Mapa conceptual con un ejemplo resuelto (el ciclo del agua) y la estructura vacía para tu tema.
Un mapa conceptual es un esquema que representa un tema mediante conceptos (las ideas clave) unidos por palabras enlace que explican la relación entre ellos. Leído de arriba abajo, cada par de conceptos unidos debe formar una frase con sentido: «el ciclo del agua se compone de evaporación». Esa es la diferencia con un simple esquema de llaves o un mapa mental: en el mapa conceptual las relaciones están escritas, no solo dibujadas.
Sirve para estudiar un tema antes de un examen, para resumir una lectura, para preparar una exposición o para que el profesorado compruebe si el alumnado ha entendido cómo se relacionan las ideas. Es útil desde Primaria hasta la universidad; lo que cambia es el número de conceptos y la profundidad de las relaciones.
El documento de Word tiene dos partes:
Al pie hay un consejo: escribir una sola idea con una o dos frases en cada casilla y unir conceptos relacionados con palabras enlace como «provoca», «forma parte de» o «necesita». El archivo está construido con tablas, no con formas de dibujo, para que se pueda editar sin descolocarse.
Antes de escribir nada, decide qué quieres explicar. «La célula» es amplio; «Partes de la célula animal y su función» ya te dice qué conceptos entran y cuáles no. Escríbelo en la casilla de tema central.
Apunta en sucio entre 6 y 15 conceptos del tema, cada uno con una o pocas palabras: sustantivos o ideas, no frases largas. Si un concepto necesita una explicación, esa explicación va debajo, como en el ejemplo del ciclo del agua, pero el nombre del concepto debe ser corto.
Arriba va lo más general y abajo lo más concreto. En el ejemplo, «ciclo del agua» es lo general y las cuatro fases son el nivel siguiente. Si tu tema tiene un tercer nivel (por ejemplo, tipos de precipitación), añade una fila de casillas debajo de la que corresponda.
Las palabras enlace son verbos o expresiones cortas que convierten dos conceptos en una proposición: «se divide en», «produce», «está formado por», «es un tipo de», «depende de». Si no sabes qué palabra poner entre dos conceptos, probablemente aún no tienes clara la relación; vuelve al libro.
Las conexiones entre ramas distintas son las que más dicen sobre si has entendido el tema. En el ejemplo podrías unir «condensación» con «precipitación» con el enlace «provoca». En Word puedes dibujarlas con flechas desde Insertar y Formas, o a mano sobre la copia impresa.
Recorre cada línea y comprueba que forma una frase correcta. Si alguna no se entiende, cambia la palabra enlace o el concepto.
Supón que el tema es «Las fuentes de energía». En la casilla central lo escribes; en Idea 1 a Idea 4 pones, por ejemplo, energía solar, energía eólica, combustibles fósiles y energía hidráulica. Debajo de cada una, una o dos frases con lo que dice tu libro de texto sobre ella. Luego cambias el enlace «se compone de» por «se clasifican en» si tu temario las divide en renovables y no renovables, y añades una fila intermedia con esas dos categorías. Así el ejemplo del ciclo del agua te sirve de guía y la estructura vacía se adapta a tu tema.
Abre el .docx en Word, LibreOffice Writer o Google Docs. Para añadir una casilla, sitúate en la tabla y usa la opción de insertar columna o fila; para quitar una, elimínala desde el mismo menú. Si necesitas más espacio, cambia la orientación de la página a horizontal en Disposición. Al imprimir, revisa la vista previa para que ninguna casilla quede partida entre dos hojas.
Si vas a exponer el mapa, puedes pasarlo a diapositivas con la plantilla de PowerPoint para educación. Para organizar el estudio de varios temas te puede venir bien la plantilla de plan de estudio, y para registrar lo aprendido cada día, el diario de aprendizaje. Más recursos en plantillas educativas.
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