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Respuesta directa: una plantilla de control de stock en Excel es una hoja de cálculo con tres bloques enlazados (maestro de artículos, movimientos de entrada y salida, y panel de situación) que calcula el stock actual restando salidas a entradas con SUMAR.SI.CONJUNTO, recupera los datos del artículo con BUSCARX y avisa con formato condicional cuando una referencia baja del punto de pedido. Con eso controlas hasta 500-1.000 referencias y unos 2.000 movimientos al mes sin pagar software. Por encima de ese volumen, o si trabajas con lotes, caducidades y varios almacenes, el salto a un ERP compensa.

Qué es un kardex y por qué tu plantilla debe tener uno

El kardex es el registro cronológico de todo lo que entra y sale de cada referencia. Viene del mundo de las fichas de cartón que se guardaban en un archivador metálico, una ficha por producto, y cada movimiento se anotaba a mano con fecha, cantidad, precio y saldo resultante. La lógica no ha cambiado: lo que antes era una ficha ahora es un rango de filas filtrado por código de artículo.

La diferencia entre una plantilla que funciona y una que se convierte en un problema a los tres meses está justo aquí. La versión que se rompe es la que tiene una columna llamada "stock" donde alguien escribe a mano el número que cree que hay. Cada vez que llega mercancía, alguien borra el 40 y escribe 65. Cuando salen doce unidades, alguien cambia 65 por 53. No queda rastro de nada, nadie puede auditar por qué el saldo del martes no cuadra con el del jueves y, cuando el almacén discrepa del papel, no hay forma de saber en qué punto se torció.

La versión que aguanta nunca escribe el stock: lo calcula. Cada movimiento es una fila nueva que jamás se modifica, y el saldo es una fórmula. Si el 14 de marzo entraron 120 unidades del artículo REF-0043 y el 15 salieron 18, en la hoja hay dos filas y el panel muestra 102. Nadie ha tecleado ese 102. Si mañana descubres que la salida del 15 eran 18 unidades y no 8, corriges esa fila y todo el histórico se recalcula solo.

Regla que te ahorrará disgustos: en una hoja de inventario sólo se escriben movimientos. El stock nunca se teclea, siempre se calcula. Si un día te ves sobrescribiendo una cantidad "para que cuadre", has perdido la trazabilidad.

Las columnas mínimas de la hoja de movimientos

Con ocho columnas tienes un kardex completo y auditable. Fecha del movimiento, código de artículo, tipo (entrada o salida), cantidad, precio unitario, documento asociado (albarán, factura o número de pedido), almacén o ubicación, y observaciones. Añadir más campos parece tentador pero cada columna extra es una columna que alguien rellenará mal o dejará vacía. Empieza por estas ocho y amplía cuando notes que echas algo en falta dos semanas seguidas.

El campo tipo merece un comentario. Muchas plantillas lo resuelven con dos columnas separadas, una de entradas y otra de salidas, y dejan una de las dos en blanco en cada fila. Funciona, pero complica los filtros y las tablas dinámicas. Prefiero una sola columna de cantidad con una columna de tipo que valide contra una lista desplegable con cuatro valores: ENTRADA, SALIDA, AJUSTE POSITIVO y AJUSTE NEGATIVO. Los dos últimos son los que usarás tras el recuento físico y te permiten separar el movimiento real del ajuste contable cuando analices las diferencias.

Métodos de valoración: FIFO frente a precio medio ponderado

Saber cuántas unidades tienes es la mitad del trabajo. La otra mitad es saber cuánto valen, y ahí es donde la mayoría de plantillas gratuitas se quedan cortas. El problema aparece en cuanto compras la misma referencia a precios distintos, algo que ocurre siempre: el primer pedido salió a 4,20 € la unidad, el de septiembre a 4,65 € porque subió el proveedor, y el de enero a 4,38 € tras negociar volumen. Si vendes 300 unidades, ¿a qué coste las das de baja?

El Plan General Contable español y el LIFO

Antes de elegir método conviene saber qué permite la norma. El Plan General de Contabilidad español, en su norma de registro y valoración sobre existencias, admite dos criterios de asignación de valor: el coste medio ponderado y el FIFO (primera entrada, primera salida). El PGC señala el precio medio ponderado como criterio preferente y admite el FIFO si la empresa lo considera más adecuado para su gestión. El LIFO (última entrada, primera salida) no está admitido en la normativa contable española, a diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos bajo US GAAP. Tampoco lo admiten las NIIF internacionales desde la revisión de la NIC 2.

Esto tiene una consecuencia práctica muy concreta: si te descargas una plantilla de un blog anglosajón que trae una pestaña de valoración LIFO, no la uses para tus cuentas anuales. Sirve como ejercicio, pero el valor de existencias que arroje no es válido para el balance que presentas en el Registro Mercantil. Y como el método elegido debe aplicarse de forma uniforme a todas las existencias con naturaleza y uso similares, tampoco puedes ir cambiando de criterio cada ejercicio para que salgan mejor los números.

Ejemplo numérico comparado

Vamos con datos reales para que se vea la diferencia. Supón la referencia REF-0043 con tres compras y una venta de 300 unidades:

MovimientoUnidadesPrecio unitarioImporte
Compra 12 mayo2004,20 €840,00 €
Compra 18 septiembre1504,65 €697,50 €
Compra 9 enero2504,38 €1.095,00 €
Total comprado6004,3875 € medio2.632,50 €

Con FIFO, las 300 unidades vendidas salen de la compra más antigua: 200 unidades a 4,20 € (840,00 €) más 100 unidades a 4,65 € (465,00 €), lo que da un coste de ventas de 1.305,00 €. Quedan 300 unidades en almacén valoradas en 1.327,50 € (50 a 4,65 € y 250 a 4,38 €), es decir, 4,425 € de media.

Con precio medio ponderado, el coste unitario es 2.632,50 € entre 600 unidades, o sea 4,3875 €. Las 300 vendidas suponen un coste de 1.316,25 € y las 300 restantes se valoran en 1.316,25 €. La diferencia en coste de ventas entre ambos métodos es de 11,25 €, un 0,86 %. Parece poco, pero multiplícalo por 400 referencias y por doce meses y estás hablando de miles de euros de resultado contable.

Mi recomendación práctica para una hoja de Excel: usa precio medio ponderado. Es el criterio preferente del PGC, se calcula con una sola fórmula que se recalcula sola en cada entrada y no necesitas mantener capas de lotes. El FIFO en Excel exige rastrear qué queda de cada compra, y eso significa una tabla auxiliar por referencia que se complica en cuanto tienes devoluciones o ajustes. Si tu negocio necesita FIFO estricto porque manejas caducidades, no lo montes en Excel: ese es exactamente el punto donde un ERP se paga solo.

La fórmula del precio medio ponderado

En la hoja de artículos, el coste medio de cada referencia se obtiene dividiendo el importe total de entradas entre las unidades totales de entrada. En una sola celda queda así:

=SUMAR.SI.CONJUNTO(Mov[Importe];Mov[Codigo];[@Codigo];Mov[Tipo];"ENTRADA") / SUMAR.SI.CONJUNTO(Mov[Cantidad];Mov[Codigo];[@Codigo];Mov[Tipo];"ENTRADA")

Envuélvela en SI.ERROR para que devuelva cero cuando la referencia todavía no tiene compras y no te llene el panel de errores. El valor total del inventario es entonces el sumatorio de stock actual por coste medio, una columna calculada más y una celda de total en el panel.

Entradas, salidas y stock actual: las fórmulas que hacen el trabajo

Toda la mecánica de la plantilla descansa en dos funciones. Una suma condicionalmente los movimientos y otra recupera datos del maestro de artículos. Si dominas estas dos, puedes reconstruir la plantilla entera desde cero en veinte minutos.

SUMAR.SI.CONJUNTO para el saldo

El stock actual de una referencia es la suma de sus entradas menos la suma de sus salidas, más o menos los ajustes. En la hoja de artículos, con la tabla de movimientos convertida en tabla de Excel llamada Mov, la fórmula del stock queda:

=SUMAR.SI.CONJUNTO(Mov[Cantidad];Mov[Codigo];[@Codigo];Mov[Tipo];"ENTRADA") - SUMAR.SI.CONJUNTO(Mov[Cantidad];Mov[Codigo];[@Codigo];Mov[Tipo];"SALIDA") + SUMAR.SI.CONJUNTO(Mov[Cantidad];Mov[Codigo];[@Codigo];Mov[Tipo];"AJUSTE POSITIVO") - SUMAR.SI.CONJUNTO(Mov[Cantidad];Mov[Codigo];[@Codigo];Mov[Tipo];"AJUSTE NEGATIVO")

Larga pero literal: lee exactamente lo que hace. Y como usa referencias estructuradas de tabla, cada fila nueva que añadas en movimientos entra automáticamente en el cálculo sin tocar rangos. Ese es el motivo por el que insisto en convertir los rangos en tablas con Ctrl+T antes de escribir la primera fórmula. Una plantilla que apunta a B2:B5000 se rompe el día que metes la fila 5001 y nadie se da cuenta hasta que el inventario está descuadrado en 300 unidades.

Si quieres el stock a una fecha concreta, por ejemplo a 31 de diciembre para el cierre, añade un criterio más de fecha a cada sumando: Mov[Fecha];"<="&$B$2, donde B2 contiene la fecha de corte. Con eso tienes un inventario histórico consultable a cualquier día del año, algo que agradecerás cuando tu asesoría te pida las existencias finales.

BUSCARX para traer los datos del artículo

Cuando registras un movimiento sólo tecleas el código. La descripción, la familia, el proveedor y el precio de referencia deben aparecer solos. Ahí entra BUSCARX, disponible en Microsoft 365, Excel 2021 y Excel 2024, y también en Google Sheets bajo el nombre XLOOKUP:

=BUSCARX([@Codigo];Articulos[Codigo];Articulos[Descripcion];"Código no encontrado";0)

Tres ventajas sobre el viejo BUSCARV. La primera, no depende del número de columna, así que puedes insertar columnas en el maestro sin romper nada. La segunda, busca hacia la izquierda sin trucos con INDICE y COINCIDIR. La tercera, el cuarto argumento gestiona el error directamente, sin envolver todo en SI.ERROR. Ese mensaje "Código no encontrado" es tu primera línea de defensa contra las erratas al teclear: si aparece, sabes al instante que el código no existe en el maestro.

Si trabajas con Excel 2016 o 2019, BUSCARX no existe. La alternativa robusta es =INDICE(Articulos[Descripcion];COINCIDIR([@Codigo];Articulos[Codigo];0)), que hace lo mismo y funciona en cualquier versión desde 2007. Evita BUSCARV salvo que no te quede otra.

Validación de datos: el filtro que evita el 80 % de los errores

La columna de código en movimientos debe tener validación de datos con lista basada en el maestro de artículos. Datos, Validación de datos, Permitir Lista, Origen =Articulos[Codigo]. A partir de ahí nadie puede teclear un código inventado. Haz lo mismo con la columna de tipo y con la de almacén. Es un minuto de trabajo que elimina la mayor parte de los descuadres que luego cuesta horas rastrear.

Añade también validación numérica en cantidad: número entero mayor que cero. Las cantidades negativas son la trampa clásica. Alguien decide registrar una devolución como salida de -5 y a partir de ahí las sumas condicionales cuentan mal. Una devolución de cliente es una ENTRADA, una devolución a proveedor es una SALIDA, y ninguna de las dos lleva signo menos.

Stock mínimo, stock de seguridad y punto de pedido

Aquí es donde una plantilla deja de ser un registro y se convierte en una herramienta de gestión. Los tres conceptos se confunden a menudo, así que vamos a separarlos con precisión porque cada uno responde a una pregunta distinta.

El stock de seguridad es el colchón que cubre la variabilidad. No lo tocas en condiciones normales: existe para absorber que un proveedor se retrase cuatro días o que una semana vendas el doble de lo previsto. El punto de pedido es el nivel que dispara la orden de compra: cuando el stock cae hasta ahí, hay que pedir ya. El stock mínimo es un umbral de alarma que muchas empresas usan como sinónimo del punto de pedido, aunque técnicamente el mínimo suele fijarse por debajo, como límite de emergencia.

Cómo calcular el stock de seguridad

La versión sencilla, la que puedes montar en una celda y que funciona razonablemente bien para la mayoría de pymes, es la fórmula de la diferencia de máximos:

Stock de seguridad = (Demanda máxima diaria × Plazo máximo de entrega) − (Demanda media diaria × Plazo medio de entrega)

Ejemplo con números. Vendes de media 18 unidades al día de REF-0043, pero en el peor día del último trimestre vendiste 31. Tu proveedor tarda de media 7 días, aunque en agosto tardó 12. El stock de seguridad sale de (31 × 12) − (18 × 7) = 372 − 126 = 246 unidades. Puede parecer alto, y lo es, porque cubre el escenario pésimo completo. Muchas empresas se quedan en un 50-70 % de esa cifra y aceptan una rotura ocasional a cambio de menos capital inmovilizado. Con 246 unidades a 4,3875 € tienes 1.079 € parados, y ese dinero tiene un coste.

La versión estadística usa la desviación típica de la demanda multiplicada por un factor de servicio y por la raíz del plazo de entrega. Para un nivel de servicio del 95 % el factor es 1,65; para el 98 %, 2,05; para el 99 %, 2,33. En Excel: =1,65*DESVEST.M(rango_demanda)*RAIZ(plazo_dias). Es más fina si tienes al menos seis meses de histórico limpio, y te permite decidir conscientemente cuántas roturas de stock estás dispuesto a aceptar al año.

El punto de pedido

Una vez tienes el stock de seguridad, el punto de pedido es directo:

Punto de pedido = (Demanda media diaria × Plazo de entrega en días) + Stock de seguridad

Siguiendo el ejemplo: (18 × 7) + 246 = 372 unidades. Cuando el stock de REF-0043 baja de 372, lanzas el pedido. Si aceptas un stock de seguridad reducido de 150 unidades, el punto de pedido baja a 276 y tu inversión media en esa referencia cae unos 420 €.

En la plantilla, la demanda media diaria no la tecleas: la calculas. Con SUMAR.SI.CONJUNTO de las salidas de los últimos 90 días dividido entre 90 tienes una media móvil que se actualiza sola. Si tu negocio es estacional, usa los últimos 30 días para reaccionar rápido, y en temporada alta revisa los parámetros cada mes en lugar de cada trimestre.

Lote económico de pedido: cuánto pedir cada vez

El punto de pedido te dice cuándo pedir. El lote económico te dice cuánto. Es la cantidad que minimiza la suma de dos costes que van en direcciones opuestas: cuanto más pides de golpe, menos pedidos haces al año y menos gastas en gestión y transporte, pero más stock medio mantienes y más caro te sale almacenarlo y financiarlo.

La fórmula de Wilson, de 1913 y todavía vigente, es:

Q* = RAIZ((2 × D × S) / H)

Donde D es la demanda anual en unidades, S el coste fijo de lanzar un pedido y H el coste anual de mantener una unidad en almacén. En Excel: =RAIZ((2*D2*S2)/H2), tres celdas de parámetros y listo.

Cómo estimar S y H sin volverte loco

El coste de lanzar un pedido incluye el tiempo de la persona que lo prepara, la revisión del albarán, la recepción física y la parte proporcional del transporte que no depende del volumen. Para una pyme española, entre 25 € y 60 € por pedido es un rango razonable. Si tu responsable de compras cobra 24.000 € brutos anuales y dedica 45 minutos a cada pedido entre preparación, seguimiento y recepción, el coste laboral ronda los 13 €; súmale portes fijos y administración y te plantas en 35-40 €.

El coste de mantenimiento se expresa como porcentaje del valor unitario y agrupa el alquiler del espacio, los seguros, las mermas, la obsolescencia y el coste financiero del capital inmovilizado. Con los tipos de interés de 2026 y el alquiler logístico en España, un 18-25 % anual del valor del artículo es una estimación sensata para producto general. Para producto tecnológico que se deprecia rápido, sube al 30-35 %. Para material inerte que no caduca ni pasa de moda, puedes bajar al 12 %.

Ejemplo completo

REF-0043 tiene una demanda anual de 6.570 unidades (18 al día por 365), coste de pedido 38 € y coste de mantenimiento del 22 % sobre 4,3875 €, es decir 0,965 € por unidad y año. El lote económico sale de la raíz de (2 × 6.570 × 38) / 0,965 = raíz de 517.472 = 719 unidades. Con ese lote harías 9,1 pedidos al año, uno cada 40 días aproximadamente.

Tamaño de lotePedidos/añoCoste pedidosCoste almacénCoste total
200 uds32,91.250,20 €96,50 €1.346,70 €
500 uds13,1499,32 €241,25 €740,57 €
719 uds (óptimo)9,1347,26 €346,92 €694,18 €
1.200 uds5,5208,05 €579,00 €787,05 €
2.000 uds3,3124,83 €965,00 €1.089,83 €

Fíjate en algo interesante: la curva de coste total es muy plana alrededor del óptimo. Pedir 500 en lugar de 719 sólo te cuesta 46 € más al año. Eso significa que puedes adaptar el lote teórico a la realidad (cajas de 480 unidades, palés completos, escalones de descuento del proveedor) sin que el bolsillo lo note. Lo que sí duele es alejarse mucho, como el caso de 2.000 unidades, que cuesta un 57 % más.

El lote económico no es una orden, es una brújula. Si tu proveedor te da un 8 % de descuento a partir de 1.000 unidades, cógelo: 80 € de descuento sobre 4.387 € de compra superan con holgura los 93 € de sobrecoste logístico.

Rotación y cobertura: los dos indicadores que miran tu dinero

Un almacén lleno no es riqueza, es dinero dormido. Dos ratios te dicen si ese dinero está trabajando o echándose la siesta.

Índice de rotación

Mide cuántas veces al año renuevas por completo el inventario. Se calcula dividiendo el coste de las ventas del periodo entre el stock medio valorado al mismo coste:

Rotación = Coste de ventas anual / Stock medio valorado

Si vendiste mercancía por un coste de 288.000 € y tu stock medio fue de 48.000 €, la rotación es 6. Renuevas el almacén seis veces al año. Cuanto más alto, mejor uso haces del capital, siempre que no te quedes sin producto.

Las referencias de sector ayudan a situarte. Alimentación fresca supera con facilidad las 25-40 rotaciones anuales. Distribución de alimentación seca y droguería se mueve entre 8 y 14. Ferretería y suministro industrial, entre 3 y 6. Moda de temporada, entre 3 y 5, con la particularidad de que la mitad del stock caduca comercialmente cada seis meses. Joyería y mobiliario, entre 1,5 y 3. Si tu rotación está muy por debajo de tu sector, tienes capital atrapado; si está muy por encima, quizá estés perdiendo ventas por rotura.

Cobertura en días

Es la lectura inversa y mucho más intuitiva para el día a día: cuántos días aguantas vendiendo con lo que tienes. Cobertura = Stock actual / Demanda media diaria. Con 480 unidades de REF-0043 y una media de 18 diarias, tienes 26,7 días de cobertura. Como tu proveedor tarda 7, vas holgado.

La cobertura es el indicador que pondría en el panel principal de la plantilla, por encima de la rotación. Un número como "26 días" lo entiende cualquiera en la empresa sin explicaciones, mientras que "rotación 6,2" requiere contexto. Y comparado con el plazo de entrega da una alarma automática: si la cobertura de una referencia es menor que su plazo de entrega, ya llegas tarde.

Añade una columna más que casi nadie pone y que vale oro: días desde el último movimiento de salida. =HOY()-MAX.SI.CONJUNTO(Mov[Fecha];Mov[Codigo];[@Codigo];Mov[Tipo];"SALIDA"). Cualquier referencia con más de 180 días sin salir es candidata a liquidación. Ese stock muerto es el que revienta los almacenes de las pymes y el que nadie mira porque no genera problemas, sólo ocupa espacio y capital.

Inventario ABC: dónde poner tu atención

No todas las referencias merecen el mismo cuidado. La clasificación ABC, derivada del principio de Pareto, ordena los artículos por su consumo anual valorado y los agrupa en tres categorías. La distribución típica en un almacén español de distribución se parece bastante a esta:

Clase% de referencias% del valorRecuentoPolítica de stock
A15-20 %70-80 %MensualPunto de pedido revisado, seguridad ajustada, lotes pequeños y frecuentes
B30 %15-20 %TrimestralRevisión periódica, lote económico estándar
C50-55 %5-10 %AnualLotes grandes, stock generoso, poca vigilancia

La lógica es de sentido común económico. Si veinte referencias concentran el 75 % de tu inversión en existencias, ahí es donde afinar un 10 % el stock de seguridad libera miles de euros. En las referencias C, afinar no compensa: el tiempo que dedicas a calcular vale más que el ahorro. En las C prefiero pasarme de stock y no volver a pensar en ellas.

Cómo montar el ABC en la plantilla

Necesitas tres columnas nuevas en la hoja de artículos. Primera, consumo anual valorado: =Salidas_12m * Coste_medio. Segunda, porcentaje acumulado sobre el total, ordenando de mayor a menor. Tercera, la clase:

=SI([@Acumulado]<=0,8;"A";SI([@Acumulado]<=0,95;"B";"C"))

Para el acumulado sin ordenar la tabla puedes usar SUMAR.SI comparando consumos: =SUMAR.SI(Articulos[Consumo];">="&[@Consumo];Articulos[Consumo])/SUMA(Articulos[Consumo]). Recalcula la clasificación cada semestre, porque las referencias migran de categoría al cambiar la demanda y trabajar con un ABC de hace tres años es peor que no tenerlo.

Una variante que uso mucho es el ABC cruzado con rotación, o análisis ABC-XYZ. La X son artículos de demanda estable y predecible, la Y de demanda con estacionalidad marcada y la Z de demanda errática. Un artículo AX (mucho valor, demanda estable) admite stock de seguridad bajísimo porque puedes predecirlo casi al día. Un AZ (mucho valor, demanda impredecible) es el que te va a doler siempre, y ahí conviene negociar plazos de entrega cortos con el proveedor antes que acumular inventario.

Códigos de barras y EAN: convierte el móvil o un lector en tu terminal

Teclear códigos a mano es la fuente número uno de errores en un almacén. Un lector de códigos de barras USB cuesta entre 18 € y 45 € en 2026 para un modelo cableado de gama básica, y entre 60 € y 130 € si lo quieres inalámbrico con base. Los inalámbricos con memoria interna, que almacenan lecturas para volcarlas después, rondan los 90-150 €.

Lo mejor de todo esto es que no necesitas software. Un lector USB se comporta como un teclado: lo enchufas, sitúas el cursor en una celda de Excel y al disparar sobre el código el número aparece escrito y salta a la celda de abajo porque el lector envía un Enter al final. Cero configuración, cero drivers, funciona el primer día.

EAN-13, el estándar que ya llevan tus productos

Si compras producto ya etiquetado, cada artículo trae su EAN-13: trece dígitos donde los tres primeros identifican el país de la organización que lo asignó (el 84 corresponde a España, gestionado por AECOC), los siguientes el código de empresa, después el de producto y el último es un dígito de control calculado a partir de los doce anteriores.

Puedes validar ese dígito de control en Excel para detectar lecturas corruptas. La regla: multiplicas alternativamente por 1 y por 3 los doce primeros dígitos empezando por la izquierda con peso 1, sumas, y el dígito de control es lo que falta para llegar a la siguiente decena. Si no cuadra, el código está mal leído o mal tecleado.

Un aviso práctico sobre Excel: los EAN de trece dígitos se convierten en notación científica si la celda tiene formato general, y verás algo como 8,41234E+12. Peor todavía, si el código empieza por cero, Excel se lo come. La solución es formatear la columna como texto antes de pegar nada, o anteponer un apóstrofo. Si ya te ha pasado y tienes mil filas destrozadas, no hay vuelta atrás fácil: los últimos dígitos se han perdido de verdad. Formatea primero, importa después.

Códigos internos cuando el producto no trae EAN

Para producto propio, a granel o sin etiquetar, monta tu propia codificación con un patrón legible: dos letras de familia, dos de subfamilia y cuatro dígitos correlativos, del tipo FEHE-0043. Que sea legible importa porque en algún momento alguien lo leerá en voz alta por teléfono. Genera las etiquetas con Code 128, que admite letras y números, imprímelas en una etiquetadora térmica de 40-70 € y pégalas en la ubicación de la estantería, no sólo en el producto.

Con el móvil también se puede. Aplicaciones gratuitas de escaneo permiten exportar las lecturas a CSV y luego importarlas a la hoja. Es más lento que un lector dedicado y con menos batería, pero para un recuento anual de 300 referencias resuelve sin invertir un euro.

Alertas con formato condicional: que la hoja te avise sola

Un panel con doscientas filas de números no lo mira nadie. Un panel donde ocho filas están en rojo se revisa cada mañana. El formato condicional es lo que separa una hoja de cálculo de un sistema de alertas.

El semáforo de stock

Selecciona toda la tabla de artículos, ve a Inicio, Formato condicional, Nueva regla, Utilice una fórmula. Necesitas tres reglas, y el orden importa porque Excel las evalúa de arriba abajo y la primera que se cumple manda si marcas "Detener si es verdadero".

Rojo, rotura o inminente: =$E2<=$G2, donde E es stock actual y G es stock de seguridad. Relleno rojo claro con texto rojo oscuro. Ámbar, hay que pedir: =$E2<=$H2, siendo H el punto de pedido. Verde, todo correcto: =$E2>$H2. Fíjate en el dólar delante de la columna y no delante de la fila: eso hace que la regla se evalúe con la celda de esa fila pero coloree la fila entera.

Añade una cuarta regla morada para el exceso, =$E2>$H2*3, que marca las referencias con más del triple del punto de pedido. Ese es dinero inmovilizado sin motivo y normalmente nadie lo vigila, porque el exceso no genera llamadas de clientes enfadados.

Alertas de caducidad y barras de datos

Si manejas productos con fecha de consumo preferente, una regla sobre la columna de caducidad con =Y($J2<>"";$J2-HOY()<=30) te marca en naranja todo lo que caduca en un mes. Combínalo con un filtro guardado y tienes tu lista de promociones de la semana.

Para la cobertura en días, las barras de datos funcionan mejor que el color plano. Formato condicional, Barras de datos, y limita el valor máximo a 60 días para que las diferencias entre 5 y 40 días se aprecien de un vistazo en lugar de quedar aplastadas por una referencia con 400 días de cobertura.

Un consejo sobre rendimiento: el formato condicional con fórmulas es pesado. Si aplicas reglas a un millón de filas "por si acaso", la hoja se arrastra. Limita los rangos a la extensión real de tus tablas y revisa periódicamente en Administrar reglas si se han duplicado, algo que ocurre al copiar y pegar filas. He visto plantillas con 340 reglas idénticas heredadas de copiar filas durante dos años, y tardaban ocho segundos en recalcular.

Recuento físico y regularización: el día de la verdad

Por muy buena que sea tu hoja, el almacén y el papel acaban discrepando. Roturas no registradas, robo hormiga, errores de picking, entregas incompletas que nadie anotó, unidades que se quedaron en una caja mal ubicada. El recuento físico es la operación que reconcilia ambos mundos, y la ley te obliga a hacerlo al menos una vez al año: el Código de Comercio exige elaborar el inventario al cierre del ejercicio, y las cuentas anuales deben reflejar existencias reales, no teóricas.

Inventario anual frente a recuento cíclico

El inventario general consiste en parar la actividad, normalmente un fin de semana o los últimos días de diciembre, y contarlo todo. Ventaja: una foto completa y coherente. Inconveniente: paras el negocio, necesitas mucha gente a la vez y el cansancio provoca errores en las últimas horas.

El recuento cíclico cuenta un subconjunto cada semana sin parar nada, apoyándose en la clasificación ABC. Las referencias A se cuentan mensualmente, las B cada trimestre y las C una vez al año. Con 400 referencias, si tienes 60 de clase A, 120 de B y 220 de C, cuentas unas 15 referencias A por semana, 10 de B y 5 de C: media hora diaria de una persona y a fin de año has contado todo el almacén con mucho más control que en una maratón de dos días.

El recuento cíclico detecta el descuadre en semanas, no en meses. Cuando encuentras una diferencia de 40 unidades en enero sabiendo que en diciembre cuadraba, tienes cuatro semanas de movimientos que revisar. Con inventario anual tienes trescientos sesenta y cinco días y ninguna posibilidad real de encontrar la causa.

Cómo montarlo en la plantilla

Crea una hoja de recuento con cinco columnas: código, descripción, ubicación, stock teórico y stock contado. El teórico lo trae BUSCARX desde el panel, pero con un matiz importante: imprime la hoja de recuento sin la columna de stock teórico. Si quien cuenta ve el número esperado, su cerebro lo confirmará sin contar bien. Es un sesgo documentado y muy fuerte. Cuenta a ciegas y compara después.

La columna de diferencia es =[@Contado]-[@Teorico] y la de diferencia valorada, =[@Diferencia]*[@Coste_medio]. Ordena por diferencia valorada en valor absoluto y ataca las diez primeras. Las diferencias de una o dos unidades en artículos de 0,40 € no merecen investigación; una diferencia de 30 unidades en un artículo de 47 € son 1.410 € y sí la merece.

La regularización, paso a paso

Una vez validadas las diferencias, no toques el stock. Genera movimientos de ajuste, uno por referencia, con tipo AJUSTE POSITIVO o AJUSTE NEGATIVO, fecha del recuento y en observaciones el motivo y quién autorizó. Así el kardex sigue siendo la única fuente de verdad y el año que viene podrás analizar cuántos ajustes hiciste, sobre qué familias y por qué importe. Ese análisis suele descubrir el problema real: casi siempre es un proceso mal hecho en recepción o en picking, no un misterio.

En lo contable, las diferencias de inventario van a la cuenta de variación de existencias, y las pérdidas por deterioro o mermas anormales a la cuenta 659 o a la de pérdidas procedentes del inmovilizado según el caso. Aquí conviene que lo revise tu asesoría fiscal antes del cierre: la calificación de una merma como normal o extraordinaria tiene efectos en la base imponible del Impuesto sobre Sociedades y no conviene improvisar. Documenta el recuento con la hoja firmada y fechada, porque en una inspección es la prueba de que el inventario se hizo.

Un indicador que deberías seguir: la exactitud del inventario, calculada como referencias sin diferencia dividido entre referencias contadas. Por debajo del 90 % tienes un problema de procesos serio. Entre 90 % y 95 % hay margen de mejora. Por encima del 97 % vas bien para una gestión en Excel. Los almacenes con radiofrecuencia y ERP suelen moverse en el 99 %, y esa brecha es precisamente uno de los argumentos para dar el salto.

Cuándo Excel se queda corto y toca un ERP

Soy partidario de exprimir Excel hasta donde llegue, porque es gratis, lo entiende todo el mundo y no ata a ningún proveedor. Pero hay señales claras de que la hoja se ha convertido en un cuello de botella y seguir ahí cuesta más dinero del que ahorra.

SituaciónExcelERP / software de almacén
Hasta 500 referencias, 1 almacén, 1-2 usuariosSobraInnecesario
500-2.000 referencias, 2 usuarios alternosViable con disciplinaRecomendable si hay presupuesto
Varios usuarios a la vez en la misma hojaProblemáticoResuelto de serie
Lotes, números de serie y caducidadesMuy costosoEstándar
Venta online sincronizada con almacénInviable en tiempo realNecesario
Trazabilidad exigida por normativaNo cumple garantíasNecesario

El disparador más común no es el número de referencias sino la concurrencia. En cuanto dos personas necesitan registrar movimientos a la vez, Excel te obliga a coautoría en OneDrive o SharePoint, que funciona pero se vuelve frágil con fórmulas pesadas, o a turnarse el archivo, que es una pérdida de tiempo diaria. Ese es el momento.

En cuanto a costes en 2026, un software de gestión de inventario en la nube para pyme se mueve entre 25 € y 60 € por usuario y mes en las opciones sencillas, y entre 90 € y 250 € por usuario y mes en soluciones de ERP completas con contabilidad, facturación y compras. Existen alternativas de código abierto que puedes autoalojar sin licencia, aunque el coste se traslada al mantenimiento técnico. Si el salto te ahorra dos horas diarias de trabajo administrativo, a coste laboral español eso son unos 600-700 € al mes, y la cuenta sale sola.

Un paso intermedio muy razonable: mantén Excel como interfaz de captura y mueve los datos a una base de verdad. Power Query leyendo desde una tabla en SharePoint o desde una base Access, o incluso una hoja de Google con formularios para las entradas. Ganas concurrencia y control de versiones sin cambiar el modelo mental de nadie ni pagar licencias.

Errores que se repiten en casi todas las plantillas

Después de revisar decenas de hojas de control de stock de pymes, los fallos son sorprendentemente parecidos.

Escribir el stock a mano en lugar de calcularlo, ya lo hemos visto, es el número uno. El segundo es usar rangos fijos en vez de tablas, con el resultado de que las filas nuevas quedan fuera de las fórmulas. El tercero, mezclar unidades: registrar unas entradas en cajas y otras en unidades sueltas sin una columna que indique la unidad de medida ni un factor de conversión. El cuarto, no bloquear las celdas con fórmulas, de modo que cualquiera las sobrescribe sin querer; proteger la hoja dejando desbloqueadas sólo las celdas de captura cuesta dos minutos.

El quinto es no tener copia de seguridad. Un archivo .xlsx en una carpeta local es una bomba de relojería. Guárdalo en OneDrive, Google Drive o Dropbox con historial de versiones, que además te permite recuperar el estado de hace tres semanas cuando alguien hizo un desastre y no se dio cuenta. El sexto, dejar la hoja sin fecha de última actualización visible en el panel; una celda con =AHORA() formateada y actualizada al guardar evita que alguien tome decisiones con datos de hace un mes creyendo que son de hoy.

Y el séptimo, el más silencioso: no revisar nunca los parámetros. Fijaste el punto de pedido hace dos años cuando vendías 6 unidades al día y ahora vendes 18. La plantilla sigue avisándote demasiado tarde y tú culpas al proveedor. Pon un recordatorio semestral para recalcular demanda media, plazos reales de entrega y clasificación ABC.

Preguntas frecuentes sobre el control de stock en Excel

¿Se puede llevar el control de stock de una tienda entera solo con Excel?

Sí, si hablamos de una tienda con menos de 500 referencias, un solo punto de venta y una persona responsable del registro. Miles de comercios españoles lo hacen. El límite aparece cuando necesitas que el stock se descuente automáticamente con cada venta del TPV o de la web: eso Excel no lo hace en tiempo real.

¿Cuál es la diferencia entre stock mínimo y punto de pedido?

El punto de pedido incluye el consumo previsto durante el plazo de entrega más el stock de seguridad, y es el nivel que dispara la compra. El stock mínimo se suele usar como umbral de emergencia por debajo del cual estás en riesgo real de rotura. Si en tu plantilla solo vas a manejar un umbral, usa el punto de pedido, que es el operativo.

¿Puedo usar el método LIFO en mi contabilidad en España?

No. El Plan General de Contabilidad español admite el precio medio ponderado, que señala como preferente, y el FIFO. El LIFO no está permitido para valorar existencias en las cuentas anuales españolas ni bajo las normas internacionales de información financiera. Puedes calcularlo como ejercicio interno, pero no presentarlo.

¿Cada cuánto debo hacer inventario físico?

Como mínimo una vez al año, al cierre del ejercicio, porque la normativa mercantil lo exige. Lo recomendable es un recuento cíclico continuo basado en ABC: mensual para las referencias A, trimestral para las B y anual para las C. Detectas antes los descuadres y no paras la actividad.

¿La plantilla funciona en Google Sheets y en LibreOffice?

En Google Sheets funciona bien: SUMAR.SI.CONJUNTO existe como SUMIFS, BUSCARX como XLOOKUP y el formato condicional con fórmulas se comporta igual. En LibreOffice Calc también, aunque las referencias estructuradas de tabla se traducen a rangos con nombre y conviene revisar las reglas de formato tras abrirla la primera vez.

¿Cómo evito que Excel me estropee los códigos EAN?

Formatea la columna como Texto antes de escribir o pegar nada. Si importas desde CSV, usa el asistente de importación de Power Query y marca esa columna como texto durante la carga. Si ya se han convertido a notación científica, los dígitos finales se han perdido y hay que volver al origen.

¿Qué hago con el stock que lleva meses sin moverse?

Primero cuantifícalo: la columna de días desde la última salida te da la lista en dos segundos. Después decide por tramos. Entre 180 y 365 días, promoción o venta cruzada. Más de un año, liquidación agresiva aunque pierdas margen, porque cada mes que sigue en la estantería te cuesta alrededor de un 2 % de su valor entre espacio y capital. Producto obsoleto sin salida posible, baja contable con la documentación correspondiente.

¿Cuántos movimientos aguanta la plantilla antes de ir lenta?

Con fórmulas bien montadas sobre tablas, entre 20.000 y 50.000 filas de movimientos van fluidas en un equipo normal. A partir de ahí notarás retardo al recalcular. La solución habitual es archivar los movimientos de ejercicios cerrados en otro archivo y dejar en el activo solo el año en curso más un saldo inicial por referencia registrado como entrada con fecha 1 de enero.

¿Necesito un lector de códigos de barras para empezar?

No para empezar, sí para escalar. Si registras menos de treinta movimientos al día, teclear con validación de datos y listas desplegables funciona. Por encima de eso, un lector USB de 25 € se amortiza en semanas solo en errores evitados, sin contar el tiempo.

¿Cómo controlo el stock si tengo dos almacenes?

Añade la columna de almacén en movimientos y usa SUMAR.SI.CONJUNTO con un criterio más para obtener el stock por ubicación. Los traspasos entre almacenes se registran como dos filas, una salida del origen y una entrada en el destino, con el mismo número de documento para poder emparejarlas. Con tres o más almacenes y traspasos frecuentes, el mantenimiento empieza a pesar y toca valorar software específico.

¿Cómo calculo el valor del inventario para el cierre del ejercicio?

Multiplica el stock a 31 de diciembre por el coste medio ponderado de cada referencia y suma. Recuerda que el valor de existencias no puede superar su valor neto realizable: si un artículo se ha quedado obsoleto y solo lo puedes vender por debajo de coste, hay que dotar deterioro. Este punto conviene contrastarlo con tu asesor contable antes de cerrar, porque afecta al resultado del ejercicio.

¿Puedo automatizar avisos por email cuando algo baja del punto de pedido?

En Excel de escritorio, con una macro VBA y Outlook instalado, sí. En la versión web es más limpio hacerlo con Power Automate: un flujo programado que lee la tabla en OneDrive o SharePoint y envía un correo con las referencias en rojo. En Google Sheets, un script sencillo con un activador diario cumple la misma función. Empieza por un aviso diario a primera hora y ajusta la frecuencia según la carga.

Cómo empezar hoy mismo

Descarga la plantilla del botón de arriba y dedica la primera sesión a cargar el maestro de artículos con código, descripción, familia, proveedor y unidad de medida. No intentas ser exhaustivo: mete las referencias que mueves de verdad y deja fuera las que llevan un año paradas hasta que decidas qué haces con ellas.

La segunda sesión es para el saldo inicial. Cuenta físicamente lo que tienes y registra una entrada por referencia con fecha de arranque y precio de la última compra. A partir de ese momento, cada albarán que llega y cada salida que sale es una fila nueva. Nada más.

La tercera sesión, con dos o tres semanas de movimientos ya cargados, es para los parámetros: demanda media diaria, plazo real de entrega de cada proveedor (el real, no el prometido), stock de seguridad y punto de pedido. Ahí es cuando la hoja empieza a devolverte trabajo en lugar de pedírtelo, y cuando notarás que dejas de comprar a bulto y de quedarte sin las referencias que más vendes.

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