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PowerPoint

Plantilla de presentación de empresa en PowerPoint: las 11 diapositivas y su orden

| Ivan Escudero
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Respuesta rápida: una plantilla de presentación de empresa en PowerPoint que funciona lleva once diapositivas en este orden: portada, quiénes somos, el problema, tu solución, propuesta de valor, productos y servicios, casos y referencias, equipo, cifras, clientes y alianzas, proceso de trabajo y cierre con llamada a la acción. Ese esqueleto vale para las tres versiones del dosier —comercial, corporativa y de inversores— y lo que cambia entre ellas es el peso de cada sección, no el orden. Monta el archivo en 16:9, deja los primeros cinco minutos guionizados y exporta en PDF con títulos que afirmen algo, para que el documento siga contando la historia cuando lo lean sin ti delante.

Casi todas las guías sobre presentaciones corporativas te hablan de tipografías, contraste y animaciones. Eso está bien y lo tienes desarrollado en la guía hermana de plantilla PowerPoint profesional, donde se explica el patrón de diapositivas, la accesibilidad y el peso del archivo. Aquí vamos a la otra mitad del problema, la que nadie resuelve: qué diapositivas concretas lleva un dosier de empresa, en qué orden van y qué se dice en cada una. Porque el motivo por el que una presentación no cierra nada rara vez es el color del degradado; suele ser que a los ocho minutos el interlocutor todavía no sabe a qué te dedicas ni qué le estás pidiendo.

Un dosier de empresa es un documento con dos vidas. La primera es la reunión: tú hablas, las diapositivas te apoyan y nadie las lee en profundidad. La segunda empieza cuando cuelgas y esa misma presentación viaja por correo a tres personas que no estuvieron en la sala. Casi todo el mundo diseña solo para la primera vida y por eso el archivo se vuelve mudo en cuanto sale del despacho. Vamos a montarlo para las dos.

Qué es exactamente un dosier de empresa y en qué se diferencia de un deck de ventas

Los tres formatos se confunden todo el rato y se acaban mezclando en el mismo archivo, que es de donde salen esas presentaciones de cuarenta diapositivas que no van a ninguna parte. Conviene separarlos antes de abrir PowerPoint.

El dosier corporativo responde a «quiénes sois y por qué debería confiar en vosotros». Se usa en homologaciones de proveedor, en licitaciones, en primeras reuniones con clientes grandes y cuando alguien pide «mandadme algo de la empresa». Su objetivo es que te tomen en serio y te metan en la lista corta. El deck comercial responde a «qué me vendes y cuánto me cuesta». Va detrás de una necesidad concreta y termina en una propuesta. El deck de inversores responde a «cuánto puede crecer esto y qué parte me llevo». Habla de mercado, modelo de negocio, tracción y ronda.

La estructura base que verás en el siguiente apartado sirve para los tres. Lo que cambia es dónde pones el peso: en el corporativo mandan trayectoria, procesos y referencias; en el comercial mandan problema, solución y prueba; en el de inversores mandan mercado, tracción y la diapositiva del dinero. Una plantilla PowerPoint bien montada te permite tener las tres versiones en un solo archivo, con secciones y diapositivas ocultas, en lugar de tres ficheros que se desincronizan a la primera de cambio.

Si tu presentación de empresa sirve igual para un banco, para un cliente y para un inversor, es que no sirve del todo para ninguno de los tres. Misma estructura, distinto énfasis.

Las 11 diapositivas del dosier de empresa, en orden

Este es el guion. Está pensado para una presentación de unos veinte minutos con turno de preguntas, que es el formato más habitual. Cada diapositiva tiene un trabajo concreto; si una diapositiva no puede explicar qué hace ahí, sobra.

1. Portada: nombre, promesa y fecha

La portada no es solo el logotipo grande y ya está. Lleva cuatro cosas: el nombre de la empresa, una línea que diga a qué te dedicas en lenguaje de persona normal, el nombre del cliente o del evento al que va dirigida, y la fecha. La línea de promesa es la que más se descuida y la que más trabaja: «Instalaciones eléctricas para naves industriales en la Comunidad Valenciana» comunica en dos segundos; «Soluciones integrales que transforman tu negocio» no comunica nada.

Personalizar la portada con el nombre del receptor cuesta quince segundos y cambia por completo cómo se recibe el documento. Si mandas el mismo PDF a todos, se nota. Y pon la fecha: cuando alguien recupera tu dosier seis meses después, la fecha es lo que le dice si lo que está mirando sigue siendo válido o tiene que pedirte una versión nueva.

2. Quiénes somos: la empresa en cuatro datos

Aquí se sitúa al lector, no se cuenta la biografía. Cuatro o cinco datos duros bastan: año de fundación, dónde estáis, cuántas personas sois y qué hacéis. Si tenéis alguna certificación o inscripción relevante para el sector (registro industrial, ISO, colegiación, homologación de un fabricante), este es su sitio, y con el número, no con el sello suelto.

El error clásico es el párrafo de misión, visión y valores en tres columnas. Nadie lo lee y no diferencia nada, porque el de tu competencia dice exactamente lo mismo. Si quieres contar valores, cuéntalos como decisiones: «no subcontratamos la instalación» dice mucho más sobre tus valores que la palabra «compromiso» en una caja de color.

3. El problema: el dolor del cliente, no el tuyo

Esta diapositiva describe la situación de la persona que tienes delante antes de que aparezcas tú. Tiene que resultarle tan familiar que asienta sin darse cuenta. Se escribe en su idioma y con sus síntomas: «el parte de mantenimiento llega en papel y se pierde», «cada cambio de proveedor supone tres semanas de homologación», «el 40 % del presupuesto se va en reprocesos» —siempre que ese 40 % sea un dato tuyo real, no un adorno—.

Si trabajas con varios perfiles de cliente muy distintos, ten una versión de esta diapositiva por perfil y activa la que toque. Es la diapositiva que más rentabiliza el tiempo de personalización, porque marca el tono de todo lo que viene detrás. Cuando el problema está bien planteado, la solución se vende sola; cuando está mal planteado, ni la mejor solución del mundo encaja.

4. La solución: cómo lo resuelves tú

Responde al problema anterior punto por punto y en el mismo orden. Si el problema tenía tres síntomas, la solución tiene tres bloques y se leen en paralelo. Esa correspondencia visual es lo que hace que la idea entre sin esfuerzo.

Evita el diagrama de doce cajas con flechas cruzadas. Si tu solución necesita un diagrama complejo para entenderse, el diagrama va en el anexo y en esta diapositiva queda la versión de tres bloques. Cuando el tiempo aprieta, esta diapositiva y la anterior pueden fusionarse en una sola con dos columnas, «antes» y «con nosotros», que funciona muy bien en formatos cortos.

5. Propuesta de valor: por qué tú y no el de al lado

Aquí es donde casi todos los dosieres se vuelven intercambiables. «Calidad, servicio y precio» lo dice todo el mundo. Tu propuesta de valor tiene que ser algo que tu competencia no pueda copiar en la diapositiva siguiente: una capacidad técnica concreta, un plazo que puedes sostener, una cobertura geográfica, una integración que otros no tienen, una forma de facturar distinta.

Una prueba rápida y bastante cruel: tapa tu logotipo y enseña la diapositiva a alguien de tu sector. Si no sabe distinguir si es tuya o de tu principal competidor, hay que reescribirla. Formula cada diferencial como una afirmación comprobable, y si alguna no la puedes demostrar cuando te la discutan, fuera. Un diferencial que no aguanta una pregunta hace más daño que no tenerlo.

6. Productos y servicios: el catálogo, ordenado

Esta es la diapositiva que más tiende a desbordarse. La regla que mejor funciona es agrupar en tres o cuatro familias y dejar el detalle para el anexo o para un documento aparte. Nadie decide en la reunión mirando un listado de veinte referencias; decide entendiendo qué tipo de encargos aceptas.

Si tu oferta tiene niveles (básico, ampliado, integral), la tabla de tres columnas funciona muy bien, pero cuidado con los precios en el dosier general: un precio en una diapositiva que circula por correo se convierte en una expectativa y luego cuesta mucho corregirla. En el dosier corporativo suele ser mejor hablar de rangos o de modelo de contratación, y dejar el importe cerrado para la propuesta económica, que es un documento distinto y con fecha de validez.

7. Casos y referencias: la prueba

Un caso bien contado ocupa una diapositiva y tiene cuatro partes: situación de partida, qué hicisteis, resultado y plazo. Con dos o tres casos basta, y es mejor que sean del sector del cliente que tienes delante que los más vistosos de tu portfolio.

Dos avisos que ahorran disgustos. El primero: no inventes ni redondees resultados. Si no tienes una cifra medida, cuenta el alcance del proyecto, que también es información válida. El segundo: si el proyecto está bajo confidencialidad, cuéntalo sin nombrar («fabricante de automoción, planta de 400 personas») y guárdate el nombre para cuando te lo pregunten de viva voz.

8. Equipo: las caras que van a estar en el proyecto

El equipo importa más de lo que parece, sobre todo en servicios. La gente compra a personas. Pon a las tres o cuatro personas que el cliente va a tratar de verdad, con foto reciente, nombre, función y una línea de trayectoria. Nada de organigramas de cincuenta cajas ni de fotos de banco de imágenes con gente sonriendo en una reunión que nunca ocurrió.

Si sois una empresa pequeña, no lo escondas: convierte el tamaño en argumento. «El que te atiende es el que hace el trabajo» es una ventaja real frente a una estructura donde el comercial desaparece después de la firma. Y mantén esta diapositiva actualizada: enseñar a alguien que se fue hace un año es un pinchazo que se nota y que cuesta explicar.

9. Cifras: los números que sostienes

Cuatro o cinco números grandes, cada uno con su etiqueta y su periodo. Sirven proyectos entregados, años en activo, metros cuadrados intervenidos, unidades fabricadas, plazo medio de entrega, tasa de repetición de cliente, personas en plantilla. Lo que tengas y puedas demostrar.

La regla que no se salta nunca: cada cifra de esta diapositiva tiene que estar respaldada por algo que puedas enseñar si te lo piden. Un dato inventado aquí es un riesgo desproporcionado, porque basta una pregunta para que se caiga todo el documento y con él tu credibilidad. Si tu empresa lleva ocho meses, pon los ocho meses: la honestidad en esta diapositiva se lee como seguridad, no como debilidad.

10. Clientes y alianzas: con quién trabajas

La rejilla de logotipos es un recurso potente y también el que más problemas legales genera. Un logotipo es una marca registrada y muchos contratos de servicios incluyen cláusulas de confidencialidad que impiden citar al cliente como referencia. Pide permiso por escrito, aunque sea un correo breve, y guárdalo.

Si no tienes permisos, hay alternativas que funcionan igual de bien: sectores en los que trabajas, tipos de cliente, distribución geográfica, o certificaciones y partnerships de fabricante que sí puedes mostrar porque el propio fabricante te da el material de marca. Una rejilla de ocho logotipos ordenada en una sola fila de altura óptica homogénea se ve mucho mejor que dieciséis apretados; recorta la lista y respira.

11. Proceso de trabajo y cierre con llamada a la acción

El proceso responde a la pregunta silenciosa de todo comprador: «¿y esto cómo funciona a partir de mañana?». Cuatro o cinco pasos en horizontal, con quién hace qué y cuánto dura cada uno. Reduce la ansiedad y adelanta objeciones antes de que se formulen.

El cierre es la diapositiva que más se maltrata. «Gracias» y un logotipo enorme es tirar la última oportunidad. Pon una llamada a la acción concreta y realizable —una visita técnica, una reunión de treinta minutos, el envío de una propuesta— con los datos de contacto de una persona, no del buzón genérico de información. Si mandas el dosier por correo, esta diapositiva es la que el receptor tendrá delante cuando decida si te responde o no.

La última diapositiva es la que más tiempo pasa proyectada, porque se queda ahí durante todo el turno de preguntas. Que diga algo más que «gracias».

Cómo cambia el dosier según a quién se lo enseñes

Mismo esqueleto, distinto reparto de minutos. Esta tabla resume cómo ajustar la presentación sin rehacerla de cero.

Aspecto Comercial (venta directa) Corporativa (imagen y homologación) Inversores
Objetivo de la reunión Que te pidan propuesta Entrar en la lista de proveedores Conseguir una segunda reunión
Diapositivas que mandan Problema, solución, casos Quiénes somos, proceso, referencias Mercado, modelo, tracción, equipo
Diapositivas que se acortan Historia de la empresa Detalle de producto Catálogo de servicios
Duración típica 15-20 minutos 20-30 minutos 10-15 minutos, muy tasados
Número de diapositivas 11-14 14-18 con anexos 10-12, anexos aparte
Precios Rangos o modelo de contratación Fuera; van en la propuesta Como unidad económica, no tarifa
Llamada a la acción Visita técnica o propuesta Alta como proveedor Acceso al data room

Un apunte sobre la versión de inversores: la cantidad que pides y el destino del dinero van en una diapositiva propia y explícita. Es la información que todo el mundo está esperando y esconderla en el discurso solo genera desconfianza. Y todo lo que sean proyecciones se presenta como proyecciones, con los supuestos a la vista, nunca como si fueran hechos.

El guion de los cinco primeros minutos

Los primeros cinco minutos deciden si te escuchan o si abren el móvil. Merecen estar escritos, no improvisados. No hace falta memorizarlos palabra por palabra, pero sí tener claras las frases de arranque de cada bloque, porque son las que más se atragantan cuando entran los nervios.

Minuto Diapositiva Qué haces
0:00-0:30 Portada Te presentas, dices cuánto vas a durar y qué vas a contar. Nada más.
0:30-1:30 Quiénes somos Sitúas la empresa en cuatro datos. Resiste la tentación de la historia larga.
1:30-3:00 Problema Describes su situación y preguntas si lo reconoce. Aquí se escucha, no se habla.
3:00-4:15 Solución Contestas punto por punto a lo que acaba de confirmarte.
4:15-5:00 Propuesta de valor Dejas caer el diferencial y anuncias que ahora viene la prueba.

La pregunta del minuto tres es la pieza que más cambia la reunión. Al terminar de describir el problema, callas y preguntas: «¿esto os pasa?». Si te dicen que sí, tienes permiso para todo lo que viene detrás. Si te dicen que no, acabas de ahorrarte quince minutos de discurso equivocado y puedes reconducir en caliente hacia lo que sí les preocupa. Esa pausa incomoda al principio y es la que más rendimiento da.

Prepara también las tres preguntas que sabes que te van a hacer —precio, plazo y qué pasa si algo sale mal— y ten una diapositiva de anexo para cada una, oculta y accesible desde la vista Moderador. Contestar saltando a una diapositiva preparada transmite una solvencia que no se consigue improvisando.

Montar la estructura en PowerPoint sin pelearte con el diseño

El apartado de diseño puro —patrón de diapositivas, tipografías, contraste y accesibilidad— está desarrollado en la guía de plantilla PowerPoint profesional. Aquí solo las funciones que tienen que ver con montar y mantener la estructura del dosier.

Secciones: el archivo único para tres versiones

En el panel de miniaturas, botón derecho y Agregar sección. Crea cinco: Apertura, Oferta, Prueba, Empresa y Anexos. A partir de ahí puedes plegar bloques enteros mientras trabajas, reordenar arrastrando la sección completa y, sobre todo, saber de un vistazo si el reparto está descompensado. Si la sección Empresa ocupa el doble que la de Prueba, ya sabes por dónde recortar.

Con las secciones montadas, adaptar la duración es cuestión de ocultar diapositivas (botón derecho, Ocultar diapositiva): siguen en el archivo, no se proyectan y las puedes recuperar sin buscar en otro fichero. Es la forma limpia de tener versión corta y larga sin duplicar el documento, que es de donde nacen los descuadres de precio entre archivos.

Notas del orador y vista Moderador

Escribe en las notas de cada diapositiva la frase de entrada y la de salida. No el discurso entero, que acabarías leyendo. En la reunión, la vista Moderador te enseña esas notas, la diapositiva siguiente y el cronómetro en tu pantalla mientras el público solo ve la presentación. Es la diferencia entre controlar el tiempo y descubrir que llevas media hora cuando ya te están mirando el reloj.

Zoom de resumen para navegar sin cortes

Desde Insertar > Zoom > Zoom de resumen, PowerPoint te genera una diapositiva índice enlazada con las secciones. Sirve para dos cosas: dar una vista de mapa al principio y, cuando alguien pregunta por algo de más adelante, saltar allí y volver sin ese desfile de diapositivas pasando a toda velocidad que tan mal queda. Si prefieres algo más discreto, un hipervínculo desde un pequeño índice lateral hace el mismo trabajo.

Guardar tu estructura como plantilla .potx

Cuando el esqueleto ya te funcione, guárdalo como plantilla de PowerPoint (.potx) con las once diapositivas vacías y los textos de ejemplo dentro. La próxima presentación de empresa empieza en el minuto uno con la estructura puesta, y todo el equipo parte del mismo sitio. Es el paso que más tiempo ahorra a medio plazo y el que casi nadie da.

Fuentes incrustadas y control de versiones

Si vas a entregar el PPTX, incrusta las fuentes desde Archivo > Opciones > Guardar > Incrustar fuentes en el archivo. Sin eso, el ordenador del receptor sustituye tu tipografía por la que tenga y todos los cuadros de texto se descolocan. Y si vais a tocar el archivo varias personas, trabajad sobre OneDrive o SharePoint con coautoría en lugar de mandaros versiones por correo: el «dosier_final_v7_bueno_este_sí.pptx» siempre termina en que alguien presenta la versión equivocada.

Del directo al buzón: el PDF que se entiende sin ponente

La segunda vida del dosier empieza cuando lo envías. Ahí no estás tú para explicar nada, y una presentación pensada solo para proyectar se queda coja. Estos son los ajustes que la convierten en un documento autónomo.

Títulos que afirman, no que etiquetan

Es el cambio con más impacto y el más barato. Sustituye los títulos-etiqueta por frases completas que digan algo: en lugar de «Proceso», pon «Del primer contacto a la puesta en marcha en cuatro semanas»; en lugar de «Equipo», pon «Un técnico asignado durante todo el proyecto». Quien solo lea los once títulos del PDF ya se habrá llevado el mensaje completo, y eso es exactamente lo que hace la mayoría.

Pies de lectura en gráficos y tablas

Cada gráfico lleva debajo una o dos líneas que expliquen qué hay que mirar y de dónde salen los datos. En la reunión lo dices tú; en el PDF, si no está escrito, el lector interpreta lo que quiere o directamente pasa de página. Y pon siempre el periodo y la fuente: sin ellos, un gráfico es decoración.

Cómo exportar según el caso

Desde Archivo > Exportar > Crear documento PDF/XPS, el botón Opciones te deja elegir qué publicas. Tres escenarios y qué elegir en cada uno:

  • Envío comercial estándar: diapositivas, una por página, sin notas. Es el formato que espera cualquiera que reciba un dosier.
  • Documento para leer con calma: páginas de notas. El PDF sale con la diapositiva arriba y tu explicación debajo, así que sirve como informe. Revisa antes las notas, porque los recordatorios internos también se exportan.
  • Reparto en papel: documentos, tres diapositivas por página con líneas para escribir. Útil en formaciones y comités donde la gente toma notas a mano.

Marca la casilla de Optimizar para: tamaño mínimo si el archivo se va por correo y la de estándar si alguien lo va a imprimir en calidad. Y comprueba la opción de etiquetas de estructura del documento para accesibilidad: es la que permite que un lector de pantalla recorra el PDF en orden.

Peso del archivo y límites de correo

Antes de exportar, selecciona una imagen, ve a Formato de imagen > Comprimir imágenes, desmarca la opción de aplicar solo a esta imagen y elige una resolución de pantalla. Un dosier con veinte fotos puede pasar de decenas de megas a unos pocos sin que se note en pantalla. Gmail rechaza los adjuntos que superan los 25 MB y muchos servidores corporativos cortan bastante por debajo, así que un archivo pesado no es que llegue feo: es que no llega, y el silencio te lo apuntas como falta de interés cuando en realidad fue un filtro.

Si el archivo sigue siendo grande, comparte un enlace en lugar del adjunto. Como ventaja, sabes cuándo lo han abierto; como inconveniente, algunos entornos corporativos bloquean los enlaces externos. En la duda, adjunta el PDF ligero y añade el enlace a la versión completa.

Limpieza antes de enviar

Pasa siempre Archivo > Información > Comprobar si hay problemas > Inspeccionar documento. Elimina comentarios, revisiones, propiedades del documento y datos personales. Es lo que evita que el receptor vea que el archivo se llamaba «propuesta_cliente_anterior» o que descubra en las notas un comentario que no debía salir de casa. Aprovecha y pasa también el comprobador de accesibilidad desde Revisar > Comprobar accesibilidad: textos alternativos, orden de lectura y contraste.

Si tu dosier solo se entiende cuando tú lo cuentas, entonces no tienes un dosier: tienes un guion. Y los guiones no viajan por correo.

Errores que hunden un dosier de empresa

Estos son los fallos que aparecen una y otra vez al revisar presentaciones corporativas, ordenados de más a menos frecuente.

  • Empezar por ti. Cinco diapositivas de historia de la empresa antes de mencionar al cliente. Para cuando llegas a lo suyo, ya has perdido la atención. La historia larga, si acaso, va al final.
  • Cifras sin respaldo. Porcentajes redondos que nadie puede comprobar. Una sola pregunta incómoda tumba el documento entero y contamina lo que sí era verdad.
  • La diapositiva de misión, visión y valores. Ocupa sitio, no diferencia y suena igual en todos los sectores. Sustitúyela por decisiones concretas que hayáis tomado.
  • Texto para leer. Párrafos completos en la diapositiva que compiten con lo que estás diciendo. El público lee o escucha, no las dos cosas.
  • Logotipos de clientes sin permiso. Riesgo legal real y, si el cliente se entera por un tercero, un problema comercial de los caros.
  • Cerrar con «Gracias». Desaprovechas la diapositiva que más tiempo está proyectada. Pon la llamada a la acción y el contacto de una persona.
  • Enviar el PPTX por costumbre. Se descoloca en el móvil, depende de las fuentes del receptor y a veces se abre en un visor que rompe el diseño.
  • Precios cerrados en el dosier general. El documento circula durante meses y el precio de hace un año vuelve como una expectativa que toca desmontar.
  • No personalizar la portada. Quince segundos de trabajo que se notan mucho cuando faltan.
  • Dejar diapositivas ocultas de otra oferta. Al entregar el editable viajan dentro. Es el descuido que peor sienta de todos.

Checklist antes de enviar y mantenimiento del dosier

Un repaso de dos minutos que evita casi todos los sustos:

  • La portada lleva el nombre del receptor y la fecha correctos.
  • Cada título de diapositiva es una frase que afirma algo, no una etiqueta.
  • Todas las cifras tienen periodo y respaldo que puedes enseñar.
  • Los logotipos de clientes cuentan con permiso por escrito.
  • El equipo que aparece sigue en la empresa.
  • La última diapositiva tiene llamada a la acción y contacto de una persona.
  • Has pasado Inspeccionar documento y Comprobar accesibilidad.
  • El PDF pesa menos de 10 MB y se ve bien en el móvil.
  • No quedan diapositivas ocultas con datos de otro cliente.
  • El nombre del archivo es presentable: empresa, documento y fecha.

Sobre el mantenimiento: pon una revisión trimestral en el calendario y una revisión obligatoria cada vez que cambie un precio, se marche alguien que sale en la diapositiva de equipo o cierres un proyecto que merezca entrar en casos. Añade en el pie de la portada un «Rev. 08/2026» en cuerpo pequeño; te obliga a mantenerlo al día y le dice al lector que lo que tiene delante está vigente. Un dosier con datos de hace dos años hace más daño que no tener dosier, porque comunica exactamente lo contrario de lo que quieres comunicar.

Si vas a montarlo desde cero, tienes las bases descargables en la sección de plantillas de PowerPoint, y si lo que quieres es repasar el paso a paso de la preparación, la guía de cómo hacer una presentación de empresa lo cubre desde el otro ángulo. Para todo lo que sea diseño visual —patrón, colores, contraste, tipografías y peso—, la referencia sigue siendo la guía de plantilla PowerPoint profesional.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas diapositivas debe tener un dosier de empresa?

Once diapositivas cubren el guion completo sin dejar huecos: portada, quiénes somos, problema y solución, propuesta de valor, productos y servicios, casos y referencias, equipo, cifras, clientes y alianzas, proceso de trabajo y cierre. Si tienes menos de quince minutos, no borres secciones: fusiona productos con propuesta de valor y deja equipo y cifras en el anexo, detrás de la diapositiva de cierre.

¿En qué orden van las diapositivas de una presentación de empresa?

El orden que mejor aguanta las interrupciones es problema, solución y prueba. Primero portada y quiénes somos para situar, después el problema del cliente, luego tu solución y tu propuesta de valor, y solo entonces el catálogo, los casos, el equipo, las cifras, los clientes y el proceso. La llamada a la acción va siempre en la última diapositiva y con datos de contacto reales.

¿Qué diferencia hay entre un dosier corporativo y un deck de inversores?

El dosier corporativo vende confianza y busca que te tengan en cuenta; el deck de inversores vende crecimiento y busca una segunda reunión. Cambian el peso de las secciones: en el corporativo mandan trayectoria, procesos y referencias, y en el de inversores mandan tamaño de mercado, modelo de negocio, tracción, competencia y cuánto dinero pides y para qué. La estructura base es la misma, el énfasis no.

¿Puedo enviar el dosier en PowerPoint o mejor en PDF?

Envía PDF salvo que te pidan lo contrario. El PDF se ve igual en cualquier dispositivo, no depende de que el receptor tenga tus fuentes instaladas y no se desmonta al abrirlo en el móvil. Guarda el PPTX para ti y para las versiones que sí tengas que dejar editables, y en ese caso quita antes las notas del orador y los comentarios internos.

¿Cuánto debe pesar el archivo para enviarlo por email?

Apunta a menos de 10 MB. Gmail rechaza adjuntos de más de 25 MB y muchos servidores corporativos filtran bastante por debajo de esa cifra, así que un dosier pesado se queda en el filtro y ni te enteras. Usa Comprimir imágenes en PowerPoint antes de exportar y, si aun así se pasa, comparte un enlace en lugar del adjunto.

¿Qué pongo en la diapositiva de cifras si mi empresa acaba de empezar?

Pon lo que sea verdad y comprobable, aunque sea poco: meses en activo, número de proyectos entregados, plazo medio de entrega, personas en el equipo, cobertura geográfica. Es preferible una diapositiva con cuatro datos modestos y verificables que una llena de porcentajes inventados: en cuanto alguien pregunta por la fuente y no la tienes, pierdes la reunión entera.

¿Puedo poner logotipos de clientes en la presentación?

Solo si tienes su permiso. Un logotipo es una marca registrada y muchos contratos incluyen cláusulas de confidencialidad que prohíben citar al cliente como referencia. Pide autorización por escrito, aunque sea un correo, y si no la consigues describe el proyecto sin nombrar a la empresa: sector, tamaño y tipo de encargo suelen bastar.

¿Cómo adapto la misma presentación a 5, 15 y 30 minutos?

Con secciones y diapositivas ocultas, no con tres archivos distintos. Organiza el dosier en secciones desde el panel de miniaturas, marca como ocultas las que sobran en la versión corta y usa la vista Moderador para saltar donde toque. Así mantienes una sola fuente de verdad y evitas el clásico de enviar la versión vieja con el precio antiguo.

¿Hace falta una plantilla de pago para que quede profesional?

No. Lo que marca la diferencia es el patrón de diapositivas bien montado, un tipo de letra legible y unos márgenes que respetes en todas las páginas, y eso lo puedes conseguir con una plantilla gratuita. Si compras una de pago, lee la licencia antes: hay licencias personales que no cubren el uso comercial ni la entrega del archivo a un cliente.

¿Cada cuánto hay que actualizar el dosier de empresa?

Marca una revisión trimestral en el calendario y otra obligatoria cada vez que cambie un precio, se vaya alguien del equipo que sale en la diapositiva o cierres un proyecto que merezca entrar en casos. Pon la fecha de la última revisión en pequeño en la portada o en el pie: te obliga a mantenerla y le dice al lector que lo que ve está vigente.

¿Cómo hago que el PDF se entienda sin que yo lo cuente?

Convierte cada título de diapositiva en una frase completa que afirme algo, en lugar de una etiqueta como Servicios. Añade un pie de dos líneas en las diapositivas de gráfico explicando qué hay que mirar, y exporta con Crear documento PDF o XPS. Si necesitas conservar tus notas, exporta como páginas de notas: el lector recibe la diapositiva y el texto debajo.

¿Qué hago si el cliente me pide el archivo editable?

Antes de enviarlo, pasa Inspeccionar documento para eliminar comentarios, notas del orador y propiedades del archivo, e incrusta las fuentes desde Opciones y Guardar para que no se le descoloque el texto. Comprueba también que no queden diapositivas ocultas con precios de otra oferta: es el descuido más común y el que peor sienta.

Tu turno

Abre tu presentación actual y haz una sola cosa: comprueba si las once diapositivas están y en este orden. Lo normal es que falten el problema, el proceso y la llamada a la acción, y que sobren tres de historia de la empresa. Cuando tengas el esqueleto colocado, coge una de nuestras plantillas PowerPoint, vuelca el contenido y guárdala como .potx para la próxima.

Sobre esta guía: está escrita a partir de la experiencia trabajando con presentaciones corporativas y de las funciones documentadas de PowerPoint. No incluye pruebas de laboratorio, encuestas propias ni datos de conversión: los porcentajes que circulan por internet sobre presentaciones rara vez tienen fuente comprobable y aquí no vamos a repetirlos. Si necesitas asesoramiento jurídico sobre el uso de marcas de terceros o sobre cláusulas de confidencialidad, consúltalo con un profesional.

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