?

Debes conservarlos al menos el mismo periodo que las facturas relacionadas: cuatro años, tal y como marca la normativa fiscal española, por si Hacienda los solicita en una inspección.

¿Te lías con las entregas? El albarán es tu salvación

El otro día un cliente me preguntó cómo sabía qué había recibido exactamente y cuándo lo había hecho. La verdad es que, si no anotas nada, al cabo de unos días se vuelve un lío total. Un registro preciso resulta oro en los negocios, y el albarán actúa como tu mejor aliado. Te brinda tranquilidad y profesionaliza la entrega, evitando malentendidos y futuros quebraderos de cabeza. Además, en PlantillaGratis.es encontrarás plantillas listas para usar, así que olvídate de complicarte la vida.

¿Qué es un albarán y por qué lo necesitas en tu negocio?

Te cuento un caso real: el otro día un cliente me preguntó por qué necesitaba ese papel y le expliqué que el albarán es el documento que acredita la entrega de una mercancía o la prestación de un servicio. Es como el testigo silencioso que confirma que lo que se ha enviado o realizado llega a su destino.

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Un albaran mal hecho te trae problemas justo cuando menos te conviene. Con un formulario que valide los datos al vuelo, ese error silencioso desaparece.

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Cómo hacer un albarán paso a paso: la versión corta

Para hacer un albarán necesitas ocho bloques de información: número correlativo con serie propia (ALB-2026-0001), fecha de emisión y de entrega, datos fiscales completos del emisor (nombre o razón social, NIF y domicilio), datos del receptor, dirección exacta de entrega si no coincide con la fiscal, líneas de mercancía con referencia, descripción, unidades y unidad de medida, observaciones e incidencias, y espacio para la firma de conformidad del receptor con nombre, DNI y hora. Lo rellenas en una plantilla de Word o Excel, lo imprimes por duplicado o lo firmas en el móvil, y lo archivas junto con el pedido. Tardas menos de cinco minutos por entrega y te ahorra discusiones de cientos de euros.

Ese es el resumen que la mayoría busca. A partir de aquí entramos en el detalle que marca la diferencia entre un albarán decorativo y un albarán que aguanta una reclamación: la numeración, la firma, la relación con la factura recapitulativa, los plazos de conservación y el encaje del documento en el escenario de facturación electrónica y Verifactu que ya condiciona el trabajo administrativo de cualquier empresa española.

Un albarán sin firma es un papel; un albarán firmado es una prueba. La diferencia cuesta diez segundos de bolígrafo y puede valer el importe entero de una entrega.

Albarán, factura, nota de entrega y packing list: cuatro documentos que no son lo mismo

Aquí es donde se lía casi todo el mundo. Los cuatro documentos viajan con la mercancía o alrededor de ella, se parecen en el formato y comparten campos, pero cumplen funciones distintas y tienen consecuencias distintas si faltan.

El albarán acredita la entrega. La factura documenta la operación a efectos fiscales y genera la obligación de pago. La nota de entrega es, en la práctica española, un sinónimo del albarán, aunque muchas empresas la usan como versión simplificada sin valorar. El packing list o lista de contenido describe cómo va empaquetada la mercancía (bultos, pesos, dimensiones, número de palés) y es el documento que mira el transportista y la aduana, no el departamento contable.

AspectoAlbarán / nota de entregaFacturaPacking list
Función principalProbar que la mercancía se entregó y se recibió conformeDocumentar la operación y exigir el cobroDescribir el embalaje y el contenido de cada bulto
¿Es documento fiscal?NoNo
¿Permite deducir el IVA?NoSí, es el único que lo permiteNo
¿Lleva importes?Opcional (valorado o sin valorar)Siempre, con base, tipo y cuota de IVANormalmente no; sí pesos y volúmenes
Quién lo firmaEl receptor de la mercancíaNadie; se emite y se envíaNadie o el transportista
MomentoEn el instante de la entregaDespués, incluso a fin de mesAl preparar el envío
Numeración correlativa obligatoriaRecomendada, no impuesta por norma fiscalObligatoria por el Reglamento de facturaciónNo
Uso típico en juicioPrueba de entrega en reclamación de impagoPrueba de la deuda y su importePrueba de faltas o roturas en tránsito
Afectado por VerifactuNoNo

La consecuencia práctica de esa tabla es directa: si reclamas una deuda solo con la factura, el deudor puede alegar que nunca recibió la mercancía y trasladarte a ti la carga de demostrar lo contrario. Con el albarán firmado, esa vía se cierra en el primer escrito. Por eso conviene tratarlo como parte del expediente de cobro y no como un trámite del almacén.

Si necesitas un modelo ya montado con todos los campos y la casilla de firma, puedes descargarlo desde nuestra plantilla de albarán editable y adaptarlo a tu logotipo y a tus series.

Contenido del albarán campo a campo: qué es obligatorio y qué es recomendable

El albarán no está regulado por el Reglamento de facturación, así que no existe una lista legal de campos obligatorios como la de la factura. Lo que sí existe es un consenso mercantil muy asentado: si falta alguno de estos datos, el documento pierde fuerza probatoria y te complica la vida en cuanto hay una discusión. Te lo desgloso campo por campo.

Número y serie

Usa una serie propia, separada de la de facturas, y un número correlativo sin saltos. El formato que mejor funciona es ALB-2026-0001: prefijo que identifica el tipo de documento, ejercicio y contador de cuatro cifras. Si tienes varios almacenes o delegaciones, añade el código de centro: ALB-VLC-2026-0001. Los saltos y los números repetidos son la primera grieta que ataca un abogado contrario cuando quiere sembrar dudas sobre tu documentación.

Fechas

Necesitas dos: la fecha de emisión, que es cuando preparas la expedición, y la fecha de entrega efectiva, que es la que cuenta a efectos de devengo del IVA y de cómputo de plazos de pago. Cuando ambas coinciden, deja igualmente los dos campos rellenos. Añade la hora de entrega en sectores donde importa (alimentación fresca, obra, mudanzas, mensajería urgente).

Emisor y receptor

Nombre o razón social completa, NIF o CIF, domicilio fiscal, teléfono y correo. Del receptor, además, el nombre de la persona de contacto. Un albarán a nombre de «Talleres Pepe» sin CIF vale mucho menos que uno a nombre de «Talleres Pepe, S.L., B-XXXXXXXX».

Dirección de entrega

Campo independiente del domicilio fiscal. Es habitual que el cliente tenga la sede en Madrid y el almacén en Getafe. Si no separas los dos datos, el transportista improvisa y la entrega termina donde no debe.

Líneas de mercancía

Cada línea con referencia interna, descripción legible, cantidad, unidad de medida (unidades, kilos, metros, palés, cajas) y, si procede, número de bultos. Evita descripciones tipo «material varios»: si mañana discutís sobre qué se entregó, esa línea no prueba nada.

Lote, número de serie y caducidad

Obligatorio de facto en alimentación, farmacia, cosmética, productos químicos y cualquier bien sujeto a trazabilidad. En electrónica y maquinaria, el número de serie es lo que te permite gestionar la garantía sin discutir. Reserva una columna para ello aunque no siempre la uses.

Firma de conformidad

El campo que más se descuida y el que más valor aporta. Debe recoger la firma, el nombre en mayúsculas, el DNI de quien firma, la fecha y la hora. Y una casilla de observaciones donde el receptor anote las incidencias: bultos dañados, unidades faltantes, embalaje abierto. Si el receptor firma «conforme salvo revisión», ten claro que estás aceptando que revise el contenido después, normalmente en 24 o 48 horas.

CampoNivelPor qué importa
Número correlativo con serieObligatorio de factoPermite trazar el albarán hasta la factura y detectar documentos perdidos
Fecha de emisiónObligatorio de factoOrdena cronológicamente el expediente
Fecha y hora de entregaMuy recomendableMarca el inicio del plazo de pago y el devengo del IVA
Razón social y NIF del emisorObligatorio de factoIdentifica al acreedor sin ambigüedad
Razón social y NIF del receptorObligatorio de factoImpide que el deudor niegue ser parte de la operación
Dirección de entregaMuy recomendableEvita entregas en el domicilio equivocado
Descripción, cantidad y unidadObligatorio de factoEs el objeto de la prueba: qué y cuánto
Referencia del pedido o presupuestoRecomendableConecta la entrega con lo pactado previamente
Lote, caducidad o número de serieSectorialTrazabilidad y garantías
Precios y totalOpcionalSolo en albarán valorado
Condiciones de transporte (incoterm, portes)RecomendableDefine quién asume el riesgo durante el trayecto
Firma, nombre y DNI del receptorDeterminanteConvierte el documento en prueba de entrega
Casilla de incidenciasMuy recomendableDelimita reclamaciones posteriores
Mención «documento sin valor fiscal»RecomendableEvita que el cliente lo confunda con una factura

Albarán valorado o sin valorar: cómo elegir sin equivocarte

La decisión parece menor y no lo es. El albarán valorado incluye precio unitario, descuentos y total; el albarán sin valorar solo describe cantidades. Cada opción tiene consecuencias reales.

Usa el valorado cuando facturas entrega a entrega, cuando el cliente necesita conformar el importe antes de recibir la factura, o cuando vendes a particulares que quieren saber qué están recibiendo y por cuánto. También ayuda en obra pública y en clientes grandes con procesos de conformidad interna: el responsable de compras firma sabiendo el importe y luego no hay sorpresas al validar la factura.

Usa el sin valorar cuando entregas varias veces al mes y agrupas todo en una factura recapitulativa, cuando el transportista es un tercero al que no quieres enseñarle tus márgenes, o cuando el que recibe la mercancía es un operario de almacén sin autoridad para conformar importes. En distribución alimentaria y en logística de terceros es el estándar por esta razón.

Regla práctica: si quien firma no tiene poder para aprobar un gasto, no le pongas precios delante. El albarán sin valorar evita conversaciones incómodas y filtraciones de tarifas entre clientes.

El albarán como prueba de entrega: qué pasa cuando el cliente no paga

Este es el punto donde el albarán deja de ser papeleo y se convierte en dinero. Cuando reclamas una deuda, el juzgado no discute si emitiste bien la factura: discute si cumpliste tu parte del contrato. Y tu parte era entregar. La factura acredita el importe; el albarán firmado acredita la entrega. Sin él, la defensa habitual del deudor es negar la recepción y obligarte a probarla por otros medios, que suelen ser más caros y menos concluyentes.

En el procedimiento monitorio, que es la vía rápida para reclamar deudas dinerarias sin límite de cuantía, la ley pide documentos que acrediten la deuda, y menciona expresamente albaranes de entrega, certificaciones y facturas creadas unilateralmente por el acreedor siempre que sean de las que habitualmente documentan las relaciones entre las partes. Traducido: el paquete factura más albarán firmado es lo que hace que el juzgado admita la petición sin más discusión. Si el deudor se opone, el pleito pasa a juicio ordinario o verbal, y ahí el albarán vuelve a ser tu documento estrella.

Qué hace fuerte a un albarán en ese escenario:

En cuanto a plazos, la reclamación de deudas derivadas de compraventas mercantiles prescribe a los cinco años desde que la obligación pudo exigirse, según el Código Civil tras la reforma de 2015. Además, la ley de morosidad fija en 30 días naturales el plazo de pago por defecto y en 60 días el máximo pactable entre empresas, con intereses de demora que en 2026 se mueven en el entorno del 11 % anual más 40 euros de compensación fija por costes de cobro. Cada uno de esos plazos empieza a contar desde la entrega, y la entrega la acredita el albarán. Si la operación es grande o el cliente ya ha dado señales de impago, consulta con un abogado antes de reclamar: la estrategia procesal condiciona el resultado más que el propio documento.

Series y numeración de albaranes sin liarte

La numeración correlativa no te la impone Hacienda para albaranes, pero te la impone la lógica del control interno. Un buen sistema cumple tres condiciones: es único, es ordenado y es reconstruible.

Lo que funciona en la práctica es una serie por año y por centro logístico. Si tienes un solo almacén, con ALB-2026-0001 vas sobrado. Con varios, mete el código de centro. Si trabajas con clientes que exigen albaranes separados por obra o por proyecto, crea subseries del tipo ALB-OBRA12-2026-0001, pero mantén siempre un contador global para poder auditar que no falta ninguno.

Tres reglas que evitan el 90 % de los problemas: no reutilices números de albaranes anulados (marca el documento como anulado y sigue avanzando el contador), no mezcles la serie de albaranes con la de facturas o presupuestos, y arranca el contador de cero cada 1 de enero solo si el año va incluido en el código. Si un albarán se anula, guarda las dos copias y anota el motivo; los huecos sin explicación son los que despiertan preguntas en una inspección o en una auditoría de cuentas.

Albarán digital y firma electrónica: cómo hacerlo bien

El albarán en papel tiene tres enemigos: el barro de la obra, la guantera de la furgoneta y el paso del tiempo. El albarán digital resuelve los tres, y de paso convierte cada entrega en un dato explotable.

La firma en pantalla táctil (la que recoges con el móvil o la PDA del repartidor) es una firma electrónica simple. Es válida como prueba: el Reglamento eIDAS europeo prohíbe negar efectos jurídicos a una firma electrónica solo por ser electrónica. Ahora bien, su fuerza probatoria depende de lo que la acompañe. Un PDF con la firma dibujada y nada más es débil. El mismo PDF con sello de tiempo, geolocalización de la entrega, hora exacta, identificador del dispositivo y hash del documento es una prueba sólida que muy pocos deudores discuten.

Si la operación es de importe alto o el cliente es conflictivo, sube un escalón: firma electrónica avanzada con certificado (la que ofrecen plataformas de firma como las que ya usas para contratos) o incluso firma cualificada. Cuesta más por documento, pero el coste es irrelevante comparado con una entrega de varios miles de euros en disputa.

Digitalizar el albarán no consiste en escanear el papel firmado. Consiste en que la firma nazca digital, con hora y ubicación, y viaje sola hasta tu sistema de facturación sin que nadie teclee nada.

Para la conservación de documentos escaneados, la Agencia Tributaria admite la digitalización certificada mediante software homologado, que permite destruir el original en papel. Si no usas software homologado, guarda el papel. Escanear con el móvil y tirar el original es el error que descubre la gente cuando ya es tarde.

De varios albaranes a una factura recapitulativa mensual

Facturar entrega a entrega cuando sirves tres veces por semana al mismo cliente es una forma estupenda de perder horas. La alternativa está prevista en la norma: la factura recapitulativa.

El Reglamento de facturación (Real Decreto 1619/2012) permite agrupar en una sola factura varias operaciones realizadas para un mismo destinatario dentro de un mismo mes natural. El plazo de expedición es el último día del mes natural en el que se hayan efectuado las entregas, y cuando el destinatario es empresario o profesional, el plazo para remitirla llega hasta el día 16 del mes siguiente. La factura debe identificar el periodo que recoge y, en la práctica, listar los números de albarán agrupados.

Cómo montarlo sin errores:

Un matiz sobre el IVA: el devengo se produce con la puesta a disposición de los bienes, es decir, en la fecha de cada entrega, no en la fecha de la factura. Por eso la factura recapitulativa de un mes se declara en el trimestre o mes que corresponda a esas entregas. Cuando las entregas caen a caballo entre dos trimestres, corta la recapitulación a fin de mes y no lo mezcles.

Cuánto tiempo hay que guardar los albaranes

Aquí conviven tres plazos distintos, y por eso hay tanta confusión. El fiscal: la Ley General Tributaria fija en cuatro años el periodo de prescripción de la obligación tributaria, contados desde el fin del plazo de presentación de la declaración correspondiente. El mercantil: el Código de Comercio obliga a conservar libros, correspondencia y justificantes del negocio durante seis años desde el último asiento, y un albarán es justificante del negocio. El práctico: cinco años, que es el plazo general de prescripción de las acciones personales del Código Civil, el que marca hasta cuándo te pueden reclamar o puedes reclamar tú.

La recomendación que damos siempre: seis años. Es el plazo más largo de los tres y guardar un PDF no cuesta nada. Si hay bases imponibles negativas, subvenciones, inmovilizado en amortización o litigios abiertos, alarga hasta que se cierre el asunto. Con archivo digital y una carpeta por año y cliente, mantener quince años de albaranes ocupa menos que una película.

El albarán sector a sector: qué cambia en cada uno

Transporte y logística

Aquí el albarán convive con la carta de porte (CMR en transporte internacional por carretera), que es el documento contractual del transporte. El albarán acredita la relación vendedor-comprador; el CMR acredita la relación cargador-transportista. Necesitas los dos si subcontratas el transporte. Añade siempre número de bultos y peso: son los datos con los que se resuelven las mermas.

Construcción y reformas

El albarán se convierte en parte de obra: materiales suministrados, horas de oficial y peón, maquinaria empleada y fase de la obra. Cada parte firmado por el jefe de obra es lo que después sostiene la certificación mensual. Sin partes firmados, las certificaciones se discuten y el cobro se retrasa meses.

Hostelería y distribución alimentaria

Manda la trazabilidad. Lote y fecha de consumo preferente en cada línea, temperatura de recepción en producto refrigerado y congelado, y firma del responsable del establecimiento. El albarán forma parte del sistema de autocontrol del local y lo revisan los inspectores de sanidad, no solo Hacienda.

Ecommerce

La prueba de entrega la genera el transportista (POD: firma, foto del paquete, geolocalización), y esa evidencia sustituye funcionalmente al albarán tradicional. Aun así, meter una nota de entrega dentro de la caja sigue siendo buena idea: reduce incidencias de tipo «me falta un artículo» porque el cliente puede comprobar el contenido contra el papel. Si vendes a empresas, incluye el número de pedido del cliente o te devolverán la factura.

Servicios profesionales y mantenimiento

El equivalente es el parte de trabajo: técnico que interviene, hora de entrada y salida, descripción de lo realizado, piezas sustituidas y firma del cliente. Es lo que evita la discusión clásica sobre cuántas horas se facturan.

Cómo hacer un albarán en Word paso a paso

Word es la vía rápida cuando emites pocos albaranes y quieres un documento bonito para imprimir. Estos son los pasos exactos.

  1. Abre un documento en blanco, ve a Diseño y pon márgenes estrechos (1,5 cm). Ganas espacio útil para las líneas de producto.
  2. Inserta un encabezado con tu logotipo a la izquierda y, a la derecha, un cuadro de texto con razón social, NIF, domicilio, teléfono y email. Al ir en el encabezado, se repite si el albarán ocupa dos páginas.
  3. Debajo, escribe «ALBARÁN DE ENTREGA» en mayúsculas, tamaño 16, negrita. Al lado, una tabla de dos columnas con Número y Fecha.
  4. Crea una tabla de dos columnas para los bloques de datos: en la izquierda, los del cliente; en la derecha, la dirección de entrega. Quita los bordes y deja solo un sombreado gris claro de fondo.
  5. Inserta la tabla de líneas: Referencia, Descripción, Cantidad, Unidad y, si vas a valorar, Precio e Importe. Deja entre 8 y 12 filas vacías. Marca la fila de cabecera como «Repetir filas de encabezado» desde Propiedades de tabla.
  6. Debajo, un recuadro de Observaciones e incidencias de tres o cuatro líneas.
  7. Cierra con dos bloques de firma: «Por el emisor» y «Recibí conforme», cada uno con líneas para firma, nombre, DNI y fecha.
  8. Añade al pie, en cuerpo 8: «Documento de entrega sin valor fiscal. La factura se emitirá conforme a lo pactado.»
  9. Guarda como plantilla (.dotx) en Archivo, Guardar como, Plantilla de Word. Así cada nuevo albarán nace limpio y no sobrescribes el anterior.

Si prefieres saltarte el montaje, descarga la plantilla de albarán en Word y Excel ya formateada y cámbiale el logotipo. En la sección de plantillas de facturas tienes además el modelo de factura recapitulativa que encaja con estos albaranes.

Cómo hacer un albarán en Excel con numeración automática

Excel gana cuando emites muchos albaranes o quieres estadísticas. La estructura que mejor rinde tiene tres hojas.

  1. Hoja «Datos»: tu catálogo de productos (referencia, descripción, unidad, precio) y tu listado de clientes (nombre, NIF, dirección fiscal, dirección de entrega). Conviértelas en tablas con Ctrl+T para que crezcan solas.
  2. Hoja «Albarán»: el formato imprimible. En la celda del número pon una fórmula del tipo ="ALB-2026-"&TEXTO(Contador;"0000"), apuntando a una celda que incrementas manualmente o con un botón. En la columna Descripción usa BUSCARV o INDICE/COINCIDIR sobre la referencia para que se rellene sola al teclear el código.
  3. Hoja «Registro»: una fila por albarán emitido con número, fecha, cliente, importe, estado (entregado, firmado, facturado) y número de factura donde se recapituló. Esta hoja es la que te permite montar la factura de fin de mes en dos minutos con un filtro por cliente y mes.

Ajusta el área de impresión a una página de ancho desde Diseño de página, bloquea las celdas de fórmula con Proteger hoja y exporta a PDF con Ctrl+P, «Guardar como PDF». Si vas a firmar en tablet, exporta el PDF y fírmalo en la app de firma; no imprimas para volver a escanear.

Errores frecuentes al hacer albaranes

Albarán, factura electrónica y Verifactu: qué cambia en 2026

Conviene aclararlo porque circula mucho ruido: el albarán no es una factura y, por tanto, queda fuera del sistema Verifactu y de la obligación de facturación electrónica entre empresas. El Reglamento de requisitos de los sistemas informáticos de facturación (Real Decreto 1007/2023) y su normativa de desarrollo se aplican a los registros de facturación: alta, anulación, huella o hash encadenado, código QR y, si te acoges a la modalidad Verifactu, remisión automática de los registros a la Agencia Tributaria. Nada de eso afecta al documento de entrega.

Los plazos que manejamos a día de hoy: los contribuyentes del Impuesto sobre Sociedades entran el 1 de enero de 2026 y el resto de obligados (autónomos y entidades en atribución de rentas) el 1 de julio de 2026; los fabricantes y desarrolladores de software ya tenían que ofrecer productos adaptados desde julio de 2025. En paralelo, la factura electrónica obligatoria entre empresas y profesionales de la Ley Crea y Crece sigue pendiente de que se publique el reglamento definitivo, con un calendario escalonado por facturación anual y un plazo de doce meses para las empresas de más de ocho millones de euros desde esa publicación.

Qué implica esto para tu operativa diaria: puedes seguir haciendo albaranes en Word, en Excel o a mano sin ningún problema normativo. Lo que sí conviene es que el software con el que emitas facturas esté adaptado, y que el albarán quede enlazado a la factura para que la trazabilidad sea completa. Un sistema donde cada factura verificable cita los albaranes que recapitula es exactamente lo que una inspección quiere ver.

El albarán no entra en Verifactu, pero es el eslabón que da sentido a la factura que sí entra. Si el registro fiscal es impecable y la entrega no está documentada, tienes la mitad del expediente.

Esta guía tiene carácter informativo y refleja la normativa vigente en 2026. Los calendarios de aplicación han cambiado varias veces y pueden volver a hacerlo, así que antes de rediseñar tu circuito documental o de reclamar judicialmente una deuda, contrasta tu caso con tu asesor fiscal o con un abogado mercantil.

Preguntas frecuentes sobre cómo hacer un albarán

¿Es obligatorio hacer albarán en España?

No existe una norma que obligue con carácter general a emitir albarán. Es un documento mercantil de uso voluntario. Sí es obligatorio de hecho en sectores con trazabilidad regulada (alimentación, farmacia, residuos, productos químicos) y cuando el contrato con el cliente lo exige, cosa habitual en grandes cuentas y en obra pública. Aunque no te obligue nadie, emitirlo te protege.

¿Puedo cobrar con un albarán en vez de con factura?

Puedes cobrar contra albarán si el cliente acepta pagar, pero seguirás teniendo que emitir la factura: el albarán no documenta la operación a efectos de IVA ni permite al cliente deducirse nada. Cobrar y no facturar te deja el ingreso registrado sin soporte fiscal, que es justo lo que dispara una comprobación.

¿Qué diferencia hay entre albarán y nota de entrega?

Ninguna relevante en España: son sinónimos. Algunas empresas reservan «nota de entrega» para el documento simplificado sin valorar y «albarán» para el completo, pero es una convención interna, no una distinción legal. En Latinoamérica el equivalente se llama remito o guía de remisión.

¿El albarán tiene que llevar IVA?

No hace falta. Si emites un albarán valorado, lo habitual es poner los precios sin IVA y aclarar «importes sin impuestos, IVA a repercutir en factura». Poner una cuota de IVA en un albarán induce a confusión y algún cliente intentará deducírsela con ese documento, cosa que no puede hacer.

¿Cuántas copias del albarán hay que hacer?

Dos como mínimo: una firmada que se queda el emisor y otra para el receptor. Cuando interviene un transportista externo, se trabaja con tres: emisor, receptor y transportista. En digital el problema desaparece, porque el PDF firmado se envía por correo a las partes en el acto.

¿Qué hago si el cliente se niega a firmar el albarán?

Anótalo en el propio documento («el receptor rehúsa firmar»), con fecha, hora y nombre de quien lo rechaza, y que lo firme tu repartidor como testigo. Envía ese mismo día un correo al cliente adjuntando el albarán y describiendo la entrega. Ese correo sin respuesta, sumado a la nota, funciona bastante bien como indicio de entrega si la cosa acaba en reclamación.

¿Puedo modificar un albarán ya firmado?

No lo toques. Si hay un error, emite un albarán rectificativo con número nuevo que haga referencia expresa al anterior, y guarda los dos. Tachar, corregir con bolígrafo o reimprimir cambiando cantidades destruye la credibilidad del documento entero.

¿Los albaranes se contabilizan?

El albarán por sí solo no genera un asiento contable, porque el hecho contable lo desencadena la factura. Lo que sí hace es mover el inventario: una entrega registrada da salida a la mercancía del almacén. Al cierre del ejercicio hay que revisar los albaranes entregados y aún no facturados y periodificarlos, porque el ingreso corresponde al ejercicio de la entrega.

¿Cuánto tiempo tengo para reclamar una mercancía dañada anotada en el albarán?

En compraventa mercantil, el Código de Comercio da cuatro días naturales para reclamar vicios ocultos desde la recepción y obliga a reclamar en el acto los defectos de calidad o cantidad si la mercancía se entrega embalada y el comprador no la revisa entonces. Por eso la anotación «pendiente de revisar contenido» en el albarán es tan útil: te compra tiempo. En transporte, la reserva por daños aparentes debe hacerse en el momento y, si los daños no son visibles, dentro de los siete días siguientes.

¿Sirve un albarán firmado en el móvil ante un juez?

Sí. La firma electrónica no puede ser rechazada solo por ser electrónica. Su peso probatorio depende de la trazabilidad que la acompañe: hora, geolocalización, integridad del documento e identificación de quien firma. Con esos metadatos guardados, un albarán digital suele defenderse mejor que un papel arrugado con una rúbrica sin nombre.

¿Puedo agrupar albaranes de varios meses en una sola factura?

No con el régimen de factura recapitulativa, que exige que las operaciones agrupadas correspondan al mismo mes natural. Si acumulas trimestres en una factura, estás desplazando el devengo del IVA y eso sí es un problema en una comprobación. Emite una recapitulativa por mes y por cliente.

¿Necesito un programa de facturación para hacer albaranes?

No para el albarán en sí: una plantilla de Word o de Excel es suficiente y perfectamente válida. El software gana cuando emites decenas de entregas al mes, cuando quieres convertir albaranes en factura con un clic o cuando necesitas firma en dispositivo móvil. Empieza por la plantilla, mide cuánto tiempo te lleva y salta al programa cuando el ahorro compense la cuota.

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